jueves, 16 de agosto de 2007


Sobre todo creo que
No todo está perdido
Tanta lágrima
Tanta lágrima
Y yo
Soy un vaso vacío.

16 de agosto, pero de 2006. Mañana de sol y mucho frío. Entro en un enorme hospital y cruzo el patio. Es ahí, no hay dudas. Algunos hombres esperan sentados junto a la ventana, fuera de la sala. Otros conversan en grupo. La charla se interrumpe de golpe, cuando uno a uno van advirtiendo mi presencia. Varios pares de ojos me miran queriendo saber qué hago allí. Entonces digo buenos días y explico a quién busco. “Ah, está ahí adentro, pero ya sale,”me dicen. Y con eso basta, porque retoman la charla. Entonces sale Carlos y me presenta a los muchachos. Algunos dicen conocerme del foro. Ahora ya se sabe quién es quién. Después me presenta a “las chicas”, Liliana y Patricia que me reciben sonrientes.
Carlos me invita un café en el bar del hospi y me explica cómo empezó todo. Me cuenta acerca del programa, que ya lleva diez años de dificultades y logros. Pone sobre la mesa una realidad de la que se habla poco. Es claro y preciso cuando habla de su trabajo de todos los días. Un ruido fuerte, una imagen, un recuerdo, el mismo frío, un avión que cruza el cielo o tan solo el silencio pueden llevar a una persona al lugar más oscuro. Carlos habla de la soledad de sus compañeros, de la discriminación y el maltrato que sufren a diario los Veteranos Combatientes de Malvinas. El conoce como nadie esa clase de silencios y de dolores. “Yo busco que salgan de la posición de víctimas. Reclamar está bien, pero no se puede vivir pensando que todos están en deuda con uno. ¿Además, para qué te sirve la guita si no tenés salud?” Y me cuenta cómo allí el encontró su verdadera vocación: ayudar a los demás, que es la más noble de todas. Carlos sana a otros hombres todos los días. “Hay cuestiones que son irreversibles, pero tratamos de que cada uno alcance la mejor calidad de vida que sea posible”. Junto a las doctoras, cura a más de 200 almas por semana. Y yo siento el privilegio de estar frente a un hombre extraordinario. “Acá me siento útil,”dice. De golpe la charla se ve interrumpida por el sonido de su celular. Lo llaman de un programa de radio. Alguien le pregunta qué es una mina antipersonal y Carlos lo explica. Cuando caminamos hacia la salita, me agradece “la paciencia”. “La mayoría se va a la mierda enseguida y la verdad que tienen razón,” me dice.
El piso de la sala está lleno de papelitos, como en la cancha. “Es parte de la terapia,” dice Liliana. “Les preguntamos cómo están, y si nos dicen que bien, festejamos”. Liliana se ríe y le tira papelitos en la cabeza a F, que está sentado frente a ella. También le tira pedazos de algodón, gasas y varias cosas que están a su alcance.
“Esto es un chiquero. Ustedes sigan ensuciando total”… dice Carlos con ironía. “Después barrés vos, gordo,” le responde Patricia divertida. Ellas siguen haciendo papelitos. Entonces me uno a las doctoras en esa tarea. Con una sonrisa, Carlos me llama “traidora” mientras pone el agua para el mate y me acerca una silla.
“¡¡Con los recetarios no, Liliana, que no tenemos más!!” dice Patricia. Por toda respuesta, Liliana se encoge de hombros y se ríe mientras guarda los papelitos que le doy en los bolsillos de su delantal. Carlos le dice que no los tire sobre la estufa, que la va a romper. “Por lo que calienta…” dice Liliana.
“Este lo tomás a la mañana y este otro después de comer. No te confundas, mirá que son parecidos. Igual te lo anoto por las dudas”. Patricia mira a G para ver si entendió y el asiente con la cabeza. “Además tenés que salir de vacaciones, necesitás descansar.¿Por qué no te tomás unos días?” “¡¡Eso, dale,!!” Agrega Patricia. Pero G dice que no. Guarda la receta en el bolsillo de su campera y se acerca a mí. Me explica que no puede dormir en otro lugar que no sea su casa. Me mira directo a los ojos con preocupación y sé que espera que diga algo. Le pregunto si intentó ir a alguna parte, no muy lejos con algún amigo o familiar de confianza. “No, no puedo”, repite, mientras sacude la cabeza resignado. Sonríe con cierto esfuerzo, me da un beso y se va con el paso lento.
J no tarda en ponerse de pie para dramatizar algunas anécdotas de la colimba. Cada tanto se frena y me pide disculpas por “el lenguaje”. Estamos ante la presencia de un comediante innato, y esto ya tomó el color de una reunión de viejos amigos. Todos nos reímos, y su compañero le pone una mano en el hombro: “Pará che, que vas a asustar a Luz. Va a pensar que estamos todos locos y no va a venir más.” “La que peor está es ella,”dice J, señalándome a Liliana, que no para de reírse. Siguen las anécdotas, todas graciosas y divertidas, y todos reímos. No me siento una extraña, y presiento, como pocas veces, que por alguna razón, estoy en el lugar indicado en el momento justo. Seguro que esta mañana estaba escrita en alguna parte, esperándome. Patricia abre la caja de Garotos y con tono maternal explica a los muchachos que yo la llevé para ellos. “Dale, comete el sapo que te gusta”, le dice Carlos con tono burlón. Todos reímos de nuevo. J y su compañero siguen contando sus historias mientras el mate va y viene. Al escucharlos me doy cuenta de que J y su amigo son sobrevivientes del Crucero General Belgrano. “Yo estaba en el carajo cuando pegó el primer torpedo. Literalmente, ahí arriba, re cagado de frío. No veía nada y de golpe sentí…boooooom. Me pegué un cagaso…”, explica J, “y este en la sala de máquinas. Cuando grité¡¡¡ torpedo a baboooor, torpedo a baboooor!!! ya había pegado hacía como diez minutos.” Su compañero lo mira y sonríe. A ambos les brillan los ojos. ¿Sabrán que esa amistad les va a durar para siempre? Se ríen, las chicas también, y yo tengo la sensación de que voy a llevarme clavado este momento en el corazón.
“Che, ¿qué va a decir mi mujer cuando me vea llegar con los papelitos por todos lados? Va a pensar que me fui de joda, a ella la psicóloga no le hace estas cosas,” comenta F. Liliana se ríe mientras yo lo ayudo a sacarse los papelitos que le quedaron en el pelo y que no puede sacudirse.
“Bueno, vamos todos afuera, que las chicas tienen que seguir trabajando”, dice Carlos. Entonces le digo que ya tengo que irme y me despido de todos. Carlos me dice que puedo volver cuando quiera. Y yo cambié para siempre.

