"Miren, muchachos. Relájense. Les digo que es sólo un resfrío".lunes 8 de junio de 2009
domingo 31 de mayo de 2009
Estaba apurada mi mamá. Apurada porque yo recibiera, el mismo día de mi cumpleaños, ese regalo que ella sabía iba a ser tan especial.
Y de ese regalo, iba a surgir una vez más tu recuerdo sin que ella, mi mamá, se lo hubiera imaginado. Así que cuando abrí ese regalito, tan cuidadosamente envuelto y desaté esa cintita azul marino, esa moneda me inundó de tu presencia.
Fue poco lo que pude decir, porque se me llenaron los ojos y los oidos de recuerdos. Y me acordé de tu ausencia primero, que ya me costó un año. Recuerdo ese atardecer de lunes, cuando sonó el teléfono y Ale me decía con las fuerzas que le quedaban que ya no estabas entre nosotros. Y lo primero que pasa en estos casos, es que uno se niega a aceparlo y a creerlo. Parece mentira todavía que ya no estés. No creo que puedas imaginarte cuántos y cuánto te lloramos.
Nos hacés tanta falta a todos...Ni te imaginás lo vacíos que quedaron algunos momentos...
Sigue visitando mi memoria, como un fantasma, tu voz entrecortada en el teléfono, cuando creias que algún geso mío era un poco desmedido. Me acuerdo también de los cafés de hospital y de todos esos mails llenos de consejor y palabras de afecto que nunca me atreví a borrar, y que hoy son algo de lo que me aferro muchas veces. Pero la ausencia tuya no es tal ni tanta si pienso que ya tengo mi angelito grandote. Porque cada vez que la realidad me sobrepasa, tu recuerdo me invita a seguir tu camino. Porque cuando no puedo creer en nada, al menos puedo creer en vos y en todo lo que me enseñaste. Y cuando se me muere el coraje, tomo prestado un poco de ese tan grande que dejaste desparramado por todas partes.
A la Memoria de Carlos "Chiquito" Viegas
Y de ese regalo, iba a surgir una vez más tu recuerdo sin que ella, mi mamá, se lo hubiera imaginado. Así que cuando abrí ese regalito, tan cuidadosamente envuelto y desaté esa cintita azul marino, esa moneda me inundó de tu presencia.
Fue poco lo que pude decir, porque se me llenaron los ojos y los oidos de recuerdos. Y me acordé de tu ausencia primero, que ya me costó un año. Recuerdo ese atardecer de lunes, cuando sonó el teléfono y Ale me decía con las fuerzas que le quedaban que ya no estabas entre nosotros. Y lo primero que pasa en estos casos, es que uno se niega a aceparlo y a creerlo. Parece mentira todavía que ya no estés. No creo que puedas imaginarte cuántos y cuánto te lloramos.
Nos hacés tanta falta a todos...Ni te imaginás lo vacíos que quedaron algunos momentos...
Sigue visitando mi memoria, como un fantasma, tu voz entrecortada en el teléfono, cuando creias que algún geso mío era un poco desmedido. Me acuerdo también de los cafés de hospital y de todos esos mails llenos de consejor y palabras de afecto que nunca me atreví a borrar, y que hoy son algo de lo que me aferro muchas veces. Pero la ausencia tuya no es tal ni tanta si pienso que ya tengo mi angelito grandote. Porque cada vez que la realidad me sobrepasa, tu recuerdo me invita a seguir tu camino. Porque cuando no puedo creer en nada, al menos puedo creer en vos y en todo lo que me enseñaste. Y cuando se me muere el coraje, tomo prestado un poco de ese tan grande que dejaste desparramado por todas partes.
A la Memoria de Carlos "Chiquito" Viegas
viernes 3 de abril de 2009
Nunca te olvides...
Los miro, con sus nueve o diez añitos, y me pregunto cuánto sabrán, cuánto les habrán contado. Entonces me paro al frente como siempre, mirándolos y uno a uno me van clavando sus ojitos, porque saben que requiero de su atención.
Entonces les digo que tengo algo muy importante que preguntarles. Es tan importante que si alguno me sabe responder correctamente, entonces el viernes no va a haber dictado...
Les pido que no se apuren, que se tomen su tiempo para pensar.
