domingo, 2 de noviembre de 2008

Para hombres que apuestan al cambio...

Que los hay, los hay :-)

Carta abierta de un varón a otro varón (por Sergio Sinay, de La Masculinidad Tóxica. Un paradigma que enferma a la sociedad y a menaza a las personas.)

Querido congénere:
Esta carta no podría tener otro destinatario que no fueras vos. Nadie puede entender mejor de qué hablo, qué quiero decir. Querido congénere, vos y yo, varones ambos, estamos en peligro de extinción. Así como nos mandaron a vivir nuestras vidas de hombres, así como nos mandaron a relacionarnos con las mujeres, con nuestros hijos, con las cosas, con los seres, con el mundo, así no va más.
Hasta entonces, un abrazo fraterno.
Por las dudas te aclaro: cuando digo que las mujeres acabarán prefiriendo estar con mujeres, no habo de sexo. Lo aclaro porque sé que los varones sabemos poco de intimidad, simplificamos y nos confundimos. Estarán juntas de un modo que nosotros no sabemos estar entre nosotros. A eso me refiero. Espero que entiendas. Y si no, hermano, espero que empieces a aprender a entender.
Veo y oigo también muchos hijos desalentados. Ya no hacen más esfuerzos por acercarse a sus padres, ya no esperan que sus padres se acerquen a ellos, quiten el candado de la distancia emocional, compartan sentimientos, sensaciones. Ya no esperan que sus padres se interesen de verdad por lo que ellos o ellas (hijo, hija) les pasa, ya no aspiran a ser revalidados por la amorosa y firma mirada paterna. No sé si te ocurre, no sé si te ha tocado, pero he sido testigo u oyente de palabras de hijos desalentados. Dicen cosas como “A mi viejo no vale la pena pedirle nada, siempre está ocupado, nunca tiene tiempo.” O dicen: “M e hubiera gustado verlo en la entrega de diplomas, me hubiese gustado que estuviera allí (y no en una reunión jugando al tenis o llevando el coche al taller) el día que traje a mi novia por primera vez a casa.” O dicen: “Me gustaría no sentir ese silencio incómodo cuando nos quedamos solos. Me gustaría que me mire a los ojos cuando me habla. Me gustaría que no opine sobre todo lo que digo. Me gustaría que me escuche sin juzgarme. Me gustaría que alguna vez me prohíba algo y me lo explique, así puedo aprender. Me gustaría que no me trate como a un amigo, que no se haga el pendejo, que no me robe mi manera de hablar; necesito sentir que es mayor que yo, que tiene otra experiencia, que sabe cosas que no sé, que podré confiar en él si me pierdo. Y así, con un padre pendejo, no puedo. Y paso vergüenza ante mis amigos, porque encima no funciona como pendejo”.
Muchos de esos hijos, hermano varón, ya no buscan a sus papás, se han resignado a perderlos emocionalmente o a tenerlos sólo como proveedores. Y eligen como confidente a su mamá. Ella, que nunca fue varón, que no siente como varón, tiene que explicarles desde qué hacer con una chica (¡yo tampoco lo creía hasta que fui testigo varias veces!), hasta cómo enfrentar una situación temida. Para esos hijos, pronto seremos prescindibles. Ellos se quedarán funcionalmente, sin padre, les será doloroso, pero seguirán adelante con su vida, aprenderán a ser hombres de alguna manera, acaso sean buenos hombres. Los que vamos a quedar de veras solos somos nosotros.
No sé si te pasa, no sé si lo sientes, observo cada vez más hombres que desconfían de otros hombres, que los ven como enemigos, como obstáculos, o a lo sumo los ven como instrumentos, como medios. “Este tipo me sirve o no me sirve, lo tengo que cuidar o lo tengo que cagar.” Escucho eso, lo escucho con una frecuencia que me alarma. Pasa en las empresas, en la política, en la vida social, en los clubes en las agrupaciones profesionales. Veo cada vez más hombres enceguecidos por la ambición, a los que no les importa qué precio (moral, en salud, en dinero o reputación) hay que pagar para tener. Tener, esa es la palabra, hermano varón, Tener poder, mujeres, plata, casas, cosas (no importa qué: cosas). Cuando hay tan poca solidaridad, tan poca empatía, tan poca camaradería entre los varones estamos mal, hermano varón. Nos quedamos solos, solos entre nosotros, solos y en guardia, solos y enfermos.