A Chiquito, Sergio y Ale.

20 comentarios:

Milena dijo...

Luz... que bueno todo el relato... la anecdota, los papelitos... carlos y todos x alli...

fundamental comunicar estas cosas para rescatarnos del abismo....
corremos serio peligro entre grandes hermanos y patinandos/bailandos x un sueño y sus infinitas repeticiones!!!

mil gracias, un abrazo fuerte!

Carlos dijo...

En el crucero General Belgrano, torpedeado durante la guerra de Malvinas a las 16.01 hs del 2 de mayo de 1982 murieron 323 hombres.

Con tu permiso; Luz, les dedico tu emotivo relato a también a ellos.

Un beso grande.

Bibliotecariasensual dijo...

Realmente estremecedor este relato, pero que a la vez me ha llegado al corazón. Piel de gallina, es lo que siento recorrer por mi piel, no por el frío de hoy, sino me estremece la realidad del pasado. Menos mal que ellos, hay cosas se toman con humor, para no caer en una tristeza profunda.
Besos a ellos a los que estan fisicamente y espiritualmente, por que a pesar que haya olvidos, habra personas que le estan eternamente agradecidos por lo que hicieron.

Luz dijo...

Mile: estoy de acuerdo, hay cosas de las que se habla semasiado poco.
En país de pseudo patinadores,pseudo bailarines y pseudo todo, hay gente de verdad, con ganas de progresar y salir adelante que son un ejemplo para todos, como Carlos, como las doctoras y la muchachada del hospi.
Que nunca dejen de importarnos. la deuda con ellos es grande, a pesar de lo que dice Carlos en el relato.
Un abrazo, Mile, y gracias por pasar y comentar. Además de ser una gran artista de verdad, estoy descubriendo que sos una persona de gran corazón :)

Carlitos: Sos un grande. De verdad te lo digo.Por supuesto, el homenaje es también para ellos, esas almitas valientes que cuidan nuestras aguas del sur eternamente.
Un besotón!!

Biblio: que bueno que lo sientas :)
Y sí, a ellos gracias gracias gracias :)

tanguetto dijo...

Con el permiso de Carlos, me pliego a su homenaje.

Lau dijo...

luli: como siempre una gran escritora...sabes ponernos a los lectores en tu situación, en "esa mañana que te estaba esperando" (buenisima frase). Y me colgué mirando la foto! Quienes son? Algún "conocido". Sobre todo me quedé en los dos chicos de la punta que estan abrazados como amigos y uno de ellos está haciendo con los dedos el signo de paz...desde ahi.todavia la esperanza..alguno que otro sonríe.... bueh..me emocioné.. je
Besotes :)

Sahaquiel dijo...

Hermoso relato. Tiene la frescura y la pureza de las palabras que emanan directamente del corazón, sin intermediarios...
Besos! :)

Justwin dijo...

si te gustan las historias breves, pasa por mi blog.

Incursionando en el -microcuento-
salu2 ;)

Luz dijo...

Tango: gracias :) Te mando un besote!

Lau: jeje, qué salamera!! je. Se me escapó de la tripa...mejor dicho del cuore. Siempre fuiste muy observadora y veo que no se te escapa ni un detalle. ;)
Sí, hay un conocido en esa foto (o por lo menos yo lo conozco)mañana te cuento.
Un besote!!