Sí, tienen que contestarme por qué mañana, 2 de abril, no irán a la escuela. Vera levanta la mano. "Mañana es el día de los soldados caídos en Malvinas,"me dice. Sus compañeros asienten con la cabeza y yo también. Entonces yo les pregunto qué recordamos concretamente y varios se muestran entusiasmados en contestar. Me sorprende que este año las respuestas sean casi acertadas. Entonces, se genera un silencio especial, porque estamos llegando a la hora de irnos y estamos hablando del desembarco y la recuperación de las islas Malvinas. Y ellos me cuentan lo que saben, lo que les dijeron sus padres y lo que aprendieron en la escuela. Entonces Nicolás, aporta datos sobre los soldados conscriptos y explica a sus compañeros. Entonces yo les pido un sólo favor. Que no se olviden de las Malvinas, ni de nuestros veteranos conscriptos. De forma unánime, empiezan a aplaudir y a mí me da cierta gracia y ternura porque parece que fuera un acto escolar. También sé que el aplauso no es para mí. Es el homenaje de mis cochinetes a Malvinas y sus combatientes. Entonces desde el fondo del aula, viene Valentina, levantando la mano. "Seño, quiero decirte algo: mi papá peleó en Malvinas."
Para Sergio.
Entonces les digo que tengo algo muy importante que preguntarles. Es tan importante que si alguno me sabe responder correctamente, entonces el viernes no va a haber dictado...
Les pido que no se apuren, que se tomen su tiempo para pensar.
Sí, tienen que contestarme por qué mañana, 2 de abril, no irán a la escuela. Vera levanta la mano. "Mañana es el día de los soldados caídos en Malvinas,"me dice. Sus compañeros asienten con la cabeza y yo también. Entonces yo les pregunto qué recordamos concretamente y varios se muestran entusiasmados en contestar. Me sorprende que este año las respuestas sean casi acertadas. Entonces, se genera un silencio especial, porque estamos llegando a la hora de irnos y estamos hablando del desembarco y la recuperación de las islas Malvinas. Y ellos me cuentan lo que saben, lo que les dijeron sus padres y lo que aprendieron en la escuela. Entonces Nicolás, aporta datos sobre los soldados conscriptos y explica a sus compañeros. Entonces yo les pido un sólo favor. Que no se olviden de las Malvinas, ni de nuestros veteranos conscriptos. De forma unánime, empiezan a aplaudir y a mí me da cierta gracia y ternura porque parece que fuera un acto escolar. También sé que el aplauso no es para mí. Es el homenaje de mis cochinetes a Malvinas y sus combatientes. Entonces desde el fondo del aula, viene Valentina, levantando la mano. "Seño, quiero decirte algo: mi papá peleó en Malvinas."
Para Sergio.
sábado 21 de marzo de 2009
domingo 15 de marzo de 2009
El curioso caso del Sr. X y la dialéctica hegeliana aplicada.
Digamos que un día conozco a alguien que llamaremos X. Y digamos que X hace buena letra al principio. Típico. Después de todo, escoba nueva, barre bien. Luego algunas vueltas se concreta una primera cita. Todo parece marchar bien. X se muestra interesado y todo me conduce a pensar que habrá un segundo encuentro.
¿Advinen qué? X desaparece.
Vuelvo a encontrar a X varias veces, ya que ambos frecuentamos determinado lugar, aquel en el que nos conocimos. En cada uno de esos encuentros, X reincide con su histeriqueo. Pasados dos meses de la primera cita, X pide una segunda cita que pretende arreglar vía e-mail. Pero a pesar de mi decisión de darle una segunda oportunidad, X vuelve a borrarse. Dos semanas más tarde, X “reaparece” misteriosamente bajo la curiosa forma de mensaje de texto, luego de lo cual desaparece nuevamente por otras dos semanas, para reaparecer una vez a través de un sms.
X (sms) “Al final, todo esto quedó en nada”
L (sms) “No creo que sea mi culpa”
Luego de un intercambio de mensajes con el que no los voy a aburrir (y en el cual X pretende compartir la responsabilidad del desencuentro) X me pide que lo llame por teléfono. En esa charla me avisa que se irá dos semanas de vacaciones, pero que quiere concretar el encuentro pendiente. Y yo doy aviso de que me voy las dos siguientes.