Cada vez veo más hombres deprimidos, hombres que no duermen, hombres que parecen pastilleros ambulantes (viagra, alopidol, alplax, clorazepán, ansiolíticos, sedantes, antiácidos, antinflamatorios, analgésicos, farmacias que caminan), hombres que desoyen todos los síntomas con que sus cuerpos les hablan, hombres con dolores, con malestares físicos o emocionales a los que prefieren no atender. Morimos antes de tiempo o llegamos estropeados a la vejez. Necesitamos, para nosotros y para otros, llegar vivos a la hora de nuestro final, con capacidad para convertir nuestras experiencias en sabiduría y para hacer de nuestra sabiduría una herramienta al servicio de nuestros afectos y nuestro mundo. Pero la gran mayoría de nosotros estamos llegando vacíos, sin nada para transmitir, habiendo acumulado vivencias como quien junta fotos, pero sin haberlas transformado en algo trascendente.
Así no va más, hermano varón, querido congénere. Con nuestra violencia, con nuestra ausencia de perdón, de comprensión, de flexibilidad, de compasión, estamos destruyendo el mundo. Digo nosotros, digo los varones, no es un “nosotros” abstracto. Digo los hombres (no sigo “la humanidad”), los que tenemos pito y voces gruesas y pelos en todas partes (a veces, no en la cabeza). ¿Se entiende, muchacho? Digo que los varones, con nuestro maldito mandato machista, ya hemos hecho mucho daño y ya nos hemos hecho mucho daño a nosotros. Así no va.
Seremos prescindibles para las mujeres. ¿Quién nos hizo creer que estarán siempre a nuestros pies, muertas por nuestros pitos? Seremos prescindibles para nuestros hijos. La paternidad biológica es sólo un dato, un accidente, hay que darle sentido, llenarla de contenido. Prescindimos entre nosotros el uno del otro, apenas nos usamos. Así no se construyen vínculos fraternales y fecundos. Y hay mujeres (narcisistas si querés, egoístas si te parece, estoy de acuerdo) que nos usan de padrillos, a veces sin que los sepamos, para tener hijos y librarse de tener maridos. Ya hay fecundación in vitro. Y si la clonación avanza (Dios no permita que esos locos omnipotentes lleguen a cumplir, invocando a la ciencia, sus sueños demenciales) bastará con una célula materna para crear un hijo. Y no seremos necesarios ni cómo sementales. Será el ominoso final de un modelo que nos hizo creer invulnerables, poderosos y ganadores. ¿Qué ganábamos querido congénere?
¿De veras no estás un poco harto de tener que demostrar todo el tiempo que tenés huevos? ¿Qué quiere decir tener huevos? No es algo que elegiste, no es algo que se logra con esfuerzo, con aplicación, con creatividad. Terminémosla con los huevos. La mayoría de nosotros (la penosa inmensa mayoría) ni siquiera sabe qué función cumplen los testículos en nuestro organismo.
¿De veras no estás harto de demostrar tu aguante, de mancártela sólo? También los burros tienen mucho aguante. Y los bueyes. ¿hay algo más por lo que te destaques? ¿Algo propio, generado desde tu corazón?
¿De veras no estás harto de tener que demostrar a las mujeres el largo y grosor de tu pene, de tratar de batir records cuando estás con ellas? ¿No estás harto de ir a la cama con pavor de que tu arma tenga la pólvora mojada? ¿No estás harto de negarlo, lo vas a negar ahora una vez más? Yo soy como vos, de manera que aquí podés ahorrártelo. Y de paso, ¿no te gustaría saber un poco más acerca de cómo sienten sexualmente las mujeres, de qué les gusta, de qué esperan de vos antes de que empieces con tu exhibición y las dejes afuera? ¿No creés que podés llevarte una grata sorpresa al averiguarlo? ¿O para vos no hay nada que aprender? ¿Dónde aprendiste tanto? ¿Te lo enseñó tu papá, o algún hombre mayor sabio, cariñoso, afectuoso y comprensivo? ¿O lo aprendiste de oídas? ¿O pagando a alguna mujer de la cual no recordás el rostro? ¿De veras no estás harto?
