lunes, 26 de noviembre de 2007


Mis queridos cochinetes…

Ya se nos acaba el año y son contados los días que nos quedan por compartir…Parece mentira que ya estemos terminando, y son tantas las cosas que quisiera enseñarles…Y no estoy hablando ahora de tiempos de verbo, ni de adverbios irregulares. Tampoco de esos molestos verbos seguidos de ing…Porque veo esas sonrisas, únicas, irrepetibes para mí, y soy consciente de que lo que queda en el corazón poco tiene que ver con todo eso…
Mis queridos cochinetes, cuántas cosas que aprendimos juntos…porque ustedes me enseñan a ser paciente, a escuchar y a leer caritas que a veces hablan más que las palabras…¿Qué mejor que mis 17 cochinetes para enseñarme a ejercer mejor esta tarea que hoy abrazo…? Nada más lindo que esa cartita espontánea firmada por todos ustedes, con dibujitos en lapiceras de colores que sólo representa una cosa: gratitud.
Y gratitud tengo yo para ustedes, por tanta sonrisa gratuita, por los chistes, los besos y abrazos que me regalan porque sí y que me abrigan más de lo que ustedes puedan imaginar. Gracias por invitarme a jugar, por decirme que soy una más de ustedes y por contarme aquellas cosas que me acercan más a su mundo…
Y esos ojitos sueñan ahora con un futuro cercano de vacaciones, playa, montañas y mañanas de dormir hasta tarde. Y esos ojitos no se imaginan todo lo que les queda por ver y aprender…
Si pudiera dejarles algo realmente valioso…Me encantaría darles algo de lo cual sostenerse en momentos difíciles.
Yo quisiera pedirles tan solo una cosa, y es que crezcan como personas íntegras. Sean generosos en su corazón y llenen este mundo de amor, que bien le hace falta... Nunca nieguen su afecto, ni su tiempo a quienes se lo pidan y que los golpes de la vida, que siempre los hay, no les hagan perder toda esa ternura que llevan ustedes hoy en sus sonrisas…No pierdan la curiosidad y jamás se cansen de preguntar. Nunca se conformen con lo que otros les digan. Siempre tengan ideas y que esas ideas sean propias. Mis queridos cochinetes, por favor estudien muuucho, pero muuucho…Y es que en la vida uno puede perderlo todo, aunque suene muy triste. Pero nunca nadie podrá arrebatarles todo lo que ustedes saben. Y saber los va a convertir en personas libres.

Ahora me voy despidiendo, porque llegó el momento de hacerlo, pero sepan ustedes que siempre voy a recordarlos. Ustedes no se van de mí sino que van a permanecer siempre en un lugar especial de mi corazón.
Los quiero mucho mucho!!!
Miss Luz

domingo, 11 de noviembre de 2007

SIMPLEMENTE GRACIAS :-)

Queridos amigos: muchas gracias por los mensajitos, la preocupación y los saludos. Como dirían los ingleses, estoy en medio de un "dry spell", osea, una temporada en la que no sé por qué ( o tal vez sí) no puedo escribir...Resulta que este ha sido un año de muchos cambios (sobre todo los últimos cinco meses) muy profundos y en muchos sentidos. El apuro diario, el laburo y otras cosas, no me han dado tiempo de digerir todo lo que me ha pasado y me pasa, y por eso estoy en un momento muy especial en el que me llamo a silencio a mí misma; de a ratos super felíz y de a ratos angustiada, con miedos y cierta incertidumbre ( che, ¿no seré bipolar? jajajaja...nooo ni en broma). Disculpas a todos por mi ausencia, o si estoy un poco "coldaga" de hecho, odio esa palabra, je, me molesta que la gente diga " estoy re colgado" jaja, pero bueno, supongo que a todos nos pasa. Les agradezco de corazón el afecto que recibo de ustedes y la paciencia, y sepan que los llevo en mi corazón y los recuerdo a todos. Me hace muy bien que pasen por aquí a saludarme, es parte del apoyo que necesito en este momento tan conflictivo e inquietante.
Les dejo de regalito un hemoso poema/canción que siempre me gustó, desde mi infancia y que hoy, desde mi juventud, se carga de un significado diferente.
Besos y los quiero mucho a todos :-)

Canción del jardinero.

Mirenme, soy felíz
entre las hojas que cantan
cuando atraviesa el jardín
el viento en monopatín.

Cuando voy a dormir
cierro los ojos y sueño
con el olor de un país
florecido para mí.

Yo no soy un bailarín
porque me gusta quedarme
quieto en la tierra y sentir
que mis pies tienen raíz.

Una vez estudié
en un librito de yuyo
cosas que sólo yo sé
y que nunca olvidaré.

Aprendí que una nuez
es arrugada y viejita,
pero que puede ofrecer
mucha, mucha, mucha miel.

Del jardín soy duende fiel,
cuando una flor está triste
la pintó con un pincel
y le toco el cascabel.

Soy guardian y doctor
de una pandilla de flores
que juegan al dominó
y después les da la tos.

Por aquí anda Dios
con regadera de lluvia
o disfrazada de sol
asomando a su balcón.

Yo no soy un gran señor,
pero en mi cileo de tierra
cuido el tesoro mejor
mucho, mucho, mucho amor

María Elena Walsh