jueves, 8 de marzo de 2007

Historia de Sexto Grado: ya se acaba!!!!


Luego de séptimo, con algunos de los chicos, nos veíamos de vez en cuando. Eramos siempre los mismos: Flopi, Mariana, Tato, Juan, Fer, Victor y yo. En cuanto a mí ya estaba en otra historia, pero reconozco que cuando lo veía a Tato, algo me pasaba, mal que me pesara reconocerlo.

Recuerdo aquella reunión en casa de Mariana, allá por Julio de 1995, para su cumple número 15. Estábamos en la cocina de la casa de Mariana, charlando alrededor de la mesa.
Santiago estaba sentado frente a mí, lo recuerdo muy nítidamente. Me miraba fijo con esos ojos tremendamente fatales. Otra vez ese flequillo negro…Y me sonreía con esa sonrisa terriblemente hermosa, la más blanca que he visto en mi vida. Y a mí se me dio por pensar que podía morir tranquila en ese momento. No me importó más nada. Supe que recordaría ese instante mágico para siempre. Lo miré. Le sonreí. Bajé la vista. Volví a mirarlo. Seguía mirándome…Mariana interrumpió la magia: “Santiago, dejá de mirarla a Luli. ¡¡¡La vas a gastar!!!” (Mariana se ríe fuerte. Santiago la ignora con dignidad. Yo salvo a mi amigo con un comentario oportuno que desvía la conversación).

Llegó mayo de 1996 y con él mi cumple de 15. No veía a Santiago desde Julio del 95 y por creerlo enojado conmigo no lo invité a mi fiesta de quince. (Sí ya sé soy re LOSER, ¿no?)
Qué horror al ver la tarjeta de mis compañeros de primaria y comprobar…QUE LA DEDICATORIA ESTABA ESCRITA CON LA LETRA DE SANTIAGO!!!!! También la tarjeta de las 15 rosas que acompañaban el regalo…Ay…Y qué mal me sentí cuando los chicos me dijeron que, en efecto, el había participado del regalo y me mandaba un beso…Qué mal me sentí…
Unos días después de la fiesta lo llamé por teléfono y le pedí disculpas. Las aceptó. Charlamos. Ambos habíamos pensado que el otro estaba enojado. Ahí quedó la cosa.

1997, primero de año. Yo estaba en la puerta de casa. Era la una de la mañana aproximadamente. De repente aparece él de la nada cruzando la Avenida Beiró…Increíble…Se acerca a mí, nos saludamos y hablamos, pero no demasiado.
Y vuelve a irse, como siempre…Hielo y brazas en mi corazón, otra vez...

Qué curioso, Tato. Con 16 años yo ya había aprendido a resignarme. A resignarte. "Le di la copa al fin al vencedor. Tarea fina perdida en mi soledad", como dice el tema de los Redondos...Ya no te esperaba aún cuando sí te quería. Ciertas certezas son trágicas, como la de saber que algunas cosas nunca iban a suceder entre nosotros. Jamás. Desde que te fuiste del barrio, al terminar la primaria, aprendí que las chicas de Palermo siempre fueron más lindas que las de Villa Devoto, además de estiradas y rubias, claro... Siempre sonrieron más. Siempre rieron mejor. Se quedan ellas siempre, con los muchachos más hermosos, como vos, invariablemente... Sabía que había cosas que nunca ibas a decirme. Acepté la derrota final con la mayor dignidad que me fue posible. Nunca ibas a decirme aquello que quería escuchar de vos, tan solo de vos.Tenía ya la certeza de que nunca nada iba a pasar entre nosotros.

1998. Ya estábamos en quinto de la secundaria. Me llama por teléfono un día cualquiera para pedirme el teléfono de Romina (¿¿¿Justo a mí???No, no lo tenía) Hablamos poco, casi nada.

Próximamente Episodio Final : (esta vez sí que va a ser el último, lo juro!!!!, jejeje…) Año 2000…Reencuentro de ex compañeros de la Escuela 4 en Villa Devoto.

6 comentarios:

Alfredo dijo...

Ay! Muchacha que la intriga mata.....

Bibliotecariasensual dijo...

luli, nosostras las rubias, no siempre nos quedamos, con lo que queremos... al menos que quieras generar polemica.. rubias vs. morochasjajaja. Beos quiero màsssss de esta historia.

M@rcelo dijo...

Musica de final de telenovela para ambientar la lectura del último capítulo...

Por un momento recordé la ceremonia de inauguración del Mundial de Francia 98´. Por qué???
Estaba yo en 6º. Allí hubo alguna "bruja", pero en ese momento estaba completamente hechizado por la que quizás fue la "bruja" más hermosa por la que fui embrujado.
Estábamos todos en el salón comedor, nos habían llevado a ambos sextos a presenciar la transmisión de la ceremonia del Mundial. Frente a mí, ella..."la bruja". Lo menos que miré fue la tele...sólo tenía ojos para ella. Y como siempre, como le pasó al pobre Tato, todos se dieron cuenta y a la salida, las gastadas corrían por el pasillo.
Yo era tranquilo, y no escondía lo que sentía, así que no me enojaba, pero si me daba un poco de timidez, jeje...
Lo cierto es que no debí haber cambiado a la tele por ella. Mi "bruja" seguirá siendo la TV!!! Le debo esa, pobrecita...
Cómo pensé en cambiarla por esa otra que estaba visto, nunca me daría bola? La tele por lo menos está ahí para acompañarme cuando estoy solo, para distraerme cuando estoy preocupado, para entretenerme si estoy aburrido, para maravillarme cuando todo es opaco, para emocionarme cuando nada lo logra, para sacarme una sonrisa cuando todo es amargura...aunque también me hace calentar cada tanto!!!
Nadie es perfecto, nisiquiera ella, que a veces se deja llevar por el vil dinero...

Yo amo a la TV!!!!!!
Jajaja! Tan todos invitados al casorio...

Luz dijo...

Biblio,dicen que los caballeros las prefieren rubias. Eso dicen bah.Mi abuela dice que en realidad se casan con las morochas, pero yo mucho no le creo, jeje.
Soy morocha y a mucha honra. Ahora que lo decís, mis peores pesadillas me las dio una rubia peróxido, es decir, una rubia falsa más vulgarmente llamada "morocha arrepentida" jajaja. Muerte a las traidoras de nuestra raza morocha!!!!! jajajajjaja ¿Te acordás Laura?
Vos sos rubia natural, Ceci.!!!
Además sos mi vecinilla prefectirijilla!! jajaja

Bibliotecariasensual dijo...

Gracias Luli, te entiendo eso de morochas arrepentidas.. jaajaj y si me acuerdo de Laura, laura no està.. jajaj muy bueno el post

Luz dijo...

jajaja noooo, tan mala no soy!!!...no hablaba de Laura, jeje Le digo a mi amiga Laura (morocha, de mi bando) alias "Colo" si se acuerda de "LA morocha arrepentida..." jajaja.¿Te acordás Colo? jajaja