miércoles, 28 de febrero de 2007

Historia de Sexto Grado: Chau Séptimo. Penúltimo Capítulo


Penúltimo Capítulo.

Pasaron las vacaciones de 1993 y llegó séptimo. Muy al principio, las cosas estaban igual que en sexto. Pero era más que claro que la época más mágica de mi vida, mi infancia, estaba llegando a su fin.

Recuerdo que en abril de ese año nacía mi hermanito Nicolás, hoy a punto de cumplir 14 añitos, y que, el día anterior, el 26 de abril, mis compañeros y yo celebrábamos el cumple de Basu en casa de este compañerito. Los papás de Basu tenían heladería…mmmm….jejeje, y nosotros siempre ligábamos helado gratis. Nora, la mamá de nuestro amigo, nos organizó un concurso de baile ¿el premio? Helado!!! Ganamos Tati y yo, ¿pueden creerlo? Eramos los dos muy bailarines y los jueces, nuestros propios compañeros y los padres de Basu, nos galardonaron con el premio mayor jejeje.

Me recuerdo felíz en mayo de ese año, bailando con Santi un lento en mi cumpleaños número 12. Y recuerdo lo silencioso y pensativo que parecía cuando, en varias oportunidades en esa fiesta, se sentaba en ese umbral, allí solito, para viajar con su pensamiento a quién sabe dónde mientras clavaba en el aire esos ojitos de dulce de leche.

Pero algo pasó. La armonía de sexto se fue rompiendo. Romina (a quien también le gustaba mi Tato) se encargó de sembrar intrigas por todos lados y muchas amistades empezaron a quebrarse. Por ejemplo, mi amistad con Flopi. Por ejemplo, la amistad entre Fabi y Santiago.
Uno bien podría atribuirlo a las lenguas viperinas de cierta gente, pero cuando uno ve las cosas con esa retrospectiva que sólo nos da el paso del tiempo, se da cuenta de que en realidad todos estábamos cambiando, todos estábamos creciendo y lo hacíamos cada cual a su ritmo. Ya nada iba a ser igual.
Santiago había cambiado su actitud. Y de a poco, se volvió un tanto burlón. También comenzó a molestar en clase y a bajar un poco sus calificaciones. Creo que podríamos ponerle un nombre a esta conducta: adolescencia.
“No se qué le pasa a Tato. Está raro,” me dijo Fabi una tarde. Y así era. Durante la segunda mitad de séptimo, no hizo otra cosa de hablar de las “rubias” que se había levantado el sábado en el GVP (Gimnasia Esgrima de Villa del Parque) e incluso empezó a salir con chicas del otro séptimo a las que, curiosamente, no daba ni cinco de bola durante los recreos, pero sí alardeaba con que eran sus novias. Su política fue la de “chicas, contémplenme y vean lo hermoso que soy, adórenme” y sinceramente esto me cansaba bastante. No es que lo hubiera dejado de querer, pero estaba cambiado y eso me asustaba un poco. Una puede estar enamorada, pero también se tiene orgullo ¿no?
Sin mostrarle ningún tipo de enojo, me fui alejando de él. Y nada, pero nada lo enojó más que esa forma mía de reaccionar.

Actuaba en forma muy extraña. Por momentos era agresivo, hiriente con sus cometarios y su nueva forma de apodar a sus compañeros, y en otras ocasiones se mostraba extrañamente vulnerable. En dos oportunidades recuerdo que me rodeó con sus brazos, tan solo para hacerme enojar, ya que una vez fue en la escalera del cole frente a otros compañeros y la otra, en el cumpleaños de Mariana durante un corte de luz. Más desubicado imposible, pensaba yo. Si hasta escribió algo horrible de mí en el guardapolvo de Flopi poco antes de terminar séptimo. En una oportunidad Flopi lo encontró escribiendo “S y L” en la pared, pero al ser descubierto por mi compañera, el negó rotundamente que se tratara de mí. Tampoco quiso decirle a mi amiga quién era esa señorita “L”.
Terminamos séptimo hablándonos poco y bastante enojados, auque creo que ninguno de los dos sabía bien por qué nos habíamos enojado el uno con el otro. Y no volvimos a vernos sino hasta algunos años después…

Próximamente, capítulo final.

martes, 27 de febrero de 2007

Para Bo,Marcelo...de Che Luz


¿Viste? Ahora me toca a mí dedicarte una entrada, muejeje

He leído tu blog hoy. Ay ay ay...qué puedo decirte...
Voy a hacer honores a todas esas anécdotas super graciosas que siempre me contás cuando te das cuenta de que estoy triste. Esas historias que hacen que me duela la panza y las mejillas de tanto reirme. Entre vos y Chechux (Ceci Beat)... me van a matar de risa!!!!