¿De veras no estás harto de mirar de reojo el auto del tipo de al lado, si es más nuevo o potente que el tuyo, salir corriendo a cambiar tu coche para que no crean que sos pobre o que tenés menos poder, o que la tenés más corta?
¿De veras no estás harto de hablar sólo de lo bien que te va, de callarte los dolores, las dudas, las vergüenzas? Digo, ¿no estás harto de aparentar, de competir aún de palabra, de tapar de disimular?
¿De veras no estás harto de tanto chiste machista, de tanto infantilismo acumulado, de tanta simpleza intelectual, de tanto desprecio por las mujeres, los homosexuales, por los hombres que apuestan a otra vida y a los vínculos sin que pierdan por eso ni una gota de testosterona? ¿No estás harto, eso quiero decir, de vivir con el culo apretado por miedo, por el pánico a lo diferente?
¿No estás harto de justificar guerras, matanzas y destrucciones en nombre de la política? ¿No estás harto de callar, por miedo a que te llamen tonto, ingenuo o maricón, tu oposición a la muerte de quien sea, de un palestino, de un libanés, de un judío, de un afgano, de un iraquí, e un serbio, de un paquistaní, de una mujer, de un chico (de miles y miles de chicos), no estás harto de tu propio silencio e inacción?
¿No estás harto de tener cuatro o cinco temas de conersación? (mujeres, política, fútbol, economía, tecnología) temas seguros, donde nunca arriesgás nada personal, temas protegidos, temas que, a fuerza de ser únicos, te alejan de otros temas, de otra gente, del corazón de otra gente (mujeres, hijos, amigos, nuevos seres a conocer) y de tu propio corazón?
¿No estás harto de ser un eterno adolescente, alguien que se niega a entrar en etapas evolutivas de la vida, alguien que se convierte, mientras pasan los años, en una patética caricatura de un púber y que, por muy macho que se diga, no tiene coraje (o huevos, como te gusta decir) para emprender una aventura espiritual, emocional, cósmica de convertirse en un hombre de verdad, un hombre de los que el mundo, y las mujeres, y nuestros hijos, y los amigos, necesitan?
Si no estás harto, acaso cuando lo estés ya sea tarde, ya estarás definitivamente solo, ya serás absoluta e irreversiblemente prescindible. Si no estás harto, formarás parte de una especie en extinción.
También los dinosaurios lo eran, aunque no lo supieran, cuando parecían enormes y poderosos. Formás parte de una especie en extinción y no habrá una ONG que esté dispuesta a rescatarte. Otras especies serán prioritarias. Especies que no depredan, que no discriminan, que no se asesinan, masivamente entre sí, que equilibran el universo.
Si estás harto, el momento de cambiar es ahora. No hay excusas, no hay peros.
Así no va más. Me dirás que sí va, que mire quiénes gobiernan los países, quiénes están al frente de las empresas, quienes rigen el deporte, quienes manejan las finazas, quiénes son los economistas que ven números pero no personas, quienes inventan cada día una guerra para seguir vendiendo armas y robando petróleo mientras invocan causas inexistentes, quienes mandan a morir a los hijos de otros, quienes intoxican a nuestros hijos con comida chatarra, televisión chatarra, juguetes chatarra, ideas chatarra, quienes nos hacen creer que moriremos si no tenemos un auto, un plasma, una computadora de ultimísimo generación, que seremos poca cosa sin una zapatilla que hasta marca nuestras pulsaciones, quienes manipulan nuestra salud desde las corporaciones farmacéuticas. Miro y los