viernes, 3 de abril de 2009

Nunca te olvides...

Los miro, con sus nueve o diez añitos, y me pregunto cuánto sabrán, cuánto les habrán contado. Entonces me paro al frente como siempre, mirándolos y uno a uno me van clavando sus ojitos, porque saben que requiero de su atención.
Entonces les digo que tengo algo muy importante que preguntarles. Es tan importante que si alguno me sabe responder correctamente, entonces el viernes no va a haber dictado...
Les pido que no se apuren, que se tomen su tiempo para pensar.
Sí, tienen que contestarme por qué mañana, 2 de abril, no irán a la escuela. Vera levanta la mano. "Mañana es el día de los soldados caídos en Malvinas,"me dice. Sus compañeros asienten con la cabeza y yo también. Entonces yo les pregunto qué recordamos concretamente y varios se muestran entusiasmados en contestar. Me sorprende que este año las respuestas sean casi acertadas. Entonces, se genera un silencio especial, porque estamos llegando a la hora de irnos y estamos hablando del desembarco y la recuperación de las islas Malvinas. Y ellos me cuentan lo que saben, lo que les dijeron sus padres y lo que aprendieron en la escuela. Entonces Nicolás, aporta datos sobre los soldados conscriptos y explica a sus compañeros. Entonces yo les pido un sólo favor. Que no se olviden de las Malvinas, ni de nuestros veteranos conscriptos. De forma unánime, empiezan a aplaudir y a mí me da cierta gracia y ternura porque parece que fuera un acto escolar. También sé que el aplauso no es para mí. Es el homenaje de mis cochinetes a Malvinas y sus combatientes. Entonces desde el fondo del aula, viene Valentina, levantando la mano. "Seño, quiero decirte algo: mi papá peleó en Malvinas."

Para Sergio.