A mis amigos visitantes voy a contarles que Marce es uno de esos amigos que siempre están cuando la cosa se pasa de castaño oscuro a negro. Tan presente está el siempre que aunque viva del otro lado del charco uno piensa que va a encontrárselo en cualquier momento por la Avenida Beiró pateando chapitas frente a la plaza.

Además, ambos somos escritores. Entre nuestras obras maestras escritas en conjunto se destacan las siguientes:

Nuevas Técnicas de Exorcismo Amoroso: El Barrio de Flores tiene sucursal en Maldonado. Aprenda a liberar demonios a ambos lados del río detonando garrafas a distancia y disfrute de las explosiones. (Manual)

Apuntes de Filosofía: La relación entre la angustia existencial del hombre (o la mujer) y su indefectible inclinación por el helado de frutilla al agua cuando al sujeto se le ofrece optar entre limón y frutilla. (Ensayo)

La imposibilidad del amor imposible y cálculos de probabilidad que le toque uno a usted. Sólo para unos pocos. Para los demás....Imposible. (Biografía y Estadística)


Bueno, Marce. Después de todo mejor reír que llorar y en un idioma que ambos entendemos transcribo aquí para vos un poco de sabiduría oportuna.

Dicta la sabiduría del Angel Gris: (mejor dicho, denuncia el poeta Jorge Allen, pág 296 de la Biblia de Flores)

Pero aunque nadie converse sobre el asunto, basta con asomarse a la puerta para comprobar que las cosas siguen como entonces.
Allí están las mujeres hermosas en Flores y en toda la ciudad, gritando con su mirada de hielo que no están en nuestro futuro ni en nuestro pasado.
Allí está la abominable secta de las Chicas con Novio, poniéndonos ante la espantosa verdad de que siempre hay un hombre mejor que uno.
El camino para derrotar a esta morralla es largo y penoso, pero seguirlo es el deber de los criollos arremetedores.
No hay más remedio que querer a pesar de todo. Y más todavía, tratar de que a uno lo quieran. Esta segunda labor es especialmente complicada y puede llevar la vida entera. Consiste-por ejemplo- en ser bueno, aprender a tocar el piano, convertirse en héroe o en santo, comprarse una tricota nueva, lavarse los dientes, ser considerado y tierno y renunciar a empleos nacionales.
Una vez hecho todo esto, ya puede el hombre enamorado pararse en la calle y esperar el paso de la primera mujer hermosa para decirle bien fuerte:
-He sufrido mucho nada más que para saber su nombre.
Seguramente, la tipa fingirá no haber oído, mirará al horizonte y seguirá su camino.
Pero será injusto.


lunes, 26 de febrero de 2007

Sinceramente, ESTOY HARTA!!!!!!!!!!!!!!!!


Estoy harta que pasen los siglos y sigan los conflictos en Medio Oriente.
Estoy harta de que a algunos, el petróleo les importe más que la gente.
Estoy harta de que sea sabido que con las fortunas invertidas en armamentos podría haberse curado el hambre del mundo varias veces, y que este pedazo de notición ya no escandalice a nadie prácticamente.
Estoy harta de que el pueblo norteamericano vote infradotados que no han evolucionado más allá del período operatorio concreto (en términos de psicología evolutiva piagetiana, por si les interesa saber a qué me refiero)
Estoy harta de la explotación capitalista y del capitalismo salvaje.
Estoy harta del modelo socio-cultural capitalista y sus parámetros estéticos neoliberales. Me dan asco.
Estoy harta de los que asesinan en nombre de la “libertad” y la “democracia”.
Estoy harta de que los que se creen dueños de la verdad y no aceptan que pueden existir y co-existir formas alternativas de pensamiento (¿se habrán quedado ellos también en el período operatorio concreto?) que enriquecen y hacen más bello al mundo.
Estoy harta de los que creen que algunas culturas son superiores a otras.
Estoy harta de los que creen que algunas naciones son superiores a otras.
Estoy harta de ver sangrar Latinoamérica.
Estoy harta de la clase política de Latinoamérica.
Estoy harta de que diferencias regionales perfectamente salvables sean agravadas y agrandadas con una torpeza ya sin precedentes.

