lunes, 19 de diciembre de 2011

Por estos días yo recordaba que un año atrás estábamos despidiéndonos. Junto con mi adiós te regalaba aquella copia del recital de Paul McCartney al que lamentabas tanto no haber podido asistir. Las cosas ya estaban demasiado claras para mí. Y con esa lucidez que sólo surge luego de una gran confusión, el camino se puso dolorosamente claro. Digo doloroso porque muchas veces, las decisiones correctas son las más difíciles de tomar. Aunque parezca contradictorio, sé que vas a recordarme justamente por eso. Ya no quedaban dudas respecto a qué hacer. Cuántas cosas que no hablamos y sin embargo para entonces, ya estaba todo dicho. Por esos días venías cargando una mochila demasiado pesada, y yo decidí dejar la mía a un costado para ayudarte con la tuya. La sensación de estar desmoronándome no me quitó la fuerza para abrazarte y sostenerte en el momento más difícil. Ojalá hubiese podido hacer algo más por vos. Entonces, dijiste todo lo que hasta ese momento habías estado ocultando. Tus ojos, que hasta ese día habían esquivado algunas verdades, se volvieron de lo más transparentes. Percibí tu alivio al decirme lo que te habías estado guardando. Y entendí por fin el por qué de tantas cosas que parecían no tener sentido. Siempre supe que faltaban piezas en ese rompecabezas y siempre supe que, al final, para bien o para mal, la verdad se presenta ante quienes desean conocerla.
Me estaba acordando de tu amabilidad, tu cortesía y tu gratitud; esas características tan tuyas y tan difíciles de encontrar. También me acuerdo de tu guardapolvo blanco y de esa sonrisa que me atrapó para siempre. Es que nunca había imaginado poder encontrar un hombre tan hombre como vos; un hombre con todas las letras, de esos que yo digo que ya no hay más. Encima de perfecto, te gustan los Beatles. A mí me divertían nuestras charlas de lunes, y darme cuenta de que reparabas en todo lo que yo decía. Nadie puede negar lo que se percibía en el aire. Nunca voy a olvidarme de esas discusiones de fútbol que vos mismo iniciabas, y estoy segura de que pensaste en mí con una sonrisa durante la última fecha del torneo cuando se enfrentaron nuestros equipos. Siempre me acuerdo de nuestros debates acerca de Winston Smith de 1984 y de las largas charlas que abarcaban desde los temas más triviales hasta el libro de Relatividad que me prestaste y me alentaste a que leyera para que, definitivamente, le perdiera el miedo a la física, aquel viejo fantasma del colegio secundario.
¿Te habrás dado cuenta de que la valentía fue toda mía? De todas formas, no te juzgo. Ni ayer, ni hoy ni nunca. Se me ocurre pensar que, a veces, llegamos demasiado tarde a la vida de ciertas personas. Y la vida real, con sus vueltas y complicaciones, está lejos de parecerse a un cuento con final feliz. Y así fue que al comprender todo esto, me alejé de vos aunque de algún modo te llevé conmigo para siempre. Fue difícil dejar de pensarte y juntar mis pedazos para reinventarme. Pero afortunadamente, nunca fui alguien a quien le guste vivir en la tristeza permanente o pasar más tiempo en el dolor del que un duelo necesario y sano amerita. Y esta nueva versión de mí, recibió tus noticias con una sonrisa. Qué bueno saber de vos. Y aunque la vida ya me puso en otro lado, fue grato que me pensaras en el momento justo en el que yo me preguntaba si aún me recordabas. Inventaste cualquier excusa para saber de mí y yo supe agradecer tu gesto. Pero ahora me despido otra vez, y no sé hasta cuándo, deseando que nunca pierdas todo eso que te hace tan especial y sabiendo que voy a reencontrarte cada vez que escuche Radiohead. Me vuelvo a ir queriendo encontrarte en algún otro tramo de la vida y del planeta, pidiéndole al destino que el futuro que construyas te regale toda la felicidad que merecés en tu vida. Que siempre seas lo que debas ser, que seas muy feliz y que siempre te sientas libre.

4 comentarios:

Luminicus dijo...

Hay que ser fuerte y sabia para despedirse de alguien antes de que todo duela mas.
Hay que ser "luz" para salir de la oscuridad.

Un besote tocaya!

Carlos dijo...

Por suerte la vida es larga y el planeta muy ancho...

Un beso.

Núria dijo...

Creo que amas muchas cosas de esa persona. Tantas que me cuesta entender por qué le alejas. Pero no importa, porque lo que interesa es lo que vos sentís.
Un Beso y Feliz Navidad.

Luz dijo...

Lumi: muchas gracias. Costó, pero de algún modo el camino se hace indiscutiblemente claro, y hay que hacer lo que se debe hacer...beso!!

Charly: si tiene que ser será cuando sea y si no es, habré aprendido muchas cosas. Besos a mi poeta favorito :-)

Nuria: el iba a casarse a los pocos días de que se quebró y me lo contó. Nunca antes había mencionado la existencia de una novia y mucho menos, de un compromiso. Por todas las cosas que amé de él, lo mejor fue alejarme. Besos y feliz Navidad para vos y los tuyos