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lunes, 9 de julio de 2007

NievaenBuenosAiresssss!!!!!!!!

Una tarde en tres fotos :)
Una de esas historias que les gusta a mis amigos tangueros ;) con colectivo y todo!!

Foto1 Foto 2


Foto 3

Foto 1: (Chechux Harrison y yo) Hoy mi mejor amiga y profe de guitarra Chechux, me invitó a la sala de ensayos, en donde durante dos horas me deleité escuchando temas de los Beatles que ella y su compañera Paulita están ensayando para el miércoles, día en el que ambas participarán en un concurso de bandas y duos "beatle" en "the Cavern Club". Fiel a otra de mis pasiones, aproveché la oportunidad para registrar fotográfica y fílmicamente a mis amigas, mientras ellas ensayaban. (Voy a tratar de subir uno de los viedos que filmé para que las escuchen) El dúo que forman Chechux y Paulita se llama TWICE...
Si andás por capital, vení a The Cavern (Corrientes 1600 Paseo La Plaza) el miércoles a partir de las 20 horas. Personalmente, no me lo pierdo ni loca. Allí estaré haciendo el aguante a este gran duo :)
Cuando salimos de la sala...vi lo que ven ustedes en la foto 3.
No sé si fue la música de los Beatles, o el feriado, o si fue la nieve, pero creo que fue una tarde especial. Hacía mucho que no veía a la gente tan contenta por la calle. Todos sonreían y charlaban animados. Y será que fue una tarde rara, porque me hice de dos nuevos amigos...Me puse a sacar fotos de la nieve mientras esperaba el colectivo, y dos voces desde atrás me dicen "sacanos una a nosotros". Me di vuelta y allí estaban los alegres muchachos de la foto2. ¿Cómo negarles la foto? jeje. Estaban de lo más contentos y me pidieron que les mandara la foto por mail, algo que acabo de hacer. Y hasta me pagaron el boleto de colectivo en agradecimiento , jeje :) Qué bueno!! Hoy viajé gratis :)
Cosas que pasan solamente cada...80 años, ¿no?...como la última vez que nevó en Capital.

martes, 29 de mayo de 2007

Como salido de un cuento de Dolina...



Y en pleno siglo XXI...

Sábado a la tarde. 19:30 horas, para ser más precisa. Me tomo el colectivo 85 frente al Parque Rivadavia. Por suerte hay varios asientos vacíos y como siempre que puedo, elijo uno junto a una ventanilla.
Va cayendo la tarde sobre la ciudad y veo cómo los edificios recortan un atardecer anaranjado. La tarde se hace jirones de a poquito. Veo pasar la gente, las motos, los autos, los colectivos, la vida. Miro a las personas a medida que se suben al colectivo y mis pensamientos se desvían hacia todo lo que debo hacer este fin de semana y las tareas que han quedado pendientes. La avenida Rivadavia ofrece un paisaje más que familiar. Involuntariamente, recuerdo personas y lugares de tiempos ya muy lejanos.
Dos paradas antes de llegar a Plaza Flores, sube un muchacho con mochila. Examina los asientos vacíos durante unos instantes y decide sentarse junto a mí. Creo que me miró. O tal vez no. Yo sigo mirando por la ventanilla para no perderme ni un segundo de ese anochecer irrepetible. El abre su mochila para sacar unos apuntes de facultad. Física. O algo así. Se acomoda los lentes y se dispone a leer. Creo que no logra concentrarse; hay cada vez más gente en el colectivo y más ruido.
Entonces levanta la vista de los apuntes y una voz me trae de vuelta de mis pensamientos:
Muchacho: (con seriedad) Disculpame, ¿podrías decirme la hora?
Luz: Sí. 19:30
Muchacho: muchas gracias.
Luz: por nada.
Transcurren algunos segundos y mis pensamientos vuelven a interrumpirse.
Muchacho: Disculpame…
Luz: Sí…
Muchacho: (otra vez muy serio) Perdoname si te parece muy atrevido de mi parte. Pero la verdad es que tenés unos ojos hermosos.
Luz: muchas gracias, le digo en voz baja.
Y automáticamente se me dibuja una sonrisa. No se si son ideas mías, pero creo que algunos pasajeros miran sorprendidos. Y sonrío porque estoy a punto de morir de vergüenza y porque me da una mezcla de gracia y ternura escuchar un piropo tan educado por parte de alguien tan joven.
Con la tranquilidad de quien ha dicho lo que piensa y sin ninguna otra intención en particular que la de decir lo que ya se ha dicho, el muchacho vuelve a sus apuntes de física y yo, a mirar por la ventanilla. Dos o tal vez tres paradas más tarde el muchacho se levanta del asiento y, sin mirar atrás, solicita parada para bajarase.
Y es así que cuando el colectivo frena y las puertas se abren, el desaparece de mi vida para siempre.

sábado, 19 de mayo de 2007

Las elecciones porteñas y el ingenio popular...