Estoy harta de que los políticos se acuerden de nosotros, el pueblo, cuando necesitan votos.
Estoy harta de que la gente ya no vote por ideología sino “para que no gane ese otro”.
Estoy harta de que los únicos con derecho a protestar en este país sean los piqueteros.
Estoy harta de que este país tenga memoria selectiva, de que se acuerde tan sólo de lo que le conviene.
Estoy harta de la corrupción y/o inoperancia de los partidos políticos.
Estoy harta de los adolescentes que usan remeras del Che sin tener la menor idea de quién fue.
Estoy harta de la falta de idealismo.
Estoy harta de la ausencia de raíces.
Estoy harta de la falta de respeto y consideración por el otro.
Estoy harta de que los chicos no sepan la diferencia entre lo que se conmemora el 25 de mayo y el 9 de julio.
Estoy harta de que nadie se acuerde de Malvinas, salvo el dos de abril y después bien gracias. Y estoy harta de que mis traducciones de estrés pos-traumático no curen el estrés pos-traumático de ningún veterano.
Estoy harta de la cultura individualista que prima en este país.
Estoy harta de la lucha de pobres contra pobres.



Estoy tan pero tan harta de todo esto, que nunca voy a olvidarme de este hartazgo. Mas bien, voy a tenerlo presente durante cada uno de los días que me toque vivir para transformar todo este hartazgo en acción. Quiero militar pacíficamente para provocar el cambio, desde mi lugar, desde el lugar que me toque. Por más pequeño que sea mi aporte, voy a hacerlo con todas mis energías. ¿Alguien me acompaña?

sábado, 24 de febrero de 2007

My Sweet George


Namah Parvati Pataye Hare Hare Mahadev

Shiva Shiva Shankara Mahadeva

Hare Hare Hare Mahadeva

Shiva Shiva Shankara Mahadeva



George Harrison (25-2-43/ 29-11-01)


Interrumpimos momentáneamente la programación de "Historias de Sexto Grado" para rendir un sentido homenaje.

El 25 de febrero de 1943 nacía en Liverpool, Inlgaterra, mi querido George, uno de los mejores guitarristas que nos ha dado la historia del rock. Talentosísimo y brillante como pocos. Hermoso por donde se lo mire es este dulce y silencioso príncipe azul de la guitarra slide...Prefiero homenajearlo hoy, en el día de su nacimiento. Aunque nos abandonó físicamente hace algunos añitos, las personas como George nunca se van del todo. Y como hoy las palabras me faltan, voy a recordarlo con las palabras que la revista Rolling Stone publicó tras su muerte:


"Es la clase de dolor que sentimos una vez en la vida. O dos. O a lo sumo cuatro"


Y por supuesto, con una de sus canciones que describe la búsqueda de Dios de este gran músico silencioso y místico.


Life itself


You are the One

You are my love

You send the rain

and bring the sun

You stand alone

and speak the truth

You are the breath of life itself,

oh yes you are.


You are the One

You're in my dream

I hold you there

in high esteem

I need you more

each step I take

You are the love in life itself,

oh yes you are


You are the One

You are the one

that I'd die for

And you're all that is real

You are the essence

of that which

We taste,

touch and feel


You are the One

No matter what

You are the real love

that I've got

You are my friend

and when life's through


You are the light

in death itself,

oh yes are

You are the One

They call you Christ,

Vsnu, Buddha,

Jehovah,Our Lord

You are, Govindam, Bismillah,

Creator of All


You are the One

No matter what

You are the real love

that I've got

You are my friend

and when life's through

You are the light in death itself,

oh yes are


You are the One

You are my love

You send the rain

and bring the sun

You stand alone

and speak the truth

You are the breath of life itself,

oh yes you are

You are the breath of life itself,

oh yes you are

You are the One

jueves, 22 de febrero de 2007

Historia de Sexto Grado: Cuarta Parte. Aprendiendo a ser yo misma.


