Diálogo paranoide de esta mañana, en mi lugar de trabajo, con Vero, una de mis compañeras. (Suena serio. Tanto que no paramos de reír durante toda la charla)
V: (sonríe, como siempre. Me saluda con entusiasmo)¡Hola, Luz!¡Falta poco! ¿Cuándo te vas?
L: el nueve.
V:¡Qué buena onda!
L: Sí, ya está todo. Pero estoy bastante nerviosa:Ezeiza, el equipaje, la escala...
V: Y el avión...
L: sí, no me gusta... Una vez que esté allá, va a estar todo bien...
V: Sí, ni hablar. A mí tampoco me gusta el avión.
L: No, cuando se mueve, la gente grita...estás en el aire. Mis alumnos ya me ofrecieron drogas (¿?) para calmar la ansiedad y poder dormir en el viaje.
V: (se ríe)Buenísimo. Y claro...estás sola y pensás... Si pasa algo, van a pasar horas hasta que alguien se entere.
L: (risa)Tal cual, ¡qué triste!(nos reímos las dos).
V: Te entiendo, el año pasado me fui sola por primera vez. Y pensaba eso. Y cuando llegué me iba a pasar a buscar una combi, con un cartel con mi nombre y yo pensaba: "y si no viene, ¿cómo llego?"
L: ni hablar, a mí me va a ir a buscar un taxista con un cartel con mi nombre. Mirá si llego y no está...(risa)O la plata, mirá si me dan billetes truchos.
V: Ah, mirá, esa no la había pensado nunca.
"Si usted es capáz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es lo más importante"
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martes, 17 de enero de 2012
lunes, 19 de diciembre de 2011
Por estos días yo recordaba que un año atrás estábamos despidiéndonos. Junto con mi adiós te regalaba aquella copia del recital de Paul McCartney al que lamentabas tanto no haber podido asistir. Las cosas ya estaban demasiado claras para mí. Y con esa lucidez que sólo surge luego de una gran confusión, el camino se puso dolorosamente claro. Digo doloroso porque muchas veces, las decisiones correctas son las más difíciles de tomar. Aunque parezca contradictorio, sé que vas a recordarme justamente por eso. Ya no quedaban dudas respecto a qué hacer. Cuántas cosas que no hablamos y sin embargo para entonces, ya estaba todo dicho. Por esos días venías cargando una mochila demasiado pesada, y yo decidí dejar la mía a un costado para ayudarte con la tuya. La sensación de estar desmoronándome no me quitó la fuerza para abrazarte y sostenerte en el momento más difícil. Ojalá hubiese podido hacer algo más por vos. Entonces, dijiste todo lo que hasta ese momento habías estado ocultando. Tus ojos, que hasta ese día habían esquivado algunas verdades, se volvieron de lo más transparentes. Percibí tu alivio al decirme lo que te habías estado guardando. Y entendí por fin el por qué de tantas cosas que parecían no tener sentido. Siempre supe que faltaban piezas en ese rompecabezas y siempre supe que, al final, para bien o para mal, la verdad se presenta ante quienes desean conocerla.
Me estaba acordando de tu amabilidad, tu cortesía y tu gratitud; esas características tan tuyas y tan difíciles de encontrar. También me acuerdo de tu guardapolvo blanco y de esa sonrisa que me atrapó para siempre. Es que nunca había imaginado poder encontrar un hombre tan hombre como vos; un hombre con todas las letras, de esos que yo digo que ya no hay más. Encima de perfecto, te gustan los Beatles. A mí me divertían nuestras charlas de lunes, y darme cuenta de que reparabas en todo lo que yo decía. Nadie puede negar lo que se percibía en el aire. Nunca voy a olvidarme de esas discusiones de fútbol que vos mismo iniciabas, y estoy segura de que pensaste en mí con una sonrisa durante la última fecha del torneo cuando se enfrentaron nuestros equipos. Siempre me acuerdo de nuestros debates acerca de Winston Smith de 1984 y de las largas charlas que abarcaban desde los temas más triviales hasta el libro de Relatividad que me prestaste y me alentaste a que leyera para que, definitivamente, le perdiera el miedo a la física, aquel viejo fantasma del colegio secundario.
¿Te habrás dado cuenta de que la valentía fue toda mía? De todas formas, no te juzgo. Ni ayer, ni hoy ni nunca. Se me ocurre pensar que, a veces, llegamos demasiado tarde a la vida de ciertas personas. Y la vida real, con sus vueltas y complicaciones, está lejos de parecerse a un cuento con final feliz. Y así fue que al comprender todo esto, me alejé de vos aunque de algún modo te llevé conmigo para siempre. Fue difícil dejar de pensarte y juntar mis pedazos para reinventarme. Pero afortunadamente, nunca fui alguien a quien le guste vivir en la tristeza permanente o pasar más tiempo en el dolor del que un duelo necesario y sano amerita. Y esta nueva versión de mí, recibió tus noticias con una sonrisa. Qué bueno saber de vos. Y aunque la vida ya me puso en otro lado, fue grato que me pensaras en el momento justo en el que yo me preguntaba si aún me recordabas. Inventaste cualquier excusa para saber de mí y yo supe agradecer tu gesto. Pero ahora me despido otra vez, y no sé hasta cuándo, deseando que nunca pierdas todo eso que te hace tan especial y sabiendo que voy a reencontrarte cada vez que escuche Radiohead. Me vuelvo a ir queriendo encontrarte en algún otro tramo de la vida y del planeta, pidiéndole al destino que el futuro que construyas te regale toda la felicidad que merecés en tu vida. Que siempre seas lo que debas ser, que seas muy feliz y que siempre te sientas libre.