Desde hace ya un tiempito que soplan sobre la ciudad los “aires electorales” Poco a poco, las principales avenidas de Buenos Aires se llenaron de obreros y camiones que las que asfaltan, muchas veces en casos de dudosa necesidad…Por primera vez en muchos años, también se han dignado a arreglar el tremendo cráter que se ha formado aquí en la Avenida Beiró, a metros de mi casa, debido a la ubicación inadecuada de una parada de colectivos…También vemos que traen arbolitos a las plazas y que, de golpe, los candidatos se ¿acuerdan? y ¿acercan? a nosotros, los vecinos…
Pero hay algo más notable todavía: las cantidades industriales de afiches pegados por doquier que empapelan cada rincón de nuestra Buenos Aires querida…Si no sintiera tanto amor por mi camarita, saldría con ella para capturar el increíble ingenio popular plasmado con humildes marcadores y crayones sobre los afiches de los principales candidatos a jefe de Gobierno…


*Como todos saben, el logo del “Pro” para estas elecciones en simplemente “Estaría bueno Buenos Aires”. Sobre un afiche amarillo (en blanco) de este partido encabezado por Mauricio Macri alguien escribió: “estaría bueno que tus afiches dijeran algo”.


* Aparentemente, Telerman ha despertado la imaginación como ninguno:
En uno de sus afiches, y en clara alusión a la pelada del afrancesado candidato, alguien escribió “Luca vive”. La verdad, entre Telerman y Luca de Sumo, me quedo con Luca, jeje.
*Algún otro porteño sin mucho que hacer, dibujó parches al estilo pirata en varios afiches de este candidato, a lo largo de varias cuadras. ¿ Cómo llamaremos a este pirata? je
*Otra persona parece haber notado el asombroso pareceido entre Telerman y Lex Luthor, el archienemigo de Superman. La leyenda del afiche dice “Buenos Aires tiene una sola cosa en la cabeza”, y muestra el rostro del actual jefe de gobierno, de la nariz para arriba. Y en color verde kriptonita alguien escribió sobre la lustrosa pelada del candidato: “quiero matar a superman” jejeje, esta es la mejor ¿verdad?
En fin…la imaginación popular no tiene límites.

miércoles, 16 de mayo de 2007

Trivia en el banco...

Esta mañana fui a cobrar un cheque.
Mientras esperaba, vi que una de las empleadas estaba respondiendo preguntas de una trivia de música vía celular.
El empleado que me atendía a mí se reía, porque esta chica estaba repondiendo preguntas desde hace rato. Había poca gente en el banco, y el guardia de seguridad se había acercado a nosotros.

Empleada: che, esto me sigue tirando preguntas.
Guardia: (se ríe) vas a gastar todos los créditos.
Empleado: cómo estás hoy con esas preguntas!!
Empleada: ay...esta no la sé... ¿Con qué artista grabó Diego Torres el tema "abriendo caminos" ?
Empleado: ni idea...
Luz: ¡Yo la sé! Juan Luis Guerra!!
Empleada: ¡Gracias!
Celular: bip!
Empleada: Sí, es correcta!!!!
Luz: :) :) :)
Guardia: dale, apurate con las preguntas antes de que se vaya la chica. :P
Celular: bip!
Empleada: ¿Que banda grabó el disco "tributo a las telenovelas".
Empleado: eh?
Luz: ¡Sí, la sé! Miranda!!!!
Guardia: parece que a ella también le gustan estos juegos de preguntas.
Empleada: (se ríe) gracias de nuevo!!
Celular: bip!
Empelada: muy bien!!! Es correcta!!! Gracias!!
Luz: (cododada) gracias :) :) :)
Guardia: me parece que te va a hacer quedar toda la mañana para que la ayudes.