ACERCANDONOS AL FINAL...

No crean que no lo pensé. No crean que no hubiera querido escribir “Yo también”. Pero mi amiga Flopi nos hubiera descubierto y tanto Santiago como yo eramos muy tímidos. Probablemente nos hubieran delatado. Y de allí vendrían las cargadas y la envidia y el odio hacia mí por parte de todas las admiradoras de mi Tati que eran muchísimas, jejeje…No quería que nada de todo eso nos perjudicara.

Escribí GRACIAS!!! Porque mi corazón no era otra cosa que gratitud. Nada podía ser más perfecto que ese momento. Me sentí completa, me sentí realmente bien. Creo que fue uno de los instantes más felices de mi vida. Amar y saberse amado…Guardé esos instantes para siempre en mi corazón y han pasado muchos años y demasiadas cosas desde esa primera declaración de amor. Pero nadie puede robarme el recuerdo de ese momento.

Algunos meses después mi amiga Celeste había escuchado una conversación durante un recreo entre Santiago y Juan Manuel. Santiago le había dicho a Juan que gustaba de mí.

Muchas cosas pasaron en sexto, muchas alegrías, muchos trabajos en grupo, muchos bailes y cumpleaños. Siempre odié bailar lentos, salvo con mi muchacho, por supuesto. Pero para bailar con el, debía bailar con el resto, de lo contrario me pondría en evidencia. Santiago y yo nos encontrábamos en miradas que nos regalábamos, en sonrisas que se conformaban con corresponderse y encontrarse. Creo que todo estaba dicho entre nosotros. Nada pudo ser más perfecto que eso. Nada.

Todo un orador don Santi, jeje. Cuando había alguna pelea en el grado, el no dudaba en tomar la palabra y apelar a la unión grupal…Nos decía a todos que nos quedaba poco tiempo juntos, no más de dos años, y que por eso debíamos ser unidos y resolver nuestras diferencias. Qué sabio era mi muchachito.

Santiago cumplía años (bueno cumple, jeje) el 5 de octubre.¿Vieron cómo me acuerdo? Imposible olvidarse de ciertas cosas.
Recuerdo que en sexto el festejó su cumple un viernes. Lo recuerdo porque fue el viernes anterior al fin de semana largo del 12 de octubre. Con mi familia partiríamos al extranjero al día siguiente. Y para una chica enamorada de 11 años, Colonia queda muy, muy lejos, aún cuando la ausencia de conflicos, piqueteros y asambleístas no complicaban el itinerario como sucede hoy. Qué nostalgia sentía yo, de dejar a mi país y a mi amado para partir con mi familia a tierras desconocidas. Tres días son mucho para un corazón enamorado.

Recuerdo que durante ese cumpleaños Santiago me buscaba todo el tiempo, sólo para saber dónde estaba su chica. Yo charlaba con algunos de los chicos. Hablábamos de música con Fer y con Juan y Tati andaba de un lado para otro haciendo las veces de DJ y controlando que todo esté en orden.

El lujo es vulgaridad…dijo y me conquistó. De esa miel no comen las hormigas…quieres y quieren más…ya no la engatuzás…es una copa de lo mejor…cuando se ríe...

A Tato le gustaban mucho los Redondos. Sonaba ese tema en otro momento que nunca me olvido. Santiago se asomó desde la sala hacia el pasillo, en donde yo me encontraba y les preguntó a los chicos que charlaban conmigo: ¿Y Luli?. Acá, contestaron todos señalándome. Nos miramos, nos sonreímos y Tati volvió a encargarse de su tarea de DJ de la fiesta, ya tranquilo de haberme encontrado.

Hay momentos en la vida en el que las cosas que hacemos nos definen como personas. Esa tarde yo aprendí que podía ser muy valiente si tan solo me lo proponía. Solo era cuestión de saber encontrar el momento y el lugar para serlo. Bastaba con querer ser auténtica y dejar los miedos a un lado. Aunque me sentía correspondida, por primera vez se me hizo que dar era más importante que recibir, que las sensaciones que me regalaban mis nuevos sentimientos eran lo suficientemente hermosas como para estar agradecida de la vida, a Dios. Debía buscar la forma de hacerle llegar mis sentimientos a Santiago sin importar cuál pudiera ser su reacción, qué pudieran decir los demás o qué pudiera suceder en adelante.