veo. Son hombres insalubres, inoculados e inoculadores de un paradigma tóxico. Y son la mayoría. Es cierto. Pero te repito. También los dinosaurios parecían invulnerables cuando, aunque ellos no lo supieran, ya estaban en extinción. Y, de paso, pido perdón a los dinosaurios por la comparación. Estos hombres no son inocentes como eran ellos. Son imputables. A esta altura de la historia, de las comunicaciones, de la sociología, de la psicología, de la información y del conocimiento, son imputables. No podrán decir que no sabían En todo caso que digan que les gustaba y les creemos. No podrán decir que cumplían mandatos. La civilización ha vivido cosas que impiden aceptar esa excusa.
Por eso digo hermano varón, que si estás harto sólo te queda el camino de empezar a cambiar tus conductas. No tus palabras, no basta con que cambies de discurso. Hay que transformar las acciones, las actitudes, los hechos. Y también las palabras. Quedarte en el discurso te hará imputable. El tiempo es ahora. El lugar es tu casa, tu trabajo, el espacio que compartes con tu mujer (o con las mujeres), con tus hijos, con otros hombres. Es aquí y ahora, cada día en cada lugar. Ya. No te dejes engañar por esa mayoría de hombres que ves. Los varones somos, con ese paradigma masculino hegemónico hoy vigente, una especie en peligro de extinción. Y esos tipos son los responsables. ¿Querés ser como ellos? Yo no.
Me preguntarás desde dónde hablo, qué derechos me arrogo. Cuál es mi púlpito. Me identifico. Soy un varón de este mundo, de este tiempo. Un marido, un padre, un profesional. Un hombre que ha vivido ya más de la mitad de su vida y ha experimentado todos los mandatos del paradigma. Que hace tiempo ya no quiere más de eso.
Soy un hombre harto de esos hombres. Un hombre que tiene con ellos una cuestión personal, porque degradan mi sexo. Soy un hombre al que le duelen los tiempos que vive. Un hombre que tiene la visión de un mundo compasivo y fraternal, inclusivo, enriquecido por la diversidad, fecundo. Un hombre harto que sospecha no se el único hombre harto.
Si también estás harto, nos encontraremos en el camino.
Te quiero contar cosas que escucho, que siento, que pienso, que vivo y que veo, cosas que nos involucran y que, quizás, no ignores y te preocupan tanto como a mí. Veo mujeres tristes, desalentadas, resignadas a no encontrarse emocionalmente con nosotros, a no contarnos como compañeros de vida, digo como verdaderos compañeros de vida, como hombres dispuestos a explorar con ellas los espacios desconocidos del afecto, a confiar en que nuestras diferencias nos enriquecerán, dispuestos a mirarlas con cariño, con ternura, con humor, además de con deseo. Veo mujeres que no nos entienden ni se sienten entendidas por nosotros, mujeres que han hecho hasta lo imposible por comunicarse (debo decirte, querido congénere, que a menudo hacen de más, se ponen demasiado ansiosas, sofocan, se adelantan a nuestros tiempos). Han hecho hasta lo imposible guiadas por la mejor, la más amorosa de las intenciones. Y hoy a muchas las veo y escucho resignadas a convivir con hombres que siempre serán extraños y lejanos, o directamente a prescindir de ellos. Muchas mujeres prefieren compartir su tiempo con otra u otras mujeres: reciben más afecto, más comprensión, más compañía (aunque les falte el tipo de compañía, comprensión y afecto masculinos, que tienen otra energía, otra vibración, no opuesta sino complementaria). Hay mujeres a las cuales empezamos (sólo empezamos) a resultarles prescindibles. Y si prescinden de nosotros, ellas estarán sin hombres, pero los que estaremos verdaderamente solos seremos nosotros, te lo aseguro. Nosotros, los varones, sabemos muy poco, o nada, de estar solos, salvo en las trincheras o arriba del ring. Y aún así, nos damos el dudoso lujo de aislarnos.