Un vez que tomo lo que es mío (léase el vil metal) me despido de mis "compañeros de trivia" y le deseo suerte a la chica con el resto de las preguntas :)

lunes, 7 de mayo de 2007

Julio Bocca. Ultimo Tour: Gracias










¿Qué puede decirse de este grandioso y bellísimo bailarín que aún no se haya dicho? Creo que nada. Solo me queda contarte mi experiencia de haber presenciado uno de sus últimos shows.
Cualquier persona que haya tenido la suerte de verlo sobre algún escenario, va a coincidir conmigo en que Julio Bocca es un ser tocado por Dios.
A sus cuarenta cumplidos en marzo, irradia una pasión por lo que hace y tiene un físico increíble y envidiable por muchos veinteañeros.
Increíble, mágico, espectacular, alucinante, inolvidable. Es inútil que busque palabras para transmitirles lo que vi ayer. ¿Cómo explicarlo? Julio Bocca estaba sencillamente radiante, felíz, apasionado en su arte y agradecido. Lo acompañó durante el espectáculo la no menos genial Eleonora Cassano. Es increíble la agilidad y la gracia de esta bailarina argentina que a sus cuarenta también, no tiene nada que envidiar a las bailarinas jovencitas que integraban el elenco. Tanto brilla esta primera bailarina que, les juro que las otras bailarinas parecían casi torpes a su lado. La función también estuvo integrada por el Ballet Argentino, nacido en Mar del Plata en 1990, que ha acompañado a Bocca en muchas oportunidades. También se destacaron Cecilia Figaredo, Hernán Piquín, Victoria Balanza y Lucas Oliva como bailarines invitados.
La función fue de lo más completa en cuanto a tipos de danza, rítmos y estados anímicos. Me sorprendió mucho una graciosísima versión de El Lago Encantado con los más que hilarantes relatos de Marcos Mundstock de Les Luthiers.
Y el público aplaudió de pie y hasta el cansancio a un Julio Bocca que salió a saludar dos veces, descalzo y envuelto en una bata blanca.
De aquí en más y hasta fin de año, el bailarín argentino continuará su gira por el interior del país y también viajará al exterior, para finalmente despedirse definitivamente en Buenos Aires el 22 de diciembre de este año.
Si tienen la oportunidad, no se lo pierdan.

sábado, 5 de mayo de 2007

En el subte...


El otro día pensé en vos.
Pensaba en que hace mucho que no tomo ese subte frente a Plaza de Mayo y que, desde entonces, no volví a verte.
Pensaba en tus nueve o diez añitos y en ese bolsito que llevabas colgado, invariablemente, lleno de esas planchas de stickers que vendías a los pasajeros del subte.
Te movías con seguridad, repitiendo una y otra vez esa rutina con la que Dios sabe desde cuándo venís cumpliendo. Y recuerdo todas esas veces que te vi, como en un continuo de tiempo indefinido, en el que cada vez vos aparecías de la misma manera y te bajabas en la próxima estación para continuar con tu tarea en el siguiente coche del subte.
Recuerdo una mañana en particular. Fue el último miércoles antes de Navidad. Yo esperaba que llegara el subte y compré en el quiosco de la estación Bolivar dos bon o bon que no eran para mí.
Te voy a contar algo, pero que quede entre nosotras: me gusta hacer este tipo de regalitos a mis alumnos grandes en ocasiones especiales como esas. Se que es poca cosa, sobre todo si tenés en cuenta que hablamos de empresarios y que, algunos de ellos, podrían comprar la fábrica de bon o bon si quisieran. Pero cuando ven un gesto de esos, se les dibuja en la cara una sonrisa espontánea. No de esas falsas que fabrican cuando cierran un negocio importante o logran un contrato con un nuevo cliente. Y se sorprenden como si fueran chicos, porque reciben algo que no esperaban. Ojo, que vos sabés que las apariencias engañan. A la mayoría no les gusta levantarse temprano ni usar corbata y, si les das a elegir, prefieren que los tutees y que los llames por su nombre. También prefieren que los saludes con un beso en lugar de extenderles la mano.
Te contaba que esa mañana compré dos bon o bon en vez de uno, y eso que sólo me quedaba ver un alumno esa mañana.
Y mirá qué paradoja la vida, porque un bon o bon terminó en tu pancita, y el otro en la panza del ejecutivo más importante del más importante canal de televisión de la Argentina. Ojo, no te sorprendas, que no soy gran cosa. Me asignaron ese alumno porque me tocó por azar. Ese mismo azar que decidió que él fuera un alto ejecutivo, yo una simple docente y vos, una nena preciosa y valiente que se gana la vida en el subte.
¿Viste que extraña es la vida? ¿Viste que frío es el mundo? Como esas personas que te pasan por al lado y no te miran. Y vos me ves grande, pero te cuento otro secreto: estoy por cumplir 26 años, estoy más triste que vos y que nunca y no entiendo nada ni de este país ni de este mundo.
Esa mañana me alegré de verte, porque sentí que al fin tenía algo para darte. Y cuando pasaste y te lo di, escuché tu voz por primera y última vez. Me dijiste “gracias”. Busqué tus ojos en ese momento, pero no me miraste. Tampoco conocí tu sonrisa. Solo tomaste lo que era tuyo y seguiste tu camino. Y justo en ese instante que nunca pude olvidar, sentí un sabor amargo. Un gusto amargo porque quería tomarte de la mano y que nos bajáramos las dos en la próxima estación. Quería que esa mañana las dos dejáramos de lado nuestras responsabilidades y fuéramos juntas a jugar a la plaza más cercana. Quería llevarte conmigo para que soñaras un poco en las hamacas y sintieras ese vértigo inolvidable de la infancia que se siente al bajar por el tobogán. Quería hacerte creer que el mundo es en realidad un lugar hermoso y que la infancia era algo que nadie iba a poder sacarte. Pero ya era tarde. Porque ni yo me lo creo. Porque vos ya no estabas y el subte estaba en marcha nuevamente.