Me habían venido a buscar. Mi papá estaba en la puerta esperándome. Santiago me acompañó hasta el pasillo. Antes de salir, me llené de coraje como pocas veces. Y fue así como gambeteando miles de miedos y una montaña de timidez, me acerqué a mi amigo y estampé en su mejilla el beso más ruidoso que había dado hasta ese momento. No fue de esos besos en el aire que uno se da con la gente porque sí, para saludarse por cortesía. Y me sentí orgullosa de mí misma. Fue una de las pocas veces. Nada me importó más que cargar ese beso de todo mi amor y mi agradecimiento. No había podído escibirlo en la cartuchera, pero lo estampé en su cachete hermosamente rosado y ruborizado luego del beso…jeje. A buen entendedor, pocas palabras. Y Santiago lo comprendió. Tengo la certeza de que en ese preciso instante supo que yo lo quería porque me miró por debajo del flequillo y me dijo…Gracias!!…me estaba agradeciendo el beso. No hacía falta que dijera más…De nada, respondí. Y me fui de la fiesta.

Continuará…

martes, 20 de febrero de 2007

Historias de Sexto Grado. Tercera Parte: La Cartuchera Rosa.


Nos encontrabamos en casa de Flopi, celebrando su cumpleaños. Estabamos en la sala. Algunos chicos escuchaban música, otros charlaban, otros tomaban coca-cola.

Además de gustarme mucho, Santiago, junto con Fabián, era mi mejor amigo de los varones. El decía lo mismo de mí y por eso era frecuente que charláramos mucho. Nos gustaba apartarnos de los otros y contarnos cosas. A veces hablábamos de música, de historias de terror o de nuestras familias. Santiago solía decirme que tenía una prima en La Pampa que se parecía mucho a mí."Luli!! Sos igual a mi prima!!!", solía decirme en cualquier momento de cualquier conversación, mientras me sonreía con esa boquita roja y le brillaban eso ojitos tan dulces... Nos reíamos mucho juntos. Nos comprendíamos bien.

Recuerdo que yo estaba preocupada por la conducta de Fabián. Algún buchón había esparcido la noticia de que Fabi gustaba de mí, y por eso este compañerito había comenzado a evitarme. Algunos de los varones del grado lo gastaban y escribían “Fabi y Luli” en el pizarrón. Y el pobre Fabi, salía como disparado a borrar pizarrones, todo colorado, todo enojado, todo humillado. También habían inventado alguna cancioncita burlona…

Tato y yo nos apartamos de la sala y nos sentamos en las escaleras de madera para charlar tranquilos.
Tato: Sí, Luli, Fabi gusta de vos, pero no quiere que los chicos lo carguen. Por eso no te habla mucho, le da cosa. A vos no te gusta Fabi ¿no?
Luli: Nooooo, es mi amigo. Yo le dije que no les creí a los chicos que lo cargaban, pero igual…
Tato: ¿Te gusta alguien del grado?
(¡Qué hermosa mirada la de esos ojitos de dulce de leche asomando bajo el flequillo negro!¿Cómo olvidarla?)
Luli: (mentirosaaaaaaaa) Eh…No, no me gusta nadie.(¿cómo pudo tragarse esa mentira? Muejeje…)
Tato: Ah, me imaginaba.
Luli: Santiago, ¿a vos te gusta Flopi?
Tato: No, no me gusta Flopi. Me gusta alguien del grado, alguien que vos conocés bien, pero no puedo contarte.
Luli: Pero Santiago, yo no le voy a decir nada a nadie.
Tato: Eso ya lo sé. Pero no puedo decírtelo. La conocés. Si pudiera te lo diría…

Alguien nos interrumpió, algo sucedió, no lo recuerdo bien, pero creo que era el momento de la torta de cumpleaños.

