viernes, 6 de abril de 2007

No sé si eras un ángel o un rubí...


Hoy volviste a escribirme.
Decías que sentías la necesidad de saludarme. De desarme felices Pascuas.
No sé si vas a creerme, pero esta tarde yo había pensado en vos.

Parada frente a esa góndola de supermercado, juntaba yo los huevitos de chocolate para mis “cochinos”. Cuarenta huevitos. Todo un presupuesto. Y me acordé de haber estado ahí parada, dos años atrás, frente a la misma góndola, buscando algo para vos; ese huevo de Pascua gigante, con el escudo de Independiente. Porque, claro, de All Boys no había. Porque ¿cómo no estar agradecida de todo ese amor que me dabas? Cómo no recompensar todo ese afecto, tu respeto, tu fidelidad absoluta, tu paciencia y esa forma que tenías de hacerme sentir especial, única e irreemplazable en tu vida.
“No te pongas en gastos,” me decías siempre.

Al volver del super, vi tu mensaje y no podía creerlo. O tal vez sí lo creo, porque el enojo y el resentimiento nunca fueron lo tuyo. Hoy dejaste a un lado ese orgullo con el que tu instinto de supervivencia dijo cosas horribles de mí, que tal vez sean ciertas. Dejaste a un lado tu amor propio y sólo para saludarme, pidiendo disculpas si es que me molestaba tu saludo.

Ojalá pudiera amarte. Qué sabio sería, qué conveniente.
Juro que lo intenté con todas mis fuerzas. Pero el amor no es algo que se intenta.

Ojalá pudiera arreglar tu corazón del modo en que vos arreglaste en su momento el mío. Porque nada volvió a ser tan sanador como esos abrazos infinitamente comprensivos, que no entendían mis Causas, mis motivos o mis metas, pero que jamás las cuestionaban. Tampoco sabías quién era Ringo Starr.
Siempre atento, siempre presente, sin buscar entenderme demasiado y conformándote con amarme y tenerme cerca. Admirándome en demasía; viéndome más bella de lo que realmente era y mucho mejor persona de lo que en realidad soy.

¿Estaré llorando por vos, o será por mí? Más lo primero que lo segundo, y también viceversa. Porque duele mucho ver que tu amor anda por ahí desparramado y sangrando. Porque sería una mentira que yo te ayudara a recogerlo del suelo.
Ojalá pronto encuentres quien pueda devolverte con creces todo lo que vos sos capaz de dar. Ojalá pronto te enamores y ella se enamore de vos. Ojalá ella sea esa persona que yo no puedo ni podré ser jamás. Ojalá que no sufras nunca más. Ojalá el amor te salve pronto.

5 comentarios:

José Luis dijo...

Cuánto hay que animarse para sacar lo que tenemos bien guardado en algún rincón del corazón?
Seguro que hiciste la catársis que nos aliviana para seguir adelante.
Qué lindo lo que nos contaste!
Pará de romper de cuores!
Saludos y nos vamos a hacer los deberes...

Laura dijo...

Luli.........esos pensamientos...como los entiendo!!
Y bueh....
espero que estés bien! :)
besotes y Felices Pascuas!!

Biblioteecariasensual dijo...

Luli, te entiendo, a pesar de estar con alguien nuevo, me sigue pasando en pensar en otro corazón que rompió el mio...a veces, una no sabe que hacer, o ser firme en una postura de seguir con lo que empezó, o no sé darle una nueva oportunidad...desearía tener las respuestas en estos momentos...al menos sería fácil..para seguir adelante...con uno o con otro o con ninguno de los dos.
Besos

Mahatma dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mahatma dijo...

Una sola vez en lo que llevo de vida tuve una conexión de este tipo (pensar en esa persona y que te llame, o aparezca en tu casa, etc.) con alguien a quien creía amar. De esto hace ya unos 12 años. Y parece que las Pascuas tienen algo mágico para amores pasados, ya que tambien me llamó...

"Llega tu recuerdo en torbellino, vuelve en el otoño a atardecer" dice un tango... es una sensación muy extraña.

Besos, Luz!

M.