Sahaquiel: me alegra que te guste :) Gracias por tus palabras.
Un besote!!
PD: ¿sabés si hay algún taller que repare intuiciones averiadas? :) jajaja

Justwin: gracias por pasar y comentar. Prometo pasar a conocer tu casa de cuentos :)
Un besote y bienvenida.

Sergio dijo...

Holaaa!!! Tarde pero siempre seguro, ando medio "acobachado" despues te cuento, mi querida HA.
Pero, respecto a esto que contas...te acordas de hace un tiempo en el blog de ese amigo tuyo de Santa Fe, en que el menciono el tema de excombatientes/combatientes? Carlos es el tipico "combatiente" y no "ex", es ese que lucha aun hoy dia y dia tras dia (valga la redundancia) Es un tipazo al que admiro con el corazon, junto a un par que cuento con los dedos de una mano. Ojo! En nuestra comunidad hay de todo, es logico y, quiza esto mismo los hace tan especiales a tipos como "Chiquito" (Carlos) Todavia no me atrevi a ir al hospital, necesitare compania? jajajaja Es realmente un trabajo muy especial el que se hace ahi, tomen en cuenta que a los demas que tenemos stress pos traumatico, en otros lados nos empastillan (nunca mejor utilizado ese termino)a morir y eso no es todo.... se necesita de algo mas, lo captaste bastante bien.
Un beso de tu "tio Choni"
PD Me dejas postear tu comentario en el foro?

Luz dijo...

Chony! :P YO voy, yo voy, yo voy!!!jajaja...siempre lista :P
Usted siempre tiene una excusa...jajaja. Obvio que vamos a ir juntos, ya se lo adelanté a Chiquito...No hay problema, si querés pegar esto en el foro...
¿Viste la foto que subí? ¿Te es familiar? la afané de "bravos" jeje...No por nada soy HAE (y una petisa cocorita...;)
Hablamos, Chony. Te quiero mucho. Un beso a la tía Ale, y a las cochinetas de Naty y Alina (y los caninos, claro...)

Luminicus dijo...

me dejaste sin aliento, me encanto mucho lo que escribiste, una manera muy especial de vivir junto a aquellos que socialmente olvidamos, aquellos pibes que lucharon.

La verdad es que esta bueno que alguien como vos venga a dar un poco mas de luz a estos temas que la rutina y el consumismo nos hacen olvidar....

Un abrazo grande

El perseguidor dijo...

Luz, realmente me encantó ese relato, creo que son las cosas que vale realmente la pena comunicar a través de nuestros blogs...

Saludos!!

Anónimo dijo...

Luz: Le diste alegria a mi alma..... Gracias por el relato y lo que decís de mi. Traemelo al vago de "CHONY" Ja ja... Lo estoy esperando con los brazos abiertos..

Para Lau: En la foto aparecemos; abajo sentados de izquierda a derecha: Marcelo De Caro, Carlos Chiquito Viegas y Walter Sarberry.
Parados de izq. a der: Saganias y Gabriel Felice (ambos heridos los últimos días cerca de Puerto Argentino Oscar "Lechita" Bellido, N.N, Pablito Conde y Duo.
Somos el Grupo apoyo de la segunda sección de la Compania de Ingenieros 601.

Saludos para todos y gracias mil a Lucecita

Luz dijo...

Lumi: gracias a vos por interesarte, por leer y unirte a este homenaje. Te mando un besote enorme!!!

Perseguidor: gracias! me alegra que te guste el relato. Y sí, el trabajo de Carlos, de Liliana, Patricia y los muchachos del Plan de Salud Bonaerense debería conocerse más.Vale la pena comunicarlo.

Luz dijo...

Chiquito!!!!! (o Carlos, bah, tu nombre en serio...) ¿Te acordás cunado me dijiste que yo era una "petisa cocorita"? jajaja siempre me río cuando me acuerdo de eso, "chiquito grandote".
Y yo fui al hospi, tratando de ver qué se podía hacer y fijate cómo son las cosas que fueron ustedes los que me ayudaron a mí (vos ya sabés por qué)Me alegró el corazón encontrar tu mensaje acá :)
¿Viste que afané la foto del foro? jejeje¿y cómo no reconocerte? el de las patas más largas!!! jajajaja
Un besote te quiero mucho, y nos estamos viendo pronto con el tío choni en el hospi.

Lau dijo...

muchas gracias a carlos por hacerme conocer los nombres de los chicos de la foto...y a luli, obvio, por acercarnos todo esto y no dejar que olvidemos..
Besotes!!!!!

Luz dijo...

Gracias Lau, por volver a pasar. Y gracias, porque sé que tampoco vas a dejar que olvidemos. :)

Elena de San Telmo dijo...

Querida Luz,

Un sentido homenaje en tus palabras.
Conmovedor...

Un beso desde el alma

Ele

Luz dijo...

Gracias Ele!
Me alegra que te haya gustado mi relato de aquella mañana.
¡qué diferente sería yo si no hubiera pasado por esa mañana! :)
Besotes Ele!!