En el aula nos sentábamos en grupos. Nuestro grupo se llamaba los + ti K2 (“Los masticados”, jejeje…tal era nuestra afición a los chicles…). Eramos seis: Mariana, Flopi, Juan Manuel, Alejandro, Santiago y yo, agrupados de común acuerdo. Era notable lo bien que nos llevábamos todos. Compartíamos tareas escolares y nos ayudábamos los unos a los otros. También estábamos siempre o casi siempre juntos en los recreos y era mandato oficial el compartir golosinas. Si alguno del grupo compraba, debía alcanzar para todos. Como diría el Che Guevara: “Si no hay café para todos, no hay para nadie”.

Mariana tenía una cartuchera rosa. La recuerdo como si la viera ahora. Tan lisita y limpita como era esa cartuchera, no tardamos los + ti k2 en llenarla de nuestros autógrafos…Ya tenía varias firmas estampadas cuando, un día cualquiera la agarra Santiago… Con su letra inconfundiblemente prolija e imprenta escribe “LULI TE AMO”. Vi lo que escribía y se me paralizó el corazón, o más bien me empezó a latir a 1000 km por hora, o más bien…las dos cosas, en ese órden.

Guau!!! Era la primera vez que alguien me decía semejante cosa. Qué bien se sentía. Cuánta felicidad y cuánta gratitud sentí en ese momento. Qué maravilloso el sentimiento que me invadía en ese instante silencioso y único.

Yo estaba sentada frente a Tato, en diagonal. Mariana no estaba. Flopi estaba al lado mío, mirando lo que mi amigo escribía. Fingí no verlo. Cuando escuché la voz de mi amiga Flopi que le decía: “te vi, Santiago.” Yo miraba para abajo. Estaba en silencio, pero mi corazón era una fiesta. A Tato parecieron no importarle las palabras de mi mejor amiga. Por toda respuesta, colocó la cartuchera nuevamente en el escritorio de Mariana y volvió a hacer lo suyo, a sentarse en su lugar. Al salir al recreo, y cuando vi que todos se habían alejado, tomé la cartuchera rosa y justo debajo de la declaración de mi amigo escribí: GRACIAS!!!!!

Continuará….

viernes, 16 de febrero de 2007

Historia de Sexto Grado.Parte II: Conociendo a los personajes.

Ya es hora de presentar a los protagonistas y personajes de esta historia, de lo contrario esto se va a poner más confuso que saber quién es quién en Cien Años de Soledad de García Márquez...

Protagonistas: (Atención: mi amigo y consejero literario Seba, me recomendó omitir apellidos, lo cual creí de lo más atinado)

María Luz como Luli
Santiago como Santiago, Tato, o Tati, o el Chico más Hermoso en la historia de la Escuela Numero 4 D.E. 17 “Rafael Ruiz de los Llanos”.

Actuaciones estelares (y no tanto):

Florencia como Flopi, mi mejor amiga de la primaria.
Mariana como Mariana, una amiga que entró en quinto grado.
Valeria como Vale, otra amiga que tenía pelo lacio.
Débora como Débora, una compañera alta, muy alta y rubia.
Romina como…Romina… ¿Conocen la frase “nunca falta alguien que sobra”? Bien puede aplicarse a este nefasto personaje, que se encargaba de envenenar amistades con sus falaces rumores, terribles mentiras y actitudes exageradamente falsas.
Fabián como Fabi, mi mejor amigo que se enamoró de mí dos o tres veces.
Víctor como Víctor, un amigo gracioso, alto y grandote.
Fernando y Fernando (¿pueden creer que los dos se llaman Fernando Gabriel?) como Fer y Basu (apodado así por su hábito de coleccionar figuritas "basurita" en tercer grado) , los amigos más futboleros que he tenido en toda mi vida, hinchas de Boca.
Alejandro como Ale, un gran amigo, muy bueno e inteligente a quien me encontré hace muy poco y me dijo: “¡¡¡Me caso en febrero!!!”