21 comentarios:

Zeb dijo...

Ya recibí el mail, en estos días lo leo :o)

Gracias por incluírme!

se la extraña Melli!! Cómo anda? Su ánimo??

besote!

Evan dijo...

Sí los hay... y si intentamos salvar a uno aunque sea?

:)

Un beso Lucesita!!

George dijo...

El sábado cenando con amig@s, justo comentabamos con una amiga la tendencia de muchas mujeres de quedarse con "el patán".

Por algún motivo, entre quedarse con alguien que las trata bien y alguien que las trata mal, muchas mujeres terminan quedándose con el que las trata mal.

Y casi todos los que estabamos en la mesa conocíamos un caso real.

Pero bue... hay q seguir insistiendo

yo dijo...

Que buen texto el de Sinay!! Cuánta razón tiene!! Y por suerte es hombre y reconoce esas cosas que van deteriorando al género. Hay unos párrafos impredibles! Son cosas que yo misma he pensado (por ejemplo la cuestión de la apología a "poner huevos"....cuando cada vez hay tanta cobardía y falta arriesgarse, jugarse por algo más que un equipo de fútbol....vos entenderás..)
Besotes y welcome back!
:)

Luz dijo...

Zeb, te incluí en el mail porque sé que, seguramente, estás del lado de los más evolucionaditos ;-)
Creo que te va a gustar. Beso!!

Evan, en el libro dice Sinay algo que yo creo: no tenemos que esperar que la masa, el todo evolucione, sino saber que alguna individualidad sí va a estar dispuesta al cambio. Debe haber, que yo no lo encuentre es otro tema, jeje
Besotes!!

Lau: el libro es imperdible, y cuando quieras te lo presto. Yo también estoy harta de la metáfora de los huevos y las pelotas, y el aguante, que hasta las mujeres hemos incorporado al lenguaje.
Un besote!!

George: es cierto, hay mucho imbéciles sentimentales y patanes sueltos, pero muchos no avisan, o mienten y te venden otra imágen y cuando te das cuenta, ya te rompieron el corazón. Confieso que me estoy desenamorando de a poco de uno de esos ejemplares. No te podés dar una idea de los dolores de cabeza que me causó. Por eso hay que ser cautos/as y saber despegarse de esa gente a tiempo, y digo gente y no hombres porque hay mujeres que también son imbéciles sentimentales, y a muchos hombres, también les encantan.
Coincido con vos en la esperanza:-)
Besote!!

Sahaquiel dijo...

Luz: Como ya te dije, el texto está interesante... Te agradezco por haberme enviado ese mail, pero, para serte sincero, hay veces, como en este preciso momento en los que me siento demasiado inútil como para considerarme un hombre verdadero... sólo soy una parodia de ser humano. Gracias, de todos modos :)
Besos

Luz dijo...

Nene.Tas loco.(lo digo con amor, jeje)
Si vos una parodia, ¿qué le queda a los otros?
Vamos Sahaquiel!!

BIBLIOTECARIASENSUAL dijo...

Muy buen post, la verdad cuanta verdad hay, y muy dificil de reconocer que hay en algunos hombres y mujeres en su comportamiento con los demàs..
Nos vemos

tanguetto dijo...

NS/NC.

Besos al vuelo...

Luz dijo...

Biblio! Que los hay los hay! Hay que tener fe, jeje, besote!

Tango; juéguese hombre que usted puede!!! Besotes!!

Anónimo dijo...

MUY BUENO EL TEXTO TIENE RAZON
HABLANDO DE OTRA COSA LA GENTE TENDRIA QUE TENER MAS TIEMPO DE APRECIAR LAS COSAS QUE PASAN Y NO VIVIR TAN APURADOS SOLO 1 MINUTO DE PUEDE CAMBIAR,,,, ASI NO PIERDAN EL TIEMPO EN COSAS SIN SENTIDO O CON PERSONAS QUE NO LO VALEN . QUE SEGURO AHI MUCHAS OTRAS QUE SI LO VALEN SOLO PRESISAN UNA OPORTUNIDAD SOLO HACE FALTA CONOZERLOS
PARA QUE VOLVER A CAEN EN UN EX O ALGUIEN QUE TE PELIASTE MAL NO VALE LE PENA ESA ES MI TEORIA SINO BUSCAR NUEVOS RUMBOS
YA LO DIJO M SOSA CAMBIA TODO CAMBIA O La vida es un tango y si te resbalas sigue bailando
A SEGURI BAILANDO NOMAS

TOM dijo...