X me pide que lo llame a mi regreso, y es aquí donde toman la posta mi “yo” y mi “otro yo”.
Ah, sí. Y Hegel.
Mi “yo” me dice que no debo desaprovechar oportunidades de conocer gente, que ya no soy una chiquilina de 20 y que tampoco nado en candidatos. “Yo”me advierte que no soy Pampita Adhorain como para darme el lujo de andar rechazando gente por ahí, y que no puedo saber si alguien va a ser bueno para mi o no, a menos de que lo intente. “Yo” cruelmente me recuerda que a veces soy algo introvertida, un poco exigente y que tal vez esto desaliente al otro. Después de todo, si reaparece será por algo. Tal vez le interese, concluye “Yo”.
“¡¡¡¡¡Pero dejate de joder, y mandalo a cultivar espárragos al polo norte a ese pedazo de salame!!!!!”
Sí, adivinaron, ese es mi otro yo.
“Otro yo” se rebela ante las conductas masculino-histércas imperantes… (A decir verdad, “Otro yo” suele rebelarse ante casi todas las cosas) “Otro yo” es mi lado combativo y me recuerda que si realmente este zapato valiera la pena, no hubiera dejado trasncurrir tanto tiempo “Otro yo” siempre me hace preguntas como estas: ¿Es esto lo que querés? ¿Pensás que no puede haber nada mejor? ¿No te merecés nada, ni un poquito mejor? Alguien que se hace perseguir para tan solo mostrarse indeciso, ¿realmente vale la pena?
Hegel, ¡qué suerte que llegaste, para aclarar la situación con rigurosa perspectiva!
Hegel resuelve que “Yo” me dio una “tesis” y “Otro yo”, una “antítesis”. Entonces junta a ambas para dar a lugar a la siguiente “síntesis”.
Probablemente X haya estado o esté algo interesado. Sí. Pero no lo suficiente. Probablemente esté haciendo el mismo juego a varias puntas. Probablemente sí yo sea tímida y lenta, y es posible que eso genere inseguridad en el otro. Pero esto no desalienta a quien realmente quiere intentar algo. Probablemente X sea un histérico. Pero si no doy un corte a todo esto, no haría más que entrar en su juego. Es cierto que ya no soy una colegiala y que no puedo estar todo el tiempo cerrada a otras personas, pero eso no significa que tenga que estar tan apurada como para entrar en una relación que desde un principio no me conviene.
Hegel ha hablado y estoy en condiciones de decir: Sr X, con la histeria a otra parte. Que te vaya lindo. Game Over. Y que pase el siguiente…
Digamos que un día conozco a alguien que llamaremos X. Y digamos que X hace buena letra al principio. Típico. Después de todo, escoba nueva, barre bien. Luego algunas vueltas se concreta una primera cita. Todo parece marchar bien. X se muestra interesado y todo me conduce a pensar que habrá un segundo encuentro.
¿Advinen qué? X desaparece.
Vuelvo a encontrar a X varias veces, ya que ambos frecuentamos determinado lugar, aquel en el que nos conocimos. En cada uno de esos encuentros, X reincide con su histeriqueo. Pasados dos meses de la primera cita, X pide una segunda cita que pretende arreglar vía e-mail. Pero a pesar de mi decisión de darle una segunda oportunidad, X vuelve a borrarse. Dos semanas más tarde, X “reaparece” misteriosamente bajo la curiosa forma de mensaje de texto, luego de lo cual desaparece nuevamente por otras dos semanas, para reaparecer una vez a través de un sms.
X (sms) “Al final, todo esto quedó en nada”
L (sms) “No creo que sea mi culpa”
Luego de un intercambio de mensajes con el que no los voy a aburrir (y en el cual X pretende compartir la responsabilidad del desencuentro) X me pide que lo llame por teléfono. En esa charla me avisa que se irá dos semanas de vacaciones, pero que quiere concretar el encuentro pendiente. Y yo doy aviso de que me voy las dos siguientes.
X me pide que lo llame a mi regreso, y es aquí donde toman la posta mi “yo” y mi “otro yo”.
Ah, sí. Y Hegel.