Estaba diciendo, que muchos de esos bailes que organizábamos tenían lugar en casa de Santiago, y a esta altura los que no se cansaron aún de leer se estarán preguntando “¿Vas a hablar de Santiago si o no?” No sean impacientes, aquí vamos…

Santiago fue compañerito mío desde Jardín de Infantes. Recuerdo que en esos primeros años de salita verde y naranja, a Tati, como le decía su mamá, le encantaba repetir un extraño ritual: el de introducir su cabeza por completo dentro de la bolsa a cuadros que llevaba al jardín, para encontrar, con este método tan particular, algún alfajor o paquete de galletitas que su mamá habría guardado allí. Permanecía dentro de la bolsa unos segundos durante los cuales todos lo observábamos con curiosidad y luego emergía de ésta victorioso, con su comestible trofeo…Ya para segundo grado, Santiago había inventado otras originalidades, esta vez comestibles. ¿Alguna vez probaron el sándwich de alfajor? Pues bien, si lo hicieron, déjenme decirles: eso lo inventó Santiago. Y si sobre el alfajor había alguna gota de sangre (¡¡¡sí, sangre, leyeron bien!!!) más sabroso quedaba el bocadillo, según decía mi amigo.

Para cuando llegamos a sexto, Santiago era un muchachito delgado y de baja estatura. Tenía una sonrisa mágica y roja que destellaba encantamientos capaces de cautivar a toda niña que lo mirara durante más de cinco segundos. Ni hablar de esos ojazos tremendamente fatales, color dulce de leche que se asomaban tímidos por debajo de un flequillo lacio, negro y hermoso. ¿Cuántas habremos sido las chicas que contamos esas pequitas suaves que se dibujaban sobre esa pequeña nariz blanca tan perfecta? Debo agregar que este hincha de San Lorenzo de Almagro tenía una personalidad encantadora. Tímido, buen amigo, dulce, divertido, inteligente y modesto, pero sólo hasta fines de 1992, después se la creyó el tipo, y así le fue…Gran melómano y guitarrista desde una temprana edad, Tati gustaba en especial de la música de Sumo, Las Pelotas y Charly García, ergo Sui Generis y Serú Girán. Gusto de grandes para la música ¿no? Pero así era Tato.

A esta altura, al lector se le hace más que obvio que a este muchachito lo que no le faltaban eran niñas que lo pretendieran. Quien escribe esto se dio cuenta un día cualquiera de marzo de 1992 que había sucumbido al encanto de este compañerito. Chiquita pero orgullosa. ¿Podía haber algo más humillante, para una niña que trataba de ser original, que enamorarse justo de ese chico? ¿Había algo peor que ser una del montón? Decidí entonces, con casi 11 años, que mis sentimientos eran inconfesables, que jamás alguien debía enterarse de mi terrible enamoramiento, ni siquiera Flopi, mi mejor amiga. Pero fue en el cumpleaños de Flopi, a fines de marzo, cuando una charla a solas con mi amor secreto me llenó el corazón de alegría y de esperanzas…