Me estaba acordando de tu amabilidad, tu cortesía y tu gratitud; esas características tan tuyas y tan difíciles de encontrar. También me acuerdo de tu guardapolvo blanco y de esa sonrisa que me atrapó para siempre. Es que nunca había imaginado poder encontrar un hombre tan hombre como vos; un hombre con todas las letras, de esos que yo digo que ya no hay más. Encima de perfecto, te gustan los Beatles. A mí me divertían nuestras charlas de lunes, y darme cuenta de que reparabas en todo lo que yo decía. Nadie puede negar lo que se percibía en el aire. Nunca voy a olvidarme de esas discusiones de fútbol que vos mismo iniciabas, y estoy segura de que pensaste en mí con una sonrisa durante la última fecha del torneo cuando se enfrentaron nuestros equipos. Siempre me acuerdo de nuestros debates acerca de Winston Smith de 1984 y de las largas charlas que abarcaban desde los temas más triviales hasta el libro de Relatividad que me prestaste y me alentaste a que leyera para que, definitivamente, le perdiera el miedo a la física, aquel viejo fantasma del colegio secundario.
¿Te habrás dado cuenta de que la valentía fue toda mía? De todas formas, no te juzgo. Ni ayer, ni hoy ni nunca. Se me ocurre pensar que, a veces, llegamos demasiado tarde a la vida de ciertas personas. Y la vida real, con sus vueltas y complicaciones, está lejos de parecerse a un cuento con final feliz. Y así fue que al comprender todo esto, me alejé de vos aunque de algún modo te llevé conmigo para siempre. Fue difícil dejar de pensarte y juntar mis pedazos para reinventarme. Pero afortunadamente, nunca fui alguien a quien le guste vivir en la tristeza permanente o pasar más tiempo en el dolor del que un duelo necesario y sano amerita. Y esta nueva versión de mí, recibió tus noticias con una sonrisa. Qué bueno saber de vos. Y aunque la vida ya me puso en otro lado, fue grato que me pensaras en el momento justo en el que yo me preguntaba si aún me recordabas. Inventaste cualquier excusa para saber de mí y yo supe agradecer tu gesto. Pero ahora me despido otra vez, y no sé hasta cuándo, deseando que nunca pierdas todo eso que te hace tan especial y sabiendo que voy a reencontrarte cada vez que escuche Radiohead. Me vuelvo a ir queriendo encontrarte en algún otro tramo de la vida y del planeta, pidiéndole al destino que el futuro que construyas te regale toda la felicidad que merecés en tu vida. Que siempre seas lo que debas ser, que seas muy feliz y que siempre te sientas libre.
domingo, 23 de octubre de 2011
Tengo un sueño grande. Enorme. Grandote como una casa. Y es de la clase de los que no se esfuman ni se escurren entre los dedos. Porque esta vez, cumplir mi sueño sólo depende de mí. Sueño y sueño despierta todos los días, con un poco de vértigo pero el paso bien firme. Y cada paso, es un paso hacia adelante. A diferencia de otros sueños, no es un horizonte distante que se aleja más con cada paso. Cada vez que lo pienso se me dibuja una enorme sonrisa en la cara. Soñar es cosa de valientes. Sobre todo cuando se sueñan cosas grandes :-)
miércoles, 14 de julio de 2010
domingo, 1 de noviembre de 2009
20 meses no es nada...
Un año y ocho meses viviendo sola. Algunas cosas que aprendí, otras que sabía y pude comprobar.
(La cortina musical de este post es Kind of Blue, remasterizado, de Miles Davis con John Coltrane, Bill Evans y otros 1959)
1) Ser buen inquilino garpa: quieren renovarle el contrato y no se van al cuerno con lo que le piden. ¡Aleluya! Seguimos en Devoto (I, me and myself) al menos por dos años más.
2) Las expectativas y los recuerdos son dos caras de una misma moneda. (¡¡¡Gracias Marinoff!!!) Aferrarse a lo que se fue es igual de malo que poner demasiadas energías en algo que aún no sabemos si va a ocurrir. Si uno se ocupa de tener un buen presente, seguro que en el futuro los recuerdos serán cuando menos, potables. Y si no esperamos con mucha ansiedad que algo suceda, cuando algo bueno pase, nos sorprenderemos gratamente.
3) Vivir solo no es lo mismo que estar solo. Es raro, pero muchas veces me siento menos sola que cuando no vivía sola (¿se entiende?)
4) Si no tiene freezer, no llene mucho la heladera o va a tirar la mitad de las cosas. Es importante descongelar la heladera, idealmente cada dos o tres meses, depende el hielo que haga. También recuerde mirar la fecha de caducidad de los alimentos.