Mi “yo” me dice que no debo desaprovechar oportunidades de conocer gente, que ya no soy una chiquilina de 20 y que tampoco nado en candidatos. “Yo”me advierte que no soy Pampita Adhorain como para darme el lujo de andar rechazando gente por ahí, y que no puedo saber si alguien va a ser bueno para mi o no, a menos de que lo intente. “Yo” cruelmente me recuerda que a veces soy algo introvertida, un poco exigente y que tal vez esto desaliente al otro. Después de todo, si reaparece será por algo. Tal vez le interese, concluye “Yo”.
“¡¡¡¡¡Pero dejate de joder, y mandalo a cultivar espárragos al polo norte a ese pedazo de salame!!!!!”
Sí, adivinaron, ese es mi otro yo.
“Otro yo” se rebela ante las conductas masculino-histércas imperantes… (A decir verdad, “Otro yo” suele rebelarse ante casi todas las cosas) “Otro yo” es mi lado combativo y me recuerda que si realmente este zapato valiera la pena, no hubiera dejado trasncurrir tanto tiempo “Otro yo” siempre me hace preguntas como estas: ¿Es esto lo que querés? ¿Pensás que no puede haber nada mejor? ¿No te merecés nada, ni un poquito mejor? Alguien que se hace perseguir para tan solo mostrarse indeciso, ¿realmente vale la pena?
Hegel, ¡qué suerte que llegaste, para aclarar la situación con rigurosa perspectiva!
Hegel resuelve que “Yo” me dio una “tesis” y “Otro yo”, una “antítesis”. Entonces junta a ambas para dar a lugar a la siguiente “síntesis”.
Probablemente X haya estado o esté algo interesado. Sí. Pero no lo suficiente. Probablemente esté haciendo el mismo juego a varias puntas. Probablemente sí yo sea tímida y lenta, y es posible que eso genere inseguridad en el otro. Pero esto no desalienta a quien realmente quiere intentar algo. Probablemente X sea un histérico. Pero si no doy un corte a todo esto, no haría más que entrar en su juego. Es cierto que ya no soy una colegiala y que no puedo estar todo el tiempo cerrada a otras personas, pero eso no significa que tenga que estar tan apurada como para entrar en una relación que desde un principio no me conviene.
Hegel ha hablado y estoy en condiciones de decir: Sr X, con la histeria a otra parte. Que te vaya lindo. Game Over. Y que pase el siguiente…
jueves 26 de febrero de 2009
Voto positivo...
Cuando escribo esto ha transcurrido una semana de mi regreso a Buenos Aires. Como siempre hago las cosas más tarde que el resto de la gente, necesité de un tiempo para procesar y acomodar lo que viví durante mis dos semanas de vacaciones en Maldonado, Uruguay.
Encontré todo muy cambiado desde mi última visita al país, allá por1992. Y después de un 2008 de enorme desgaste emocional y mucho trabajo, necesitaba tomar distancia de mis lugares frecuentados, de mis cosas, y hasta de mi gente, y de todo lo que todavía me ata a esos sueños que se me escaparon entre los dedos como arena, casi sin dar aviso.
Este viaje fue distinto a cualquier otro porque esta vez pude conocer en persona a cuatro amigos que hoy se me hacen muy cercanos; cuatro seres maravillosos (no se asusten, no estoy hablando de los Beatles) a quienes el azar e internet me habían acercado por primera vez hace dos años. Hablo de Marcelo, Gimena, Alfredo y Sylvia.
Marce y Gime “me adoptaron” durante dos semanas, porque así son ellos dos: dulces, cariñosos, hospitalarios, atentos y compañeros. Me abrieron las puertas de su casa y de su corazón e hicieron lo imposible para que yo me sintiera como en casa. Déjenme decir que lograron y superaron el objetivo: hoy un amigo me preguntó cómo me habían tratado en Uruguay y sin mentir pude responderle: “mejor que en casa”. Gracias por la paciencia, el afecto, la comida rica de Gime, los caramelos, la subida al cerro, el dulce de leche y un largo etcétera…No menos puedo decir de Alfredo y Sylvia, que se encargaron de pasearme por toda Punta del Este y alrededores, y recibirme con un café y “bizcochos” después de la playa. ¿Cómo olvidar los chistes de Alfredo? Los chistes de argentinos, su buen humor, su generosidad, su chivito uruguayo, los debates filosóficos y su delirio sanmartiniano… (nació en Yapeyú, ¿entendiste?) ¿Y Sylvia? Siempre sonriente, siempre hospitalaria y generosa y siempre cuidándome y… ¡asegurándose de que yo tenga mi souvenir del gran Artigas! Gracias a ustedes también por el cariño, la paciencia, el vinilo uruguayo, el helado garroneado, las caminatas, el llavero de Artigas y otro largo etcétera.
