sábado, 5 de mayo de 2007

En el subte...


El otro día pensé en vos.
Pensaba en que hace mucho que no tomo ese subte frente a Plaza de Mayo y que, desde entonces, no volví a verte.
Pensaba en tus nueve o diez añitos y en ese bolsito que llevabas colgado, invariablemente, lleno de esas planchas de stickers que vendías a los pasajeros del subte.
Te movías con seguridad, repitiendo una y otra vez esa rutina con la que Dios sabe desde cuándo venís cumpliendo. Y recuerdo todas esas veces que te vi, como en un continuo de tiempo indefinido, en el que cada vez vos aparecías de la misma manera y te bajabas en la próxima estación para continuar con tu tarea en el siguiente coche del subte.
Recuerdo una mañana en particular. Fue el último miércoles antes de Navidad. Yo esperaba que llegara el subte y compré en el quiosco de la estación Bolivar dos bon o bon que no eran para mí.
Te voy a contar algo, pero que quede entre nosotras: me gusta hacer este tipo de regalitos a mis alumnos grandes en ocasiones especiales como esas. Se que es poca cosa, sobre todo si tenés en cuenta que hablamos de empresarios y que, algunos de ellos, podrían comprar la fábrica de bon o bon si quisieran. Pero cuando ven un gesto de esos, se les dibuja en la cara una sonrisa espontánea. No de esas falsas que fabrican cuando cierran un negocio importante o logran un contrato con un nuevo cliente. Y se sorprenden como si fueran chicos, porque reciben algo que no esperaban. Ojo, que vos sabés que las apariencias engañan. A la mayoría no les gusta levantarse temprano ni usar corbata y, si les das a elegir, prefieren que los tutees y que los llames por su nombre. También prefieren que los saludes con un beso en lugar de extenderles la mano.
Te contaba que esa mañana compré dos bon o bon en vez de uno, y eso que sólo me quedaba ver un alumno esa mañana.
Y mirá qué paradoja la vida, porque un bon o bon terminó en tu pancita, y el otro en la panza del ejecutivo más importante del más importante canal de televisión de la Argentina. Ojo, no te sorprendas, que no soy gran cosa. Me asignaron ese alumno porque me tocó por azar. Ese mismo azar que decidió que él fuera un alto ejecutivo, yo una simple docente y vos, una nena preciosa y valiente que se gana la vida en el subte.
¿Viste que extraña es la vida? ¿Viste que frío es el mundo? Como esas personas que te pasan por al lado y no te miran. Y vos me ves grande, pero te cuento otro secreto: estoy por cumplir 26 años, estoy más triste que vos y que nunca y no entiendo nada ni de este país ni de este mundo.
Esa mañana me alegré de verte, porque sentí que al fin tenía algo para darte. Y cuando pasaste y te lo di, escuché tu voz por primera y última vez. Me dijiste “gracias”. Busqué tus ojos en ese momento, pero no me miraste. Tampoco conocí tu sonrisa. Solo tomaste lo que era tuyo y seguiste tu camino. Y justo en ese instante que nunca pude olvidar, sentí un sabor amargo. Un gusto amargo porque quería tomarte de la mano y que nos bajáramos las dos en la próxima estación. Quería que esa mañana las dos dejáramos de lado nuestras responsabilidades y fuéramos juntas a jugar a la plaza más cercana. Quería llevarte conmigo para que soñaras un poco en las hamacas y sintieras ese vértigo inolvidable de la infancia que se siente al bajar por el tobogán. Quería hacerte creer que el mundo es en realidad un lugar hermoso y que la infancia era algo que nadie iba a poder sacarte. Pero ya era tarde. Porque ni yo me lo creo. Porque vos ya no estabas y el subte estaba en marcha nuevamente.

8 comentarios:

Mari dijo...

Yo sí creo que el mundo es un lugar hermoso.
Si no me lo creo, ¿cómo podría ahora estar diciéndotelo? ¿Cómo podría transmitirles esa idea a un montón de nenes (como esa nena) con los que trabajo a diario?