martes, 10 de abril de 2007

¡¡¡¡¡¡Qué boludaaaa!!!!!

No soy más, porque no tengo tiempo.
Hace mucho que no me pasaba. Pero lo confieso. A veces me pasa.

Faltaban veinte minutos para las doce y debido a la cancelación de una clase tenía tiempo para caminar tranquilamente hasta la oficina en donde daría clases de 12 a 14 horas.
Me confié porque tenía tiempo.
Y me distraje.
Un consejo: no piensen en más de 10 cosas a la vez. Es perjudicial y además pueden perder el sentido de la dirección...jeje

Iba yo pensando en el cumple de mi vieja este jueves...en que no le he comprado el regalo aún...en que tengo que volver al hospital...en que hoy laburaba hasta las siete... en el mail del viernes que les conté en la entrada anterior...en que uno de mis alumnos particulares de los martes y jueves es casualmente sobrino de Mr W; un amor imposible del cual hubo que exorcisarme (en serio!! jeje) y en que es muy irónico que este nene sea mi alumno, ¿lo sabrá Mr W? A veces la vida se te mea de risa en la cara, menos mal que puedo reirme con ella en este caso...en que mañana debo recordar llevar ciertas fotocopias a la escuela para los chicos... en la despedida de soltera de Elvira...en que....Oh my God! si sigo así nunca voy a tener la mía!!! (jajaja voy a ser una profesora solterona, eso sí, aprenderé batería y bajo y grabaré un disco en el que tocaré todos los instrumentos yo sola, como hizo Mc Cartney) Pensar eso me dio mucha gracia y me causó bastante alivio...

Uh, la puta madre!!!! Me fui para el otro lado!!! Miro el reloj y faltan tres minutos para las doce.
Jodete por boluda, pienso yo.

Empiezo a caminar en dirección contraria. Llego a destino, Perón y Suipacha, a las 12:05.
Llego apurada al primer piso. Ahí está Hugo, el vigilador del piso. Lo llama a José Luis, mi alumno.
Está ocupado, dice que lo esperes, me dice Hugo.
Menos mal, pienso yo.
Me siento a esperar. Le convido un caramelo a Hugo. Me lo agradece y hablamos de los feriados que quedan este año hasta que finalmente mi alumno se desocupa.