Y el escenario de todo fue un bellísimo país, tan único como su gente. Uruguay brilla con luz propia haciendo gala de hermosas playas, de amaneceres y atardeceres en los que el sol emerge y se funde en el mar de una forma única ¿Quién puede pensar que un país así no es especial? Solo basta un amanecer y un ocaso para convencerse. (Vale aclarar que Maldonado y sobre todo Punta del Este también hacen gala de muchísimos porteños “babosos”, ruidosos y molestos, muejejejeje. Espero que sepan disculparnos…). Las lucecitas de Punta en la noche hacen de la oscuridad de la playa una hermosa postal que se completa con música de viento y olas. El paisaje de cerros, cuchillas y arboledas a los lados de la ruta se complementa con acantilados y algunas planicies. En las calles estrechas y coloniales de Maldonado, uno se topa con retazos de historia, como la iglesia Virgen de Santander, la casona de Gorlero –primer intendente de Maldonado- la plaza central y el Cuartel de Dragones-en donde Artigas y los Blandengues forjaron la historia de la Independencia- También en esas calles me encontré con personas amables y dispuestas a ayudar, y hasta algún caballero galante de esos que ya no abundan y que regalan piropos porque sí, piropos para las turistas (nada de “frases puercas” como la de los “conductores de camionetas” a los que hace referencia el negro Dolina, tan comunes en las calles de Buenos Aires). La frutilla del postre es ese encantador y dulce acento uruguayo con muchísimas variantes y palabras propias; propias de la identidad nacional y regional de quienes las pronuncian.
Por todo esto, y al mejor estilo Cobos, voy a decir que para Uruguay, mi voto… es positivo. Gracias Marcelo y Gimena. Gracias Alfredo y Sylvia por ser tan buenos guías turísticos y tan buenos amigos. Recuerden que un argentino es un… ¡¡¡¡¡“hermano”!!!!!! Y que los espero en Buenos Aires cuando ustedes quieran.
Encontré todo muy cambiado desde mi última visita al país, allá por1992. Y después de un 2008 de enorme desgaste emocional y mucho trabajo, necesitaba tomar distancia de mis lugares frecuentados, de mis cosas, y hasta de mi gente, y de todo lo que todavía me ata a esos sueños que se me escaparon entre los dedos como arena, casi sin dar aviso.
Este viaje fue distinto a cualquier otro porque esta vez pude conocer en persona a cuatro amigos que hoy se me hacen muy cercanos; cuatro seres maravillosos (no se asusten, no estoy hablando de los Beatles) a quienes el azar e internet me habían acercado por primera vez hace dos años. Hablo de Marcelo, Gimena, Alfredo y Sylvia.
Marce y Gime “me adoptaron” durante dos semanas, porque así son ellos dos: dulces, cariñosos, hospitalarios, atentos y compañeros. Me abrieron las puertas de su casa y de su corazón e hicieron lo imposible para que yo me sintiera como en casa. Déjenme decir que lograron y superaron el objetivo: hoy un amigo me preguntó cómo me habían tratado en Uruguay y sin mentir pude responderle: “mejor que en casa”. Gracias por la paciencia, el afecto, la comida rica de Gime, los caramelos, la subida al cerro, el dulce de leche y un largo etcétera…No menos puedo decir de Alfredo y Sylvia, que se encargaron de pasearme por toda Punta del Este y alrededores, y recibirme con un café y “bizcochos” después de la playa. ¿Cómo olvidar los chistes de Alfredo? Los chistes de argentinos, su buen humor, su generosidad, su chivito uruguayo, los debates filosóficos y su delirio sanmartiniano… (nació en Yapeyú, ¿entendiste?) ¿Y Sylvia? Siempre sonriente, siempre hospitalaria y generosa y siempre cuidándome y… ¡asegurándose de que yo tenga mi souvenir del gran Artigas! Gracias a ustedes también por el cariño, la paciencia, el vinilo uruguayo, el helado garroneado, las caminatas, el llavero de Artigas y otro largo etcétera.