Continuará…

jueves, 15 de febrero de 2007

Historia de Sexto Grado: Primera Parte


La idea de escribir esta historia me fue revelada anoche a través de un recuerdo insistente. A todos mis lectores, les voy a advertir una cosa: si esperan una historia llena de acción, de acontecimientos y de sentido, entonces no lean más. Porque mi propósito de hoy no es el de acumular comentarios en la entrada ni pedirles que me digan lo que piensan acerca de un determinado tema planteado. Sepan disculpar, pero hoy todo eso me tiene sin cuidado. Quien quiera compartir conmigo este fragmento de mi vida, que lea y el que no, que no lo haga.
Esta es una historia que nunca conté. Solo fue contada en mi mente una y otra vez. Se trata de una historia de mi infancia, una historia de crecimiento que marcó el inicio de mi búsqueda. No prometo buenos argumentos. Tampoco buenas descripciones o una buena narrativa, algo que tal vez si he buscado en otros momentos.
Para poder comenzar mi relato necesito concentrarme y volver a ver en mi mente todos esos pequeños retazos de vida que quedaron allí y en mi corazón como fotos viejas, o pedacitos de película que, cada tanto miro en secreto. Y veo mi escuela primaria, a algunos maestros, los dos patios exteriores y el patio cubierto, con esas baldozas blancas y negras. Y me acuerdo de todos esos amigos, de los guardapolvos blancos y los chicles Bazooka que compartíamos con singular camaradería.
Cuando una persona tiene 11 o 12 años, pocas cosas importan más que la amistad y el amor. Uno es capaz de hazañas increíbles por un amigo. La lealtad es un mandato inquebrantable que nos lleva hasta el quiosco de al lado de casa para comprar golosinas por el compañero que tiene la desdicha de tener que quedarse en el comedor de la escuela, sin volver a casa para comer, como lo hacíamos unos pocos privilegiados. Estos desdichados del comedor, se agolpaban de a dos o tres, a veces cuatro, para decirme “Che, Luli, ¿me comprás Flin Paff en el quiosco de al lado de tu casa?”, “Se buenita, no me traés unos Bobaloo?”, “¿No me traerías unos chupetines?” “Traeme Sugus¿Dale?”. Y así volvía yo, con frío, calor o con lluvia, cual emisario bravo, con los bolsillos del guardapolvo lleno de todas esas golosinas que había comprado por encargo, atravesando esas larguísimas dos cuadras que me separaban de mi escuela.
Ciertamente era de lo mejor volver los lunes por la mañana a la escuela, para que mis amigos varones, sobre todo Fer, Basu y Fabi, hinchas de Boca, me esperaran en la puerta de rejas negras del cole, para gastarme por algún empate o derrota de River, tan compenetrada estaba yo en esa época con el fútbol, gracias a mi hermano mayor y la insistencia de mis futboleros amigos, que me decían: “ Que comas mucha “manteca” y te vayas a la “costa” (clarísimas referencias a algún gol de Manteca Martínez y el Beto Acosta de ese Boca del 92). Cuantos chistes y cuantas sonrisas sobre esas gradas del patio cubierto en donde nos sentábamos a charlar antes de que sonara el timbre. No vayan a pensar que hablábamos trivialidades, no señor. Los chicos nunca tienen tiempo para asuntos sin importancia.
Se respiraban amistades muy profundas en “6toA”. Qué libres nos sentíamos cuando, junto a la profe de educación física y los maestros nos dirigíamos al club La Madrid, en donde realizabamos actividades deportivas. Cuántas verdades fueron dichas en ese trayecto tantas veces transitado del club a la escuela y de la escuela al club, cuántas cosas se dijeron sobre esas veredas encantadas de Villa Devoto. Y ese sentimiento de amistad de lo más profunda y sincera nos llevaba a reunirnos más allá de las horas escolares y de los cumpleaños. Y era una rutina mágica la nuestra, esa de juntarnos por las tardes y organizar esos bailecitos. Ah…los bailecitos, muchos en casa de Tati, mi Tato, mi Santiago…

(Continuará…jeje)

martes, 13 de febrero de 2007

Tal vez estoy sorprendida...

Y voy a sorprenderlos. Ya me conocen: hoy sería una oportunidad más que maravillosa para desfenestrar ese moleso hábito que tenemos de importar todo tipo de porquerías, incluso festejos que no nos pertenecen...Estuve por un tiempo esperando este día casi con cuchillo y tenedor...un día más para dar rienda suelta a mi discurso globalofóbico cuasi-marxista anti-imperialista.

Y no. No voy a hacerlo.
Hoy no tengo ganas.
Tampoco voy a unirme a ese festejo casi unánime así como nunca lo hice aún teniendo compañero.

Todos los días son buenos para el amor
Todos los días están hechos para enamorarse de la vida, de lo que sí tenemos en el corazón.

Hoy es uno de esos días en los que sólo quiero escuchar...a Paul McCartney (Alfredo me entiende) Y quiero regalarles esta canción. De esas que te hacen creer que sos felíz, aunque sea por un ratito.


Maybe I'm Amazed
Paul McCartney

Maybe I'm amazed at the way you love me all the time
Maybe I'm afraid of the way I love you
Maybe I'm amazed at the way you pulled me out of time
And hung me on a line
Maybe I'm amazed at the way I really need you

Chorus:
Maybe I'm a man and maybe I'm a lonely man
Who's in the middle of something
That he doesn't really understand
Maybe I'm a man and maybe you're the only woman
who could ever help me
Baby won't you help me understand

Chorus:
Maybe I'm a man and maybe I'm a lonely man
Who's in the middle of something
That he doesn't really understand
Maybe I'm a man and maybe you're the only woman
who could ever help me
Baby won't you help me understand

Maybe I'm amazed at the way you're with me all the time
Maybe I'm afraid of the way I leave you
Maybe