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martes, 21 de diciembre de 2010

All I want for Christmas is you...

(Things untold...)

Y sí, es como querer tapar el sol con la mano. Aunque no quieras llega y se instala.
Si no puedes contra ellos...ya saben.
Christmas time. Again. Shit :-(

I want you to notice when I´m not around. I wish I was special...You are so fucking special...
(You are all I want for Christmas. You´ll never know, though)

I don’t want a lot for Christmas
There is just one thing I need
I don’t care about the presents underneath the Christmas tree
I just want you for my own
More than you could ever know
Make my wish come true
Baby all I want for Christmas is you

I don’t want a lot for Christmas there is just one thing I need
And I don’t care about the presents underneath the Christmas tree
I don’t need to hang my stocking way above the fireplace
Santa Clause will make me happy with a toy on Christmas day
And I just want you for my own
More than you could ever know
Make my wish come true
Oh baby all I want for Christmas is you, you baby

I wont ask for much this Christmas
I wont even wish oh I wont even wish
I’m just gonna keep on waiting underneath the mistletoe
I wont make a list and send it to the North Pole for St Nick
Wont even stay awake to hear the magic reindeer play

Cause I just want you here tonight,
Holdin on to me so tight
What more can I do
Oh baby all I want for Christmas is you, oh baby
Oh our lives are shinin surrounding everywhere
Where the sounds of children’s laughter fills the air
And everyone is singin oh I hear those sleigh bells ringin
Santa wont you bring me the one I really need
Wont you bring back my baby to me

Oh I don’t want a lot for Christmas
This is all I’m askin for
I just want to see my baby standing right outside my door
I just want you for my own
More than you could ever know
Make my wish come true
All I want for Christmas is you, you, its you, you, oh baby
All I want is...
YOU!

http://www.youtube.com/watch?v=Pikz3DMhu54&feature=related
(no me deja agregar el videíto. Dense una vuelta que vale la pena ;-)

Y si quieren saber cómo me siento...

Merry Christmas...and God? bless us all (whatever...)



jueves, 11 de octubre de 2007

Hello Goodbye :(



Nota: la autora de este blog se toma una licencia para hacer esta descarga. Sepan disculpar la "autobiografitud" de este post y las molestias que les pueda causar, pero a veces es necesario sacar las cosas de la tripa. Besos a repartir a la "multitumbre" ;)

Luz


Caben muchas cosas en un instante de silencio... Pero ahora se dibuja en el aire un recuerdo breve, que es el cruce fugaz de tu vida y la mía.
Esta semana me la pasé escondida, atrincherada en una sonrisa que ya no siento. Escondida en mi trabajo y en miles de preocupaciones que no fueron más que distracciones. Hice de cuenta que no me importaba que pasaran los días sin saber de vos, creyendo que así iba a pensarte un poco menos. Desde un principio yo sabía que no me ibas a durar, y de algún modo sabía que no iba a saber nada más de vos.

Sin embargo, quise intentarlo. Porque no me gusta bajar los brazos y porque soy mucho más valiente de lo que puedas imaginarte. Y ahora, hago mi mayor esfuerzo de voluntad. Me contengo de llamarte y de buscarte porque eso es algo que ya intenté y de lo que no hay que abusar. Es todo muy raro, porque todavía no pude borrar tus números y tu último mensaje de texto. Ojalá me buscaras. Pero se que no vas a hacerlo. Y es por eso que entonces, empiezo a atesorar lo poco que me queda de vos con la certeza triste de que te vas de mi vida, pero con la tranquilidad de saber que hice todo lo que estaba a mi alcance.
Con qué claridad nos percibimos en tan poco tiempo. Creo que son tus miedos los que te alejan de mí y unas cuantas historias tristes, tristísimas. Lástima que no quieras darme la oportunidad de comprenderte. Peor aún es que no te das cuenta de todo lo que todavía podés crecer. No ves tu propia belleza ni toda esa belleza que podrías encontrar en las cosas que te rodean si fueras capaz de abrir los ojos. Pensás trágicamente que casi nada tiene sentido, que siempre se termina todo, y eso es lo que te quita todo el coraje que se necesita para empezar algo nuevo. Estás cansado de todo aunque ya no recuerdes bien por qué y en eso fuiste más que claro.
Me asusta un poco el modo en el que se me clavó tu voz. Y yo, que nunca pude más que ser quien soy, y vos, que lo supiste de entrada. Y lo que me dijiste que admirabas y te gustaba de mí, es justamente eso que te aleja ¿Cómo sacarte el miedo a la muerte y a la vida? ¿Cómo convencerte de tu propia capacidad de transformar tu propia vida y tu entorno? Si te conociera un poco más, te acusaría de cierta cobardía, de no querer jugarte ni un poquito así por nada, absolutamente nada. Pero no quiero ser injusta, con lo que me molestan las injusticias.
Y por un segundo me quedo con la sensación de tu sonrisa de sábado y tu seriedad de domingo, de tu mano acariciando mi pelo y de vos pidiéndome que no me vaya. Me despido de la esperanza de volver a verte mientras vuelvo a recordar ese beso tuyo que no me esperaba. Y te imagino en ese contraste tan tuyo de sábado/ domingo. Te voy guardando para siempre, a vos y a tus contradicciones: tu superficialidad aparente y tus pasiones escondidas, tu discurso que pide distancia pero que denuncia arraigos y soledades. Y vas a quedar en el recuerdo. Vos. En todas tus facetas. Esas que te hacen tan complejo y predecible a la vez. Ojalá me hubieras dado la oportunidad de conocerte mejor y de empezar una historia. Pero no está en mis manos. Respeto tu libertad y elegiste ser este recuerdo.

domingo, 24 de junio de 2007

Cosas de Hechicería Desafortunada...



Hay historias que nunca se van. Tal vez se olviden un poco a la fuerza. Uno las va mojando para que se oxiden, o tratás de quemarlas, para convertirlas en cenizas, pero invariablemente, algo queda, como un mal hechizo, como un embrujo.
Creo que no me vio. O eso quisiera yo. Quién sabe. Fue un segundo que duró una eternidad…
No sé por qué, si ya pasaron tantos años...Siete... Pero no quiero que me vea. Ya no.
Ahí estaba él…Está igual... ¿Qué tenía de especial? Todavía me lo pregunto. Siempre tan distante e imposible, siempre ajeno a todo.
Cosa de Mandinga, de esas que nunca fueron ni van a ser, no podría explicártelo mejor. Lo vi hace unos minutos, y aún sabiendo que es historia desde hace mucho, todavía me tiemblan un poco las rodillas. Me siento una boluda. Boluda con mayúscula. Había olvidado esa sensación tan rara. Creo que fue la única persona a la que me ha costado sostenerle la mirada.
No importa. Jamás va a saberlo. No merece tanto.

lunes, 23 de abril de 2007

If this is love...it´s fabulous!!!!!


Historias...historias...¿Alguien quiere oir una buena historia?

Llegó el viernes. Son las siete de la tarde y yo no podría estar más cansada. Fiel a nuestra costumbre, Vale y yo no quedamos esperando que se vaya el último de los chicos junto a Nora, la directora del cole, que desde hace un ratito está apagando luces y cerrando puertas.
Hoy también se quedó Vero, porque su novio pasará a buscarla. Lo llama al celular, le dice “mi vida”. Hoy tendrán su despedida de solteros juntos.
Valeria me mira y se ríe burlona.
Vale: Luz, ¿Sabés cuánto le va a durar el “mi vida” “mi amor”?
Luz: No seas mala, lo decís de envidia, ¿no ves que está enamorada? No le hagas caso, Vero.

Verónica tiene 40 años y conoció a Alejandro, de 42, hace unos diez meses. El destino los cruzó en la fiesta de un amigo en común. Flechazo, como quieran llamarlo. Desde aquel día no han podido dejar de hablarse y de verse, y a los seis meses de noviazgo decidieron que iban a amarse para el resto de sus vidas, tal como nos lo anunció Vero en el almuerzo de fin de año del cole en diciembre del año pasado. Casualmente se casa este sábado, día en el que también se casa una ex compañera del profesorado.

Qué maravilla cuando hay encuentro. Qué maravilla cuando la cosa es de a dos y cuando de a dos se es más libre. Nunca vi a mi compañera tan feliz, nunca vi tanto brillo en sus ojos como hoy cuando, antes de despedirse de mí me comentaba acerca de los arreglos para su luna de miel en San Martín de los Andes. Tenía una sonrisa increíble. Parecía una quinceañera enamorada. Qué linda sensación ver que el amor anda flotando por ahí. Menos mal que se lo ve de vez en cuando y que cuando está de verdad no deja lugar a confusiones.

Hoy es lunes y Vero se despidió de nosotras hasta el sábado
“Mirá que después no hay devolución,” le digo en broma. Ella se ríe. ¿Qué otra cosa podría hacer?

viernes, 6 de abril de 2007

No sé si eras un ángel o un rubí...


Hoy volviste a escribirme.
Decías que sentías la necesidad de saludarme. De desarme felices Pascuas.
No sé si vas a creerme, pero esta tarde yo había pensado en vos.

Parada frente a esa góndola de supermercado, juntaba yo los huevitos de chocolate para mis “cochinos”. Cuarenta huevitos. Todo un presupuesto. Y me acordé de haber estado ahí parada, dos años atrás, frente a la misma góndola, buscando algo para vos; ese huevo de Pascua gigante, con el escudo de Independiente. Porque, claro, de All Boys no había. Porque ¿cómo no estar agradecida de todo ese amor que me dabas? Cómo no recompensar todo ese afecto, tu respeto, tu fidelidad absoluta, tu paciencia y esa forma que tenías de hacerme sentir especial, única e irreemplazable en tu vida.
“No te pongas en gastos,” me decías siempre.

Al volver del super, vi tu mensaje y no podía creerlo. O tal vez sí lo creo, porque el enojo y el resentimiento nunca fueron lo tuyo. Hoy dejaste a un lado ese orgullo con el que tu instinto de supervivencia dijo cosas horribles de mí, que tal vez sean ciertas. Dejaste a un lado tu amor propio y sólo para saludarme, pidiendo disculpas si es que me molestaba tu saludo.

Ojalá pudiera amarte. Qué sabio sería, qué conveniente.
Juro que lo intenté con todas mis fuerzas. Pero el amor no es algo que se intenta.

Ojalá pudiera arreglar tu corazón del modo en que vos arreglaste en su momento el mío. Porque nada volvió a ser tan sanador como esos abrazos infinitamente comprensivos, que no entendían mis Causas, mis motivos o mis metas, pero que jamás las cuestionaban. Tampoco sabías quién era Ringo Starr.
Siempre atento, siempre presente, sin buscar entenderme demasiado y conformándote con amarme y tenerme cerca. Admirándome en demasía; viéndome más bella de lo que realmente era y mucho mejor persona de lo que en realidad soy.

¿Estaré llorando por vos, o será por mí? Más lo primero que lo segundo, y también viceversa. Porque duele mucho ver que tu amor anda por ahí desparramado y sangrando. Porque sería una mentira que yo te ayudara a recogerlo del suelo.
Ojalá pronto encuentres quien pueda devolverte con creces todo lo que vos sos capaz de dar. Ojalá pronto te enamores y ella se enamore de vos. Ojalá ella sea esa persona que yo no puedo ni podré ser jamás. Ojalá que no sufras nunca más. Ojalá el amor te salve pronto.

martes, 6 de marzo de 2007

Me mandaron un pps...


En primer lugar, muchas gracias amiga/vecina “bibliotecaria sensual” por enviar el archivo que desata esta reflexión. Bueno, en realidad no sé si agradecerte o decirte¿¿Por qué mandás estas cosas, che?? Jajaja…

Lo cierto es que, aparentemente, si lo reenvío tendré una exitosísima vida amorosa que, al parecer, se iniciaría esta misma medianoche (¿¿¿??? What are the chances??? Sobre todo sabiendo que hoy es el cumpleaños de mi abuela, jajaja). Por el contrario, si no lo reenvío, tendré muchísimos años de mala suerte en el amor, (auxiliooooo!!!!!) y quién sabe qué cosas terribles van a ocurrirme en el campo de los sentimientos, por lo cual voy a ser una infeliz por el resto de mi vida. Palabras más, palabras menos eso dice el pps.

Pero vamos ya a la reflexión.

Lo cierto es que el pps aconseja “Ama a la persona que te ame”. Ciertamente esta proposición es más que tentadora a simple vista. Sin embargo, no hace falta estar demasiado iluminado para darse uno cuenta de que esto no es otra cosa que pensamiento fácil. Una falacia, es decir: un argumento lógicamente falso pero psicológicamente persuasivo. Creo, en mi humilde opinión, que esta afirmación peca de simplista e ingenua. Sin dudas la vida sería más que maravillosa si uno pudiera elegir intelectualmente y desde la razón al objeto de nuestro afecto (bueno, al sujeto, jejeje). Así uno podría decir: “decido concientemente amar a Juan (por decir un nombre, che, no hagan conjeturas inoportunas) porque sé que me ama profundamente, porque no sería capaz de engañarme, porque va a serme fiel, sincero y nunca va a mentirme etc, bla, bla y además, le gustan los Beatles y es hincha de River…(bueno, lo de los Beatles y River lo digo yo, jeje. Reemplácenlo por el requisito que más les guste).

Así, el pps recomienda que amemos a aquella persona que nos besa en la frente, que nos dice bonita en lugar de sexy, que quiere presentarnos ante sus amigos aunque estemos zaparrastrosas y despeinadas (si lo sabía no me compraba mi planchita anti-frizz!!! Maldición!!!), que amemos a ese sujeto que nos brinda ternura, que nos vuelve a llamar si le cortamos y que, como si esto fuera poco, le encanta contemplarnos mientras dormimos…

No dudo de que existan sujetos casi ideales con las inclinaciones que describe el pps, a pesar de lo que algunas de ustedes, chicas, piensen sobre el género masculino en general. Estas honrosas excepciones existen y andan por ahí. Una de ellas se cruzó en mi camino hace unos años y quienes me conocen saben por qué puedo hacer esta afirmación.

El problema, y aquí el meollo del asunto, es que siempre he dudado de la existencia de lo que Enrique Rojas llama “el amor inteligente” (recomiendo, de todas maneras, la lectura de ese libro a quien se interese en el tema) ¿Puede una persona hacer elecciones concientes del objeto de su afecto, basándose en una síntesis de lo que su cabeza y su corazón le dicen?, Lo que es peor …¿Puede uno realmente “elegir” a quién amar? ¿Existe síntesis posible y equilibrada entre mente y corazón? ¿Dependeremos enteramente de nuestra suerte en la vida para poder lograr esa síntesis ideal entre lo que nos conviene y lo que sentimos? Quién sabe. No lo sé.
Ojo, no pido consejos ni personalizaciones. He tratado de plantear un tema en forma general, sin entrar a casos particulares. Planteo este “dilema existencial” en forma bastante torpe, fiel a mi costumbre, y quedo a la espera de opiniones seguramente mucho más iluminadas y esclarecedoras que la mía.

¿Viste Ceci, todo lo que salió de tu pps? Saludos!!!! :P
Y…che, no me mandes más maldiciones de estas!!! Sabés que nunca reenvío, jajajaja…

viernes, 15 de diciembre de 2006

Yo no buscaba a nadie y te vi...


De todas esas mañanas recuerdo algunas cosas. En realidad recuerdo bastante. Eran mañanas de seis y media en el andén, mañanas de frío, mañanas de calor, mañanas sucias y grises, despejadas, de lluvia o de sol.
Invariablemente…mañanas…muy temprano…Cómo no recordar ese paisaje urbano tan solitario, de tantas personas en ese tren, de tantos perfumes y tantos sobretodos mezclados. Aquel eterno recorrido estación Devoto-Retiro se grabó en mi memoria para siempre, porque si cierro los ojos, puedo verlo todo, como si fuera una película, como si estuviera sucediendo ahora… Y vuelvo a ver a todas esas personas adormecidas que ni se miraban y que, entre el sueño y la vigilia, se dirigían sin demasiado entusiasmo a sus trabajos y estudios.
Recuerdo a los vendedores ambulantes que se paseaban de coche en coche anunciando “increíbles ofertas” y a los obreros en bicicleta, amontonándose en el furgón…
En el silencio de esta noche, vuelvo a escuchar el sonido de la máquina de picar boletos y la bocina del tren . Puedo ver con claridad el uniforme de esos guardas panzones interrumpiendo sueños y pensamientos al anuncio de…Booooletoooossssssssss…
Me acuerdo de esos pequeños angelitos que, clavándome la mirada, estrechaban sus manitos para vender pedacitos de cielo; esos chiquitos que, con un equilibrio impensado para su corta edad, se desplazaban de un lado a otro ofreciendo a los pasajeros las estampitas de San Cayetano y la Virgen Desatanudos.
También recuerdo a la chica alta, altísima, que subía en la misma estación que yo y a aquel muchacho que lucía orgulloso sus anteojos de sol aún en días nublados. Recuerdo a ese chico que bajaba en estación Palermo con una mochila gigante y una carpeta típica de colegio industrial… y a esos papás con sus dos nenes de guardapolvo blanco rumbo a la escuela…
¿Y cómo no recordar a mis entrañables veteranos de Malvinas? Ellos siempre fueron parte de este paisaje matinal, con sus uniformes a medias y sus medallas, ganándose su pan a pesar de los recuerdos de la guerra y el horror, con la mirada y los ojos impregnados de ese dolor que iba a clavarse en mi alma para siempre como un eterno puñal… (Ellos tendrán un capítulo aparte en este blog, ahora prosigamos…)
Y cómo no recordar a aquella señora que mendigaba para sus hijos y que nos echaba a todos una flor de puteada cuando nadie le daba nada…presenciar tal espectáculo sí que era estar en el límite que separa a la tragedia de la comicidad…
Pero de todos estos recuerdos sobre rieles, vos sos mi preferido. Yo tenía 18 o 19 años, un montón de sueños y una mochila pesada de libros. Tal vez porque yo era chica y muy tímida me conformaba tan sólo con verte. Vos y ese amanecer porteño anaranjado y furioso por la ventanilla llegando a Retiro eran el paisaje más lindo que mis ojos podían regalarme. Subías al tren antes que yo, y nos bajábamos los dos en Retiro, igual que muchas de las otras personas, para caminar con todo ese malón de hormigas humanas hasta Avenida del Libertador, donde vos seguías derecho y yo doblaba. Para serte sincera, nunca pensé que fueras a hablarme o siquiera a mirarme…Eras demasiado hermoso para eso, eras casi irreal…Siempre ibas de traje y llevabas un bolso verde oscuro. No eras mucho mayor que yo, dos, tres, cuatro añitos tal vez. A veces viajabas con algún compañero de facultad, pero en general ibas solo. Alguna vez, por accidente, te sentaste o te paraste cerca de mí. Alguna vez, de pura suerte, se cruzaron nuestras miradas tan sólo algún instante. Qué difícil era no mirarte… Y como todas las personas que son verdaderamente hermosas, creo que no te dabas cuenta de la hermosura tuya, que en vano trataba de pasar desapercibida y de mezclarse con la gente…Y esa ignorancia de tu propia hermosura te hacía todavía más hermoso…Te parabas un poco antes de llegar a estación Retiro, para evitar el tumulto de gente. En alguna oportunidad me dejaste pasar primero, como lo hacías siempre con el resto de las personas.
Como si tu hermosura de otro mundo no bastara, fui testigo casual de tu corrección y tus buenos gestos…Recuerdo aquella mañana lluviosa, cuando tomaste del brazo a una chica ciega y la ayudaste a cruzar la calle embarrada sin pisar aquel charco…Ese gesto me robó una sonrisa y una nostalgia…y se quedó conmigo hasta el día de hoy.
Una vez, tan sólo una vez, apoyaste tu bolso sobre el apoyabrazos del asiento en el que yo todavía estaba sentada…y…¡se te cayeron las llaves! ¡Justo a mis pies! Era mi oportunidad de hablarte, de ganarte de mano y alcanzarte las llaves antes de que vos las levantaras del suelo, y entonces yo podría mirarte a los ojos sin ninguna otra excusa que la de devolverte tus llaves…La suerte se había puesto de mi lado…Finalmente, aunque más no fuera por un segundo…
Pero no…no pudo ser…quedé tan paralizada con tu presencia que de tanto pensarlo me quedé inmóvil…y así fue como levantaste tus llaves rápidamente y seguiste tu camino…