EXCELENTE LAS PALABRAS, SOY NUEVO EN ESTO SI QUERES PASATE GRACIAS

Luz dijo...

anónimo: gracias por pasar y leer. Saludos!

Tom: bienvenido! Me gustaría visitarte, pero no has dejado link :(
Besos y hasta pronto!

Anónimo dijo...

vi que te gustan los beatles sabes si al final viene paul mccartney?
va a ir a ver a toquinhio? podriamos areglar para ir, asi no voy solo si no tenes drama,
muy buen tu spot x que no tenes fotolog? o facebokk asi mas gente escucharia y leeria las cosas linda que postean aca esero no haberte incomodado,nos mantenemos en contacto

Carlos dijo...

Luz, no sé en que entornos se mueve este muchacho, pero me parece que lo único que hace es enumerar una serie de tópicos, que supongo le servirán para vender libros. Disiento en la mayoría de las cosas que dice. Para muestra baste un ejemplo personal; acabo de regresar de un viaje que cada año hacemos con los cumpas de la secundaria, este es el quinto que hacemos, cada vez somos más ( 50 en este caso) y cada año lo pasamos tan bien que vamos agregando un día, esta vez fueron cinco días; 50 tipos que hace más de treinta años que nos conocemos y que hacemos de la amistad un culto cotidiano. 50 tipos que sabemos estar si el otro lo necesita. 50 tipos que de solos, nada.

Dicen que se suele escribir desde la autoreferencia, tal vez sea este muchacho el que tenga que replantearse personalmente alguna cosas.

Las generalidades sólo sirven para vender libros, que por suerte no tods compramos.

Ups, parezco enojado pero no lo estoy, "algunos hombres", nos rebelamos frente a este tipo de escritos.

Besos (muchos) de un hombre orgullosamente sensible. :)

Zeb dijo...

los más evolucionaditos! jajajaja!!!

Melli, todavía tengo una peli para vos, junto con un tributo a los beatles!!

George dijo...

Yo tampoco me identifico con el texto, como Carlos. Pero hay q reconocer q somos minoría los "educados". Como ya le dije a Lucy en su momento, es re triste el texto.

Luminicus dijo...

MUy bueno amiga. Muy Bueno.

Un beso Grande

Miguel F. Barrios. dijo...

Mi querida LUZ.

Sabes?

Mi papá murió cuando yo tenía 6.. apenas lo recuerdo... así que todo el proceso lo pasé con mi mamá... Me faltaron las miradas fallidas de un padre... jejejeje.

Creo que si hay niños buenos por ahí... querida luz... Sabes que pasa???

Las niñas no se por qué... (una idea mía, nada mas) no toman muy buenas decisiones...
coincido con george.... ejemplo.... las mujeres siempre tienden a quedarse con los patanes...

Saludines y besos...

Mi último post... en algo habla de ésto.... pero un poquito más fuerte

Unmasked (sin caretas) dijo...

Entretenido, Luz, pero hay de todo en esta jungla, algunos son asi, otros nada que ver.

Es cuestion de examinar de cerca.

Un abrazote

Petra

Anónimo dijo...

Carlitos, bueno, ya hablamos. Creo que el texto sacado de contexto hace que se recorte el significado. Sinay no es para nada anti-varón, y yo tampoco, todo lo contrario, es muy largo de explicar. Y si nos tomamos un feca y los charlamos?? ;-)

Zeb!! es verdad me debés la peli!! (jojo, qué atrevida)
Un beso para el evolucionadito, jeje


George, triste pero real...buuuu...
jaja
beso!

Mike! Claro que hay buenos niños (lástima que yo siempre vengo a dar con los otros!!! muejejeje) habrá que afinar la puntería.
besos!!

Petra!! tanto tiempo, es así, como vos decís, pero creo que hay más de lo malo que de lo bueno.
besote!!


Luz!!!!