Los elefantes aplastan grandes árboles. Las hormiguitas construímos hormigueros. Granito a granito.
Como estoy dispuesta a tener mucha paciencia, no la necesito.

Besos de Luz, Luz

Sahaquiel dijo...

Opa.. fuerte el relato, realmente me tocó..
Me encanta como escribís. :)
El mundo no es ni hermoso ni feo.. o es ambas cosas a la vez, depende. Las cosas no son ni buenas ni malas. Las oposiciones son ilusorias, pero hay una Realidad última, donde los extremos se tocan.
No creo tanto en el azar, sobre todo en hechos que nos marcan de un modo u otro. Hay cosas que "pasan por algo"..
Dijiste: "estoy más triste que vos y que nunca y no entiendo nada ni de este país ni de este mundo."
Me sentí identificado. Si bien ahora siento que estoy un poco más cerca del equilibrio, o al menos, las cosas están un poco más ordenadas, hace no mucho tiempo atrás, estuve de ese lado. Se puede salir, pero desde la oscuridad, todo se ve del mismo color..
Ya vendrán tiempos mejores, estoy seguro.
Sos muy especial, tenés mucho para dar, no dejés que la llama se siga apagando..
Besos!!

Mari dijo...

Cierto lo que dice Sahaquiel.

Cuando me lo crucé por primera vez (hará un año? dos?) estaba más parecido a como escribís vos en este poste. Ya lo ves ahora.

Es útil para los demás salir de ese lugar que duele. Y no significa que te deje de doler, eh? No te insensibilizás. No sé explicarlo mejor, sé hacerlo.

Besotes

Luz dijo...

Mari, gracias por tu buena onda. Sos una dulce :) y me alegro mucho que la vida te sonría. Saludos a Macarena :)
Besos!!!

Sahaquiel: Mil gracias!!! A mi me encanta como escribís vos, como bien ya te lo dije en tu blog hace unos días:)
Y tenés razón. Así como las personas somos un complejo de cosas buenas y malas, tristes y alegres, así es el mundo. Solo que nuestras circunstancias nos inclinan a ver más lo primero que lo segundo y también viceversa, depende de cómo estemos por dentro.
Y como dice el gran Lennon: "One thing you can´t hide, is when your are crippled inside". Pero citando a otro Beatle (Harrison): "It´s not always gonna be this way. All things must pass."
Todo pasa. Bah, eso espero.
Besos!!!

Mari dijo...

Je.

Sos de otra época, vos, qué hacés escuchando a los Beatles?
Escuchá Imagine, dale, que lo que dice no son sólo deseos, son realidades que están transformando el mundo. El mundo está cambiando, será mejor, y ya no hay vuelta atrás.

(toy loca, pero bue)
Besos!

Davor dijo...

Este texto me gustó muchísimo... posta... solo hubo algo, que a mi gusto lo opacó un poquito, pero no interesa, y no interesa porque yo soy un simple lector y nadie tiene derecho a criticar nada que venga del corazón, salvo que dañe a alguien... y este caso se dá todo lo contrario... le hace bien a cada uno que lo lee. Saludos.

Luz dijo...

Gracias, Davor!!
Te cuento que no tengo historia con la crítica. En este blog cada cual es libre de decir lo que piensa y siente porque de eso se trata.
Besos!!

Marcelo dijo...

Me gustó mucho lo que escribiste. Conocés mi visión del mundo, así que sabrás que me ha gustado.

Me gustó lo que dijo Mari...
"El mundo está cambiando, será mejor, y ya no hay vuelta atrás."
Hay sólo una cosa que no comparto.

El mundo está cambiando, lo hace minuto a minuto y desde que es mundo. Que no hay vuelta atrás, también es cierto. Podemos frenar los cambios, pero devolverlos, nunca. Que sea mejor, es lo que no comparto. Cada vez será peor y desearemos volver atrás, pero será imposible.
"Hoy estoy peor que ayer, pero mejor que mañana".

Todos lo sabemos. Creer lo contrario, es hacerse trampa al solitario.

Te quiero Luz. Y ojalá el mundo fuera mejor...lamentablemente, ya es muy tarde.