jueves, 5 de abril de 2007

Corrientes y Florida


Miércoles por la mañana. Voy al Banco. Son las 10 y todavía no abre.
El sol brilla esta mañana después de demasiada lluvia. Camino por la peatonal. Camino y pienso que hay algo mágico hoy. Ahora. No puedo saber bien qué es. Tampoco me importa.
¡Qué increíble! La ciudad se ve radiante. No sé que es pero algo ha cambiado. Algunas personas van apuradas. El vendedor de diarios saluda a un vecino. Hacen chistes de fútbol. Sonríen. Dos muchachos bajan bidones de agua de un camión para entrarlos en un edificio de oficinas.
Cuanta luz hay hoy. Cuanta vida.
No hace calor. Tampoco hace frío. Me enamoro nuevamente de mi ciudad, como cada día de sol, como cada día de lluvia.
De repente la ciudad pone a prueba mi valentía: debo pasar entre una hilera de motocicletas y una hilera de conductores de motocicletas sentados en un umbral, quienes con su visión, de rayos-x ven desfilar a todas las chicas que se atreven a pasar por ahí. Es inútil intentar otra cosa. Parece que es el único camino. Coraje, Luz, coraje, me digo a mí misma y hago fuerza para no reír en voz alta. Y me da vergüenza darme cuenta que últimamente tengo más de Mrs Dalloway que del Che Guevara. Paciencia. No va a durar demasiado. NO PUEDE durar demasiado. Un mozo cruza la avenida apurado. Dos amigos de traje se sorprenden al verse en la parada del 146 y se abrazan: “¿Qué hacés nene?”, dice uno de ellos. “Nene” tiene por lo menos unos 55 años….
¿Estaré en Buenos Aires? Las zapaterías de Tango me dicen que sí. Antes de morir voy a comprarme un par de esos zapatos. Son increíbles. Me pregunto cómo se vería el Obelisco en una pintura de Van Gogh.
Ayudo a una muchacha en aprietos a comunicarse con una chicas Sudafricanas: “deciles que sale 88 pesos.” La vendedora se alivia con mi presencia.
Sonamos, esto está lleno de gringos, pienso y me rio.

Parece que esta mañana la brisa sobre Diagonal Norte hubiera decidido esconderme todos sus trapos sucios. Me está haciendo trampa. No quiere que vea hoy todas esas miserias que tán fácilmente descubro a diario.

jueves, 8 de marzo de 2007

Magical Mystery Tour!!


Jueves 8 de marzo. 13:10 pm. Llueve sobre la city porteña. Salgo de mi última clase de la mañana. Me dirijo hacia Diagonal Norte para tomar el 146.
Llueve, llueve, llueve.

Llego a Diagonal y 9 de Julio. Avistaje de 146!!!! Esta llegando a la parada y todavía no he cruzado, maldición!!! El semaforo está en rojo, es mi oportunidad!!!. Todos han subido y voy rápido, lo más rápido que puedo y pienso "esperame, esperame, esperame, esperame...menos mal que me puse las sandalias bajitas que no resbalan" Milagro...el conductor del colectivo se apiada de la chica que corre desesperada hacia el vehículo...me espera, me subo "gracias", le digo.Me mira con cara de pocos amigos y responde a mi sonrisa con una mueca como diciendo "no rompas piba."

Hay dos personas delante de mí para sacar boleto. La primera es una señora de mediana edad...coloca las moneditas de a una...son moneditas de cinco...están mojadas...la máquina no las lee...Después de cinco o seis intentos, se da cuenta de que le faltan monedas y abre su bolso muy despacio, y busca su monedero también muy despacio...Luego le toca al muchacho que subió delante mío. "Ochenta,"le dice al conductor. La máquina le devuelve sus 20 centavos y el muchacho insiste en buscar algo en el hueco de la máquina. Busca, busca, busca...no encuentra.
"Sacá vos, que no me da boleto,"me dice. Yo hago mis mayores esfuerzos por no largar la carcajada... "Acá está," le digo, señalando esa famosa ranura por donde suelen salir los boletos, jejeje. "¡¡¡Ay, qué boludo,!!!¡¡Gracias!!," me dice.

Saco boleto y me dirijo hacia los asientos de la parte central. Noto que llueve dentro del colectivo (todo es posible en el 146), hay una especie de gotera en el medio, por lo cual hay cuatro asientos bastante mojados. Por suerte encuentro uno seco. Pero no salgo invicta. Una señora bastante desagradable se para a mi lado y sacude su paraguas mojado unas cuantas veces sobre mi pierna izquierda. Cuento hasta 120 y no le digo nada. De golpe, le empieza a llover en la cabeza porque se había parado justo debajo de la gotera...y siento el dulce sabor de la venganza...jajajaja..."jodete," pienso yo.

Dos muchachos se sientan en los asientos mojados. No les importa demasiado, o tal vez sí. La mochila de uno de ellos se moja por completo. El muchacho putea y también ríe al ver cómo se moja la gente al ser sorprendida por la inesperada gotera. Observa reacciones y las comparte con su amigo.

El timbre de atrás no funciona. Algunos deciden implementar el método del grito: "PARADA CHOFER!!!!!!!". Otros, más civilizados, van hacia la puerta central y bajan por allí.

Los muchachos del asiento mojado ríen. Podrían estar de mal humor, pero saben que no vale la pena.
Si vivís en Buenos Aires, es mejor aprender a divertirte gratis.