5) Los recuerdos que lastiman también deberían tener fecha de vencimiento.
6) Cuando vive sola o solo, tiene que hacer todo usted, sobre todo si se dedica a la docencia. Y esto resulta ser excelente ya que tiene ahora mucho menos tiempo para pensar pavadas o deprimirse.
7) Hay una tarea aún más desagradable que limpiar el sanitario o bajar la basura y estoy hablando de limpiar los azulejos del baño o la cocina. Dan demasiado trabajo, asi que a no dejar esta tarea para el final en un día de limpieza, mejor empiece por ahí.
8) Estar muy atareado no implica dejar todo lo que uno le gusta: ¡al contrario! ¡Saque el artista que hay en usted! Cante, baile, toque el piano, lo que sea y no olvide que “nada de esto tiene sentido si no tiene swing” y como dice Calamaro, “cantar es disparar contra el olvido”. Además suele resultar más barato y gratificante que pagar un psicólogo y como plus, aprende algo nuevo.
9) Si busca precios bajos, vaya a Leader Price, si quiere que lo atiendan rápido, vaya a los chinos.
10) “Actúa según la máxima que quisieras ver convertida en ley universal” Lo dijo Kant, que sabía bastante de todo y a mí se me pegó como caballito de batalla para los momentos cruciales. (Otra vez, muchas gracias señor Marinoff)
(La cortina musical de este post es Kind of Blue, remasterizado, de Miles Davis con John Coltrane, Bill Evans y otros 1959)
1) Ser buen inquilino garpa: quieren renovarle el contrato y no se van al cuerno con lo que le piden. ¡Aleluya! Seguimos en Devoto (I, me and myself) al menos por dos años más.
2) Las expectativas y los recuerdos son dos caras de una misma moneda. (¡¡¡Gracias Marinoff!!!) Aferrarse a lo que se fue es igual de malo que poner demasiadas energías en algo que aún no sabemos si va a ocurrir. Si uno se ocupa de tener un buen presente, seguro que en el futuro los recuerdos serán cuando menos, potables. Y si no esperamos con mucha ansiedad que algo suceda, cuando algo bueno pase, nos sorprenderemos gratamente.
3) Vivir solo no es lo mismo que estar solo. Es raro, pero muchas veces me siento menos sola que cuando no vivía sola (¿se entiende?)
4) Si no tiene freezer, no llene mucho la heladera o va a tirar la mitad de las cosas. Es importante descongelar la heladera, idealmente cada dos o tres meses, depende el hielo que haga. También recuerde mirar la fecha de caducidad de los alimentos.
5) Los recuerdos que lastiman también deberían tener fecha de vencimiento.
6) Cuando vive sola o solo, tiene que hacer todo usted, sobre todo si se dedica a la docencia. Y esto resulta ser excelente ya que tiene ahora mucho menos tiempo para pensar pavadas o deprimirse.
7) Hay una tarea aún más desagradable que limpiar el sanitario o bajar la basura y estoy hablando de limpiar los azulejos del baño o la cocina. Dan demasiado trabajo, asi que a no dejar esta tarea para el final en un día de limpieza, mejor empiece por ahí.
8) Estar muy atareado no implica dejar todo lo que uno le gusta: ¡al contrario! ¡Saque el artista que hay en usted! Cante, baile, toque el piano, lo que sea y no olvide que “nada de esto tiene sentido si no tiene swing” y como dice Calamaro, “cantar es disparar contra el olvido”. Además suele resultar más barato y gratificante que pagar un psicólogo y como plus, aprende algo nuevo.
9) Si busca precios bajos, vaya a Leader Price, si quiere que lo atiendan rápido, vaya a los chinos.
10) “Actúa según la máxima que quisieras ver convertida en ley universal” Lo dijo Kant, que sabía bastante de todo y a mí se me pegó como caballito de batalla para los momentos cruciales. (Otra vez, muchas gracias señor Marinoff)
Por lo menos así lo ve doña Ana. (Porque para toda mamá, su hijita es la más linda, je)
Luz: (mirando una foto de Araceli González en una revista) ¡Qué linda es Araceli, ma! Pasan los años y ella cada vez está más linda.
Ana: (o sea, mi ma) y bueno, con todo lo que se hizo…
Luz: bueno, ma, pero igual…Si es mucho más linda que la hija.
Ana: está hecha de nuevo, si vos te hicieras lo mismo quedás mejor.
Luz: nooo, maaaa, ella tiene rasgos muy finos
Ana: ¿y vos no?
(hermano Nico, me mira cómplice y se ríe, pero no dice nada)
Luz: ¡¡¡ma, es Araceli!!!!
Luz: (mirando una foto de Araceli González en una revista) ¡Qué linda es Araceli, ma! Pasan los años y ella cada vez está más linda.
Ana: (o sea, mi ma) y bueno, con todo lo que se hizo…
Luz: bueno, ma, pero igual…Si es mucho más linda que la hija.
Ana: está hecha de nuevo, si vos te hicieras lo mismo quedás mejor.
Luz: nooo, maaaa, ella tiene rasgos muy finos
Ana: ¿y vos no?
