miércoles, 28 de febrero de 2007

Historia de Sexto Grado: Chau Séptimo. Penúltimo Capítulo


Penúltimo Capítulo.

Pasaron las vacaciones de 1993 y llegó séptimo. Muy al principio, las cosas estaban igual que en sexto. Pero era más que claro que la época más mágica de mi vida, mi infancia, estaba llegando a su fin.

Recuerdo que en abril de ese año nacía mi hermanito Nicolás, hoy a punto de cumplir 14 añitos, y que, el día anterior, el 26 de abril, mis compañeros y yo celebrábamos el cumple de Basu en casa de este compañerito. Los papás de Basu tenían heladería…mmmm….jejeje, y nosotros siempre ligábamos helado gratis. Nora, la mamá de nuestro amigo, nos organizó un concurso de baile ¿el premio? Helado!!! Ganamos Tati y yo, ¿pueden creerlo? Eramos los dos muy bailarines y los jueces, nuestros propios compañeros y los padres de Basu, nos galardonaron con el premio mayor jejeje.

Me recuerdo felíz en mayo de ese año, bailando con Santi un lento en mi cumpleaños número 12. Y recuerdo lo silencioso y pensativo que parecía cuando, en varias oportunidades en esa fiesta, se sentaba en ese umbral, allí solito, para viajar con su pensamiento a quién sabe dónde mientras clavaba en el aire esos ojitos de dulce de leche.

Pero algo pasó. La armonía de sexto se fue rompiendo. Romina (a quien también le gustaba mi Tato) se encargó de sembrar intrigas por todos lados y muchas amistades empezaron a quebrarse. Por ejemplo, mi amistad con Flopi. Por ejemplo, la amistad entre Fabi y Santiago.
Uno bien podría atribuirlo a las lenguas viperinas de cierta gente, pero cuando uno ve las cosas con esa retrospectiva que sólo nos da el paso del tiempo, se da cuenta de que en realidad todos estábamos cambiando, todos estábamos creciendo y lo hacíamos cada cual a su ritmo. Ya nada iba a ser igual.
Santiago había cambiado su actitud. Y de a poco, se volvió un tanto burlón. También comenzó a molestar en clase y a bajar un poco sus calificaciones. Creo que podríamos ponerle un nombre a esta conducta: adolescencia.
“No se qué le pasa a Tato. Está raro,” me dijo Fabi una tarde. Y así era. Durante la segunda mitad de séptimo, no hizo otra cosa de hablar de las “rubias” que se había levantado el sábado en el GVP (Gimnasia Esgrima de Villa del Parque) e incluso empezó a salir con chicas del otro séptimo a las que, curiosamente, no daba ni cinco de bola durante los recreos, pero sí alardeaba con que eran sus novias. Su política fue la de “chicas, contémplenme y vean lo hermoso que soy, adórenme” y sinceramente esto me cansaba bastante. No es que lo hubiera dejado de querer, pero estaba cambiado y eso me asustaba un poco. Una puede estar enamorada, pero también se tiene orgullo ¿no?
Sin mostrarle ningún tipo de enojo, me fui alejando de él. Y nada, pero nada lo enojó más que esa forma mía de reaccionar.

Actuaba en forma muy extraña. Por momentos era agresivo, hiriente con sus cometarios y su nueva forma de apodar a sus compañeros, y en otras ocasiones se mostraba extrañamente vulnerable. En dos oportunidades recuerdo que me rodeó con sus brazos, tan solo para hacerme enojar, ya que una vez fue en la escalera del cole frente a otros compañeros y la otra, en el cumpleaños de Mariana durante un corte de luz. Más desubicado imposible, pensaba yo. Si hasta escribió algo horrible de mí en el guardapolvo de Flopi poco antes de terminar séptimo. En una oportunidad Flopi lo encontró escribiendo “S y L” en la pared, pero al ser descubierto por mi compañera, el negó rotundamente que se tratara de mí. Tampoco quiso decirle a mi amiga quién era esa señorita “L”.
Terminamos séptimo hablándonos poco y bastante enojados, auque creo que ninguno de los dos sabía bien por qué nos habíamos enojado el uno con el otro. Y no volvimos a vernos sino hasta algunos años después…

Próximamente, capítulo final.

5 comentarios:

PabloAM dijo...

Cuántas cosas quedan atrás de 6to a 7mo, es un gran salto e inolvidable, bueno, no todo... hay cosas que es mejor olvidar... pero segun dicen los siguientes años son los mejores, o no? Y esos si que no se olvidan...

M@rcelo dijo...

Te acordás lo que te decía el otro día???
Los perros y los niños, al crecer pieden la gracia...
Para mí que tu Santiago andaba en algo sucio :P Jajaja!

Esas cosas pasan...

Nunca pensaste que él puede pasar un día bajo esta "lluvia infinita..." y leer todo esto?
Qué pasaría? Nunca lo pensaste?

Espero ansioso el último capítulo...resucitará Santi??? Aparecerá otro príncipe azul???

No se pierdan el próximo batiepisodio por este mismo batiblog!!!

(A propósito, el domingo me perdí Cha Cha Cha, estaba chateando con vos en la radio, o sea que valió la pena, y llegué a casa tarde y me prendí con los Oscar, vos pudiste verlo?) :)

Alfredo dijo...

No puedo acreditar que tengas tanta memoria! o sós más joven de lo que decis o yo soy más viejo de lo que creo.....

M@rcelo dijo...

Hay un slogan, de una conocida marca de productos alimenticios aquí en Uruguay. "De lo bueno, nadie se olvida!"

Beso!

Luz dijo...

Bienvenido Pablo!!!
Un beso y gracias por pasar, leer y, como si no fuera poco, comentar!!!