Y el escenario de todo fue un bellísimo país, tan único como su gente. Uruguay brilla con luz propia haciendo gala de hermosas playas, de amaneceres y atardeceres en los que el sol emerge y se funde en el mar de una forma única ¿Quién puede pensar que un país así no es especial? Solo basta un amanecer y un ocaso para convencerse. (Vale aclarar que Maldonado y sobre todo Punta del Este también hacen gala de muchísimos porteños “babosos”, ruidosos y molestos, muejejejeje. Espero que sepan disculparnos…). Las lucecitas de Punta en la noche hacen de la oscuridad de la playa una hermosa postal que se completa con música de viento y olas. El paisaje de cerros, cuchillas y arboledas a los lados de la ruta se complementa con acantilados y algunas planicies. En las calles estrechas y coloniales de Maldonado, uno se topa con retazos de historia, como la iglesia Virgen de Santander, la casona de Gorlero –primer intendente de Maldonado- la plaza central y el Cuartel de Dragones-en donde Artigas y los Blandengues forjaron la historia de la Independencia- También en esas calles me encontré con personas amables y dispuestas a ayudar, y hasta algún caballero galante de esos que ya no abundan y que regalan piropos porque sí, piropos para las turistas (nada de “frases puercas” como la de los “conductores de camionetas” a los que hace referencia el negro Dolina, tan comunes en las calles de Buenos Aires). La frutilla del postre es ese encantador y dulce acento uruguayo con muchísimas variantes y palabras propias; propias de la identidad nacional y regional de quienes las pronuncian.
Por todo esto, y al mejor estilo Cobos, voy a decir que para Uruguay, mi voto… es positivo. Gracias Marcelo y Gimena. Gracias Alfredo y Sylvia por ser tan buenos guías turísticos y tan buenos amigos. Recuerden que un argentino es un… ¡¡¡¡¡“hermano”!!!!!! Y que los espero en Buenos Aires cuando ustedes quieran.
sábado 21 de febrero de 2009
Mini-glosario comentado de una mini-porteña poco ilustrada.
Estas son algunas de las palabras “uruguayas” que recuerdo de mi estadía en la ROU (mi memoria ya no es la de antes, sepan disculpar…)
Los Sres. Acosta y Da Rosa, están invitados a corregir, engrosar y/o modificar este listado.
1. Apartamento: departamento, obvio. (A mí me sigue sonando mexicano)
2. Baboso: persona sobradora, que le gusta “gastar” al otro. (Como Marcelo, que disfrutó y me enrostró despiadadamente cada derrota de la selección)
3. Barbacoa: quincho en donde se hace el asado (¡¡Por suerte no le dicen barbacoa al asado!!)
4. Bizcochos: nuestras queridas facturas. Con la variante de que además de bizcochos dulces, los hay salados.
5. Bo/Vo (lo ví escrito de las dos formas): “che, boludo”, che o boludo (éste último cuando lo usamos como vocativo, no para insultar, ¿eh?) Boca sucia los porteños, ¿eh?
6. Boniato: batata (cuando no es el dulce)
7. Canario: persona del interior del país.
8. Caravanas: aritos.
9. Cargarse a alguien: tratar de “levantarse” a alguien.
10. Championes: zapatillas
11. Cerquillo: flequillo
12. Chinelas: ojotas
13. Chiviterías: lugares en donde se come chivito, que no es chivito; ¡¡es lomo!! Pero mejor que lo cuente Alfredo, jeje…
14. Comedia: telenovela (como esa brasilera que mira Gimena)
15. Espuma plas: telgopor
16. Estar en la vuelta: andar por ahí
17. Fantasma: chanta (como Alfredo, cuando me quiere convencer de que San Martín nació en Colonia. ¡¡¡¡¡¡¡Nació en Yapeyú, Corrientes!!!!!!!!)
18. Gastos compartidos: expensas (lamentablemente, esos gastos no los comparto con nadie!! Los pago yo solita, qué dolor de bolsillo…)
19. Golero: arquero
20. Informativo: noticiero
21. Lavar la loza: lavar los platos, cosa que yo hacía a menudo J
22. Macaco: ñañoso (¿¿macaca yo??)
23. Maragato: de San José, ¿no Alf?
24. Martín Fierro: queso y dulce (¡¡y yo que creí que me preguntaban por el libro!!
25. Moño: rodete, o eso raro que me hago en el pelo.
26. ¡No seas malo!: decí la verdad, vamos! (esta frase la usan mucho los Da Rosa)
27. Ómnibus: colectivo, bondi.
28. Ondulín: hebilla invisible
29. Opa! Hola! (pero ya no se usa tanto)
30. Pancho: salchicha, aún cuando no está entre panes.
31. Piscina: pileta (porque en definitiva, uno no nada en donde lava los platos ¿verdad?)
32. Refuerzo: sándwich (¡¡o chegusán!! jeje)
33. Tangerina: mandarina (anglicismo uruguayo)
34. Túnica: guardapolvo
35. Water: inodoro (otro anglicismo uruguayo)
Estas son algunas de las palabras “uruguayas” que recuerdo de mi estadía en la ROU (mi memoria ya no es la de antes, sepan disculpar…)
Los Sres. Acosta y Da Rosa, están invitados a corregir, engrosar y/o modificar este listado.
1. Apartamento: departamento, obvio. (A mí me sigue sonando mexicano)
2. Baboso: persona sobradora, que le gusta “gastar” al otro. (Como Marcelo, que disfrutó y me enrostró despiadadamente cada derrota de la selección)
3. Barbacoa: quincho en donde se hace el asado (¡¡Por suerte no le dicen barbacoa al asado!!)
4. Bizcochos: nuestras queridas facturas. Con la variante de que además de bizcochos dulces, los hay salados.
5. Bo/Vo (lo ví escrito de las dos formas): “che, boludo”, che o boludo (éste último cuando lo usamos como vocativo, no para insultar, ¿eh?) Boca sucia los porteños, ¿eh?
6. Boniato: batata (cuando no es el dulce)
7. Canario: persona del interior del país.
8. Caravanas: aritos.
9. Cargarse a alguien: tratar de “levantarse” a alguien.
10. Championes: zapatillas
11. Cerquillo: flequillo
12. Chinelas: ojotas
13. Chiviterías: lugares en donde se come chivito, que no es chivito; ¡¡es lomo!! Pero mejor que lo cuente Alfredo, jeje…
14. Comedia: telenovela (como esa brasilera que mira Gimena)
15. Espuma plas: telgopor
16. Estar en la vuelta: andar por ahí
17. Fantasma: chanta (como Alfredo, cuando me quiere convencer de que San Martín nació en Colonia. ¡¡¡¡¡¡¡Nació en Yapeyú, Corrientes!!!!!!!!)
18. Gastos compartidos: expensas (lamentablemente, esos gastos no los comparto con nadie!! Los pago yo solita, qué dolor de bolsillo…)
19. Golero: arquero
20. Informativo: noticiero
21. Lavar la loza: lavar los platos, cosa que yo hacía a menudo J
22. Macaco: ñañoso (¿¿macaca yo??)
23. Maragato: de San José, ¿no Alf?
24. Martín Fierro: queso y dulce (¡¡y yo que creí que me preguntaban por el libro!!
25. Moño: rodete, o eso raro que me hago en el pelo.
26. ¡No seas malo!: decí la verdad, vamos! (esta frase la usan mucho los Da Rosa)
27. Ómnibus: colectivo, bondi.
28. Ondulín: hebilla invisible
29. Opa! Hola! (pero ya no se usa tanto)
30. Pancho: salchicha, aún cuando no está entre panes.
31. Piscina: pileta (porque en definitiva, uno no nada en donde lava los platos ¿verdad?)
32. Refuerzo: sándwich (¡¡o chegusán!! jeje)
33. Tangerina: mandarina (anglicismo uruguayo)
34. Túnica: guardapolvo
35. Water: inodoro (otro anglicismo uruguayo)
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