(hermano Nico, me mira cómplice y se ríe, pero no dice nada)
Luz: ¡¡¡ma, es Araceli!!!!
lunes, 8 de junio de 2009
domingo, 15 de marzo de 2009
El curioso caso del Sr. X y la dialéctica hegeliana aplicada.
Digamos que un día conozco a alguien que llamaremos X. Y digamos que X hace buena letra al principio. Típico. Después de todo, escoba nueva, barre bien. Luego algunas vueltas se concreta una primera cita. Todo parece marchar bien. X se muestra interesado y todo me conduce a pensar que habrá un segundo encuentro.
¿Advinen qué? X desaparece.
Vuelvo a encontrar a X varias veces, ya que ambos frecuentamos determinado lugar, aquel en el que nos conocimos. En cada uno de esos encuentros, X reincide con su histeriqueo. Pasados dos meses de la primera cita, X pide una segunda cita que pretende arreglar vía e-mail. Pero a pesar de mi decisión de darle una segunda oportunidad, X vuelve a borrarse. Dos semanas más tarde, X “reaparece” misteriosamente bajo la curiosa forma de mensaje de texto, luego de lo cual desaparece nuevamente por otras dos semanas, para reaparecer una vez a través de un sms.
X (sms) “Al final, todo esto quedó en nada”
L (sms) “No creo que sea mi culpa”
Luego de un intercambio de mensajes con el que no los voy a aburrir (y en el cual X pretende compartir la responsabilidad del desencuentro) X me pide que lo llame por teléfono. En esa charla me avisa que se irá dos semanas de vacaciones, pero que quiere concretar el encuentro pendiente. Y yo doy aviso de que me voy las dos siguientes.
X me pide que lo llame a mi regreso, y es aquí donde toman la posta mi “yo” y mi “otro yo”.
Ah, sí. Y Hegel.
Mi “yo” me dice que no debo desaprovechar oportunidades de conocer gente, que ya no soy una chiquilina de 20 y que tampoco nado en candidatos. “Yo”me advierte que no soy Pampita Adhorain como para darme el lujo de andar rechazando gente por ahí, y que no puedo saber si alguien va a ser bueno para mi o no, a menos de que lo intente. “Yo” cruelmente me recuerda que a veces soy algo introvertida, un poco exigente y que tal vez esto desaliente al otro. Después de todo, si reaparece será por algo. Tal vez le interese, concluye “Yo”.
“¡¡¡¡¡Pero dejate de joder, y mandalo a cultivar espárragos al polo norte a ese pedazo de salame!!!!!”
Sí, adivinaron, ese es mi otro yo.
“Otro yo” se rebela ante las conductas masculino-histércas imperantes… (A decir verdad, “Otro yo” suele rebelarse ante casi todas las cosas) “Otro yo” es mi lado combativo y me recuerda que si realmente este zapato valiera la pena, no hubiera dejado trasncurrir tanto tiempo “Otro yo” siempre me hace preguntas como estas: ¿Es esto lo que querés? ¿Pensás que no puede haber nada mejor? ¿No te merecés nada, ni un poquito mejor? Alguien que se hace perseguir para tan solo mostrarse indeciso, ¿realmente vale la pena?
Hegel, ¡qué suerte que llegaste, para aclarar la situación con rigurosa perspectiva!
Hegel resuelve que “Yo” me dio una “tesis” y “Otro yo”, una “antítesis”. Entonces junta a ambas para dar a lugar a la siguiente “síntesis”.
Probablemente X haya estado o esté algo interesado. Sí. Pero no lo suficiente. Probablemente esté haciendo el mismo juego a varias puntas. Probablemente sí yo sea tímida y lenta, y es posible que eso genere inseguridad en el otro. Pero esto no desalienta a quien realmente quiere intentar algo. Probablemente X sea un histérico. Pero si no doy un corte a todo esto, no haría más que entrar en su juego. Es cierto que ya no soy una colegiala y que no puedo estar todo el tiempo cerrada a otras personas, pero eso no significa que tenga que estar tan apurada como para entrar en una relación que desde un principio no me conviene.
Hegel ha hablado y estoy en condiciones de decir: Sr X, con la histeria a otra parte. Que te vaya lindo. Game Over. Y que pase el siguiente…
Digamos que un día conozco a alguien que llamaremos X. Y digamos que X hace buena letra al principio. Típico. Después de todo, escoba nueva, barre bien. Luego algunas vueltas se concreta una primera cita. Todo parece marchar bien. X se muestra interesado y todo me conduce a pensar que habrá un segundo encuentro.
¿Advinen qué? X desaparece.
Vuelvo a encontrar a X varias veces, ya que ambos frecuentamos determinado lugar, aquel en el que nos conocimos. En cada uno de esos encuentros, X reincide con su histeriqueo. Pasados dos meses de la primera cita, X pide una segunda cita que pretende arreglar vía e-mail. Pero a pesar de mi decisión de darle una segunda oportunidad, X vuelve a borrarse. Dos semanas más tarde, X “reaparece” misteriosamente bajo la curiosa forma de mensaje de texto, luego de lo cual desaparece nuevamente por otras dos semanas, para reaparecer una vez a través de un sms.
X (sms) “Al final, todo esto quedó en nada”
L (sms) “No creo que sea mi culpa”
Luego de un intercambio de mensajes con el que no los voy a aburrir (y en el cual X pretende compartir la responsabilidad del desencuentro) X me pide que lo llame por teléfono. En esa charla me avisa que se irá dos semanas de vacaciones, pero que quiere concretar el encuentro pendiente. Y yo doy aviso de que me voy las dos siguientes.
X me pide que lo llame a mi regreso, y es aquí donde toman la posta mi “yo” y mi “otro yo”.
Ah, sí. Y Hegel.
Mi “yo” me dice que no debo desaprovechar oportunidades de conocer gente, que ya no soy una chiquilina de 20 y que tampoco nado en candidatos. “Yo”me advierte que no soy Pampita Adhorain como para darme el lujo de andar rechazando gente por ahí, y que no puedo saber si alguien va a ser bueno para mi o no, a menos de que lo intente. “Yo” cruelmente me recuerda que a veces soy algo introvertida, un poco exigente y que tal vez esto desaliente al otro. Después de todo, si reaparece será por algo. Tal vez le interese, concluye “Yo”.
“¡¡¡¡¡Pero dejate de joder, y mandalo a cultivar espárragos al polo norte a ese pedazo de salame!!!!!”
Sí, adivinaron, ese es mi otro yo.
“Otro yo” se rebela ante las conductas masculino-histércas imperantes… (A decir verdad, “Otro yo” suele rebelarse ante casi todas las cosas) “Otro yo” es mi lado combativo y me recuerda que si realmente este zapato valiera la pena, no hubiera dejado trasncurrir tanto tiempo “Otro yo” siempre me hace preguntas como estas: ¿Es esto lo que querés? ¿Pensás que no puede haber nada mejor? ¿No te merecés nada, ni un poquito mejor? Alguien que se hace perseguir para tan solo mostrarse indeciso, ¿realmente vale la pena?
Hegel, ¡qué suerte que llegaste, para aclarar la situación con rigurosa perspectiva!
Hegel resuelve que “Yo” me dio una “tesis” y “Otro yo”, una “antítesis”. Entonces junta a ambas para dar a lugar a la siguiente “síntesis”.
Probablemente X haya estado o esté algo interesado. Sí. Pero no lo suficiente. Probablemente esté haciendo el mismo juego a varias puntas. Probablemente sí yo sea tímida y lenta, y es posible que eso genere inseguridad en el otro. Pero esto no desalienta a quien realmente quiere intentar algo. Probablemente X sea un histérico. Pero si no doy un corte a todo esto, no haría más que entrar en su juego. Es cierto que ya no soy una colegiala y que no puedo estar todo el tiempo cerrada a otras personas, pero eso no significa que tenga que estar tan apurada como para entrar en una relación que desde un principio no me conviene.
Hegel ha hablado y estoy en condiciones de decir: Sr X, con la histeria a otra parte. Que te vaya lindo. Game Over. Y que pase el siguiente…
martes, 17 de febrero de 2009
Morena duerme...

Miro tu carita redonda mientras te acuno en brazos y siento tu naricita haciéndome “pájaro loco” en el hombro. Tus ojitos redondos siguen abiertos de par en par observándolo todo mientras te paseo y nos alejamos del ruido. Luchás contra el sueño, angelito aguerrido. Y el roce de tu pielcita suave me acaricia la vida. Tu brazo derecho ya se cuelga del aire mientras que tu manito izquierda se aferra a mi dedo, uniéndonos en ese vínculo que ya me ató a vos para siempre. Y mientras comenzás a entrecerrar los ojitos en la penumbra, yo pienso en todos esos juegos que voy a inventar para vos. Te canto suavecito mientras imagino esas vueltas de calesita que quiero regalarle a tu infancia. Apoyás casi dormida tu mejilla en mi hombro y ya empiezo a inventar todos esos cuentos que voy a contarte. Cuentos con hadas, princesas, príncipes de colores y reyes bondadosos. Relatos de magos valientes y de dragones amistosos. Abrís un ojito y volvés a cerrarlo. Los párpados te pesan y te llevan a algún sueño distante. Y en ese sueño algo pasa, porque de golpe Morena sonríe. Sale el sol y un duendecito baila cuando Morena ríe. Y yo, que no podría quererte más, empiezo a imaginar tardes de primavera con globos y chupetines. Imagino tu risa jugando a la escondida y nos veo a las dos pisando charcos en una tarde gris o reventando bolsitas de polietileno sentadas en el suelo. También imagino tu voz entre risas, cantando alguna canción que yo te enseño. Y ahora soy yo quien sonríe y quien sueña despierta mientras te veo dormir profundamente, mi angelito dormido.
domingo, 21 de diciembre de 2008
martes, 2 de septiembre de 2008
A seguir tocando...con lo que queda

Yitzhak Perlman padeció polio durante su infancia. Creció y se convirtió en un prestigioso violinista. Camina despacio y con mucho esfuerzo utilizando muletas y aparatos ortopédicos. Hace unos años, Perlman protagonizó un concierto inolvidable en el Lincoln Center de Nueva York. Al principio de una obra orquestal en la que él era solista, se le rompió una cuerda. Todo el mundo oyó que se le partía y la orquesta dejó de tocar. Normalmente, un músico habría cambiado la cuerda, produciéndose un comprensible retraso. Pero Perlman hizo algo inimaginable. Se quedó donde estaba, con el instrumento incompleto y asintió a la cabeza hacia el director, para que retomara desde el principio. Jack Reimer, periodista del Houston Chronicle se encontraba entre la audiencia y escribió después: "...y tocó con tanta pasión tanto poderío y tanta pureza como no se había escuchado antes. Por supuesto, cualquiera sabe que es imposible interpretar una obra sinfónica con solo tres cuerdas. Yo lo sé y usted también, pero esa noche Yitzhaz Perlman se negó a saberlo(...)Cuando terminó, se produjo un silencio impresionante en la sala. Y, acto seguido, la gente se levantó y lo aclamó. Hubo una salva de extraordinaria de aplausos desde todos los rincones del auditorio..."
Entonces, Perlman dijo al público: "A veces, corresponde al artista averiguar cuánta música se puede seguir tocando con lo que le queda, ¿saben?"
Esa es la lección que Reimer y muchos más aprendieron en ese recital. Y dijo Reimer: "Asi que tal vez nuestra tarea en este mundo inestable y desconcertante en el que vivimos sea tocar música, al principio con todo lo que tenemos y después, cuando eso no sea posible, tocar música con los que nos queda."
Adaptado de un extracto de "Preguntale a Platón" de Lou Marinoff.
Dedicado ami primo Juan Agustín, y a quienes se les haya roto una cuerda... en el peor momento.
sábado, 16 de agosto de 2008
I ain´t got you (that´s all I ever wanted)...
Para que lo escuchen quienes sí saben qué se siente.El resto...abstenerse.
...But what good? what good, honey, what good can ever bring?
cause I ain´t got you (that´s all I ever wanted)
and I ain´t got you when I look around
you don´t know what it´s like
baby you don´t know what it´s like
to love anybody
to love anybody
the way I love you.
...But what good? what good, honey, what good can ever bring?
cause I ain´t got you (that´s all I ever wanted)
and I ain´t got you when I look around
you don´t know what it´s like
baby you don´t know what it´s like
to love anybody
to love anybody
the way I love you.
domingo, 20 de julio de 2008
Un hombre nada puede desear a menos que antes comprenda que sólo debe contar consigo mismo; que está solo, abandonado en la tierra en medio de sus infinitas responsabilidades, sin ayuda, sin más propósito que el que él mismo se fija, sin otro destino que el que él mismo se forja en la tierra.
Jean Paul Sartre.
Jean Paul Sartre.
sábado, 7 de junio de 2008
Greatest Hits. Edición Limitada. 27 aniversario
Vol 1 (en órden cronológico)
1. Los veranos de la infancia en Gessell, con churros a la mañana (1984-87)
2. Sábados de “reviente” de bolsitas de polietileno sentados en el piso, con mi padrino Miguel (1984-87)
3. Las tardes de viernes en casa de Flopi, mi mejor amiga de la primaria (1988-92)
4. Las charlas y los bailecitos con mis compañeros de sexto grado (1992-93)
5. La noche que conocí a Walter, un viejo amor imposible (1993)
6. El día que nace mi hermano menor (27 de abril de 1993)
7. La mañana de mi cumpleaños numero 12, cuando mis papás me regalan el piano (1993)
8. La primera vez que escuché el álbum blanco (1997)
9. La primera vez que el nocturno en mi bemol de Chopin me sale entero. Mi abuelo y su mate únicos testigos (1997)
10. La primera vez que le dije a un inglés y en su propio idioma que las Malvinas son Argentinas y le hablé de soberanía (2000)
11. La primera vez que Sergio (tío Chony) me contesta un mail (2001)
12. La única vez que un hombre se enamoró por completo de mí (2004-2007)
13. El día que me recibí (noviembre 2004)
14. Aquel miércoles frío de agosto en el hospital Carrillo, con esa mateada y esa charla inolvidable con Chiquito, las doctoras, la estufa, los papelitos y los sobrevivientes del Belgrano(agosto 2006)
15. El día que dejé atrás una fobia que me había acompañado durante 18 años y me sentí libre (junio 2007)
16. La noche que te conocí
1. Los veranos de la infancia en Gessell, con churros a la mañana (1984-87)
2. Sábados de “reviente” de bolsitas de polietileno sentados en el piso, con mi padrino Miguel (1984-87)
3. Las tardes de viernes en casa de Flopi, mi mejor amiga de la primaria (1988-92)
4. Las charlas y los bailecitos con mis compañeros de sexto grado (1992-93)
5. La noche que conocí a Walter, un viejo amor imposible (1993)
6. El día que nace mi hermano menor (27 de abril de 1993)
7. La mañana de mi cumpleaños numero 12, cuando mis papás me regalan el piano (1993)
8. La primera vez que escuché el álbum blanco (1997)
9. La primera vez que el nocturno en mi bemol de Chopin me sale entero. Mi abuelo y su mate únicos testigos (1997)
10. La primera vez que le dije a un inglés y en su propio idioma que las Malvinas son Argentinas y le hablé de soberanía (2000)
11. La primera vez que Sergio (tío Chony) me contesta un mail (2001)
12. La única vez que un hombre se enamoró por completo de mí (2004-2007)
13. El día que me recibí (noviembre 2004)
14. Aquel miércoles frío de agosto en el hospital Carrillo, con esa mateada y esa charla inolvidable con Chiquito, las doctoras, la estufa, los papelitos y los sobrevivientes del Belgrano(agosto 2006)
15. El día que dejé atrás una fobia que me había acompañado durante 18 años y me sentí libre (junio 2007)
16. La noche que te conocí
viernes, 9 de mayo de 2008
Descarga :(
A veces me duele...
Me parte el corazón , ver un país herido, seccionado en mil clases, dividido...
Me duele el mundo y sus heridas, sus guerras, sus tragedias y hambrunas.
Me duelen los misiles y las balas...
de ayer, de hoy, de Corea, de Vietnam, de Malvinas, del Golfo, de Irak...
Y me hiere en lo más hondo sentir el dolor de los otros en lo más hondo de mi ser.
Pero hoy en particular, me duele otra cosa.
Me duele tu miedo a volver a amar y a ser amado, tu distancia, tu falta de dirección, tu sangre fría. Tus recaudos y los muros que vos solo inventás.
Me lacera por dentro que no me tomes ni me dejes.
Me parte el alma quererte de un modo tan completo.
Me parte el corazón , ver un país herido, seccionado en mil clases, dividido...
Me duele el mundo y sus heridas, sus guerras, sus tragedias y hambrunas.
Me duelen los misiles y las balas...
de ayer, de hoy, de Corea, de Vietnam, de Malvinas, del Golfo, de Irak...
Y me hiere en lo más hondo sentir el dolor de los otros en lo más hondo de mi ser.
Pero hoy en particular, me duele otra cosa.
Me duele tu miedo a volver a amar y a ser amado, tu distancia, tu falta de dirección, tu sangre fría. Tus recaudos y los muros que vos solo inventás.
Me lacera por dentro que no me tomes ni me dejes.
Me parte el alma quererte de un modo tan completo.
lunes, 18 de febrero de 2008
She´s leaving home...bye bye...

Y no es sólo una canción de los Beatles… “ella se va de casa”, es cierto, y “ella” soy yo.
El jueves me mudo.
Supongo que quiero encontrar mi lugar en el mundo. Supongo que todavía no lo encontré y que sólo voy a encontrarlo cuando me encuentre a mí misma. Creo que mudarme sola es un primer paso, no se hacia dónde o hacia qué, pero es un paso. Supongo que así me siento mucho más libre. Supongo que así puedo ser más quién soy. Siento la necesidad de empezar de cero y creo que es más fácil volver a empezar en un lugar nuevo, en donde no haya tanto pasado. Es mucho más sencillo tener esperanzas en un lugar en donde los recuerdos no cuelgan en las paredes ni se asoman por los cajones.
Mi departamento es chiquito y así es mejor, porque no me interesa que quepan allí demasiadas cosas. Sí caben los amigos que tengo, y siempre habrá un lugar para ellos, porque no son tantos y hasta sobra lugar para todo el presente que pienso construir allí de ahora en más.
Es una mudanza rápida porque muchas cosas no tengo aunque, debo confesar que no recordaba tener tantos zapatos, teniendo tan solo un par de pies…Me llevo mi Noche Estrellada, mis discos, mis libros y mi equipo de música. Después de todo ¿qué tanto más se necesita? Y claro, la ropa, después de todo (¿o ante todo?) soy docente y aunque más no sea por cuestiones profesionales, uno no puede andar sin ropa por ahí, mucho menos si quiere causar una buena impresión en los nuevos vecinos.
Confieso que voy a extrañar la vida burguesa (muejeje) y la conexión a internet. Adiós Messenger y adiós recorrido diario por los blogs…prometo de todas formas visitar a mis amigos bloggers semanalmente (disculpen si demoro en responderles los mensajes) y seguir torturándolos con actualizaciones periódicas de mi blog…
Vermouth con papas fritas y…GOOD SHOW!!!!
El jueves me mudo.
Supongo que quiero encontrar mi lugar en el mundo. Supongo que todavía no lo encontré y que sólo voy a encontrarlo cuando me encuentre a mí misma. Creo que mudarme sola es un primer paso, no se hacia dónde o hacia qué, pero es un paso. Supongo que así me siento mucho más libre. Supongo que así puedo ser más quién soy. Siento la necesidad de empezar de cero y creo que es más fácil volver a empezar en un lugar nuevo, en donde no haya tanto pasado. Es mucho más sencillo tener esperanzas en un lugar en donde los recuerdos no cuelgan en las paredes ni se asoman por los cajones.
Mi departamento es chiquito y así es mejor, porque no me interesa que quepan allí demasiadas cosas. Sí caben los amigos que tengo, y siempre habrá un lugar para ellos, porque no son tantos y hasta sobra lugar para todo el presente que pienso construir allí de ahora en más.
Es una mudanza rápida porque muchas cosas no tengo aunque, debo confesar que no recordaba tener tantos zapatos, teniendo tan solo un par de pies…Me llevo mi Noche Estrellada, mis discos, mis libros y mi equipo de música. Después de todo ¿qué tanto más se necesita? Y claro, la ropa, después de todo (¿o ante todo?) soy docente y aunque más no sea por cuestiones profesionales, uno no puede andar sin ropa por ahí, mucho menos si quiere causar una buena impresión en los nuevos vecinos.
Confieso que voy a extrañar la vida burguesa (muejeje) y la conexión a internet. Adiós Messenger y adiós recorrido diario por los blogs…prometo de todas formas visitar a mis amigos bloggers semanalmente (disculpen si demoro en responderles los mensajes) y seguir torturándolos con actualizaciones periódicas de mi blog…
Vermouth con papas fritas y…GOOD SHOW!!!!
sábado, 2 de febrero de 2008
Maybe...(tal vez)
Si te parece que grita mucho...es porque en tu vida extrañaste a alguien :(
Gracias Janis...otra vez
Maybe
Oh if I could pray and I try, dear,
You might come back home, home to me.
Maybe
Whoa, if I could ever hold your little hand
Oh you might understand.
Maybe, maybe, maybe, maybe, yeah.
Maybe, maybe, maybe, maybe, maybe dear
I guess I might have done something wrong,
Honey I´d be glad to admit it.
Oh, come on home to me!
Honey maybe, maybe, maybe, maybe yeah.
Well I know that it just doesn´t ever seem to matter, baby,
Oh honey, when I go out or what I´m trying to do,
Can´t you see I´m still left here
And I´m holding on in needing you.
Please, please, please, please,
Oh won´t you reconsider babe.
Now come on, I said come back,
Won´t you come back to me!
Maybe dear, oh maybe, maybe, maybe,
Let me help you show me how.
Honey, maybe, maybe, maybe, maybe,
Maybe, maybe, maybe, yeah,
Maybe, maybe, maybe, yeah.
Ooh!
Conste: la traducción es de internet y está maso...pero hoy es sábado y no tengo ganas de modificarla.
Quizás
Oh si pudiera rezar, y lo intento, querido,
Quizás volverías a casa, a casa conmigo,
Quizás
Oh, si sólo pudiera tomar tu pequeña mano
Oh quizás entenderías
Quizás, quizás, quizás, quizás, sí,
Quizás, quizás, quizás, quizás, quizás querido,
Supongo que habré hecho algo mal
Cariño me alegraría admitirlo,
Oh ven a casa conmigo
Cariño, quizás, quizás, quizás, quizás, sí,
Bien sé que no parece tener importancia, chico,
Oh cariño, cuando salgo, o lo que trato de hacer
¿Es que no ves que me has abandonado aquí
Y todavía sigo necesitándote?
Por favor, por favor, por favor, por favor,
Oh, ¿no vas a reconsiderarlo, chico?
Ahora ven, cariño, dije vuelve
¿No vas a volver conmigo?
Quizás, querido, oh quizás, quizás, quizás
Déjame ayudarte a enseñarme como
Cariño, quizás, quizás, quizás, quizás
Quizás, quizás, quizás, sí
Quizás, quizás, quizás, sí
¡Oh!
Es lo que yo siempre digo... :P

"Para mí lo que está mal es que unos pocos tienen mucho, muchos tienen poco y algunos no tienen nada. Si esos algunos que no tienen nada tuvieran algo de lo poco que tienen los muchos que tienen poco...Y si los muchos que tienen poco tuvieran un poco de lo mucho que tienen los pocos que tienen mucho, habría menos líos. Pero nadie hace mucho, por no decir nada, para mejorar un poco algo tan simple."
jueves, 24 de enero de 2008
Breathe...(respirá)
miércoles, 16 de enero de 2008
Autoestima

L= yo
X= un chico muuuy, pero muuuuy lindo...
X: Si yo no me acercaba a hablarte, ¿vos no ibas a acercarte a mí?
L: No.
X: ¿y por qué no?
L: Porque no pensé que fueras a fijarte en mí.
X: (asombrado) ¿¿En serio?? ¿Y por qué no me ibas a gustar?
L: No sé, (risa) me pareció que eras demasiado lindo como para que yo pudiera gustarte.
X: Ay ¡¡Qué tonta!! No te puedo creer…¡Qué cosa! Cuántas limitaciones que uno se pone a uno mismo a veces, ¿no?
Moraleja: que nadie se me achique por ahí, ¿eh? ;-)
X= un chico muuuy, pero muuuuy lindo...
X: Si yo no me acercaba a hablarte, ¿vos no ibas a acercarte a mí?
L: No.
X: ¿y por qué no?
L: Porque no pensé que fueras a fijarte en mí.
X: (asombrado) ¿¿En serio?? ¿Y por qué no me ibas a gustar?
L: No sé, (risa) me pareció que eras demasiado lindo como para que yo pudiera gustarte.
X: Ay ¡¡Qué tonta!! No te puedo creer…¡Qué cosa! Cuántas limitaciones que uno se pone a uno mismo a veces, ¿no?
Moraleja: que nadie se me achique por ahí, ¿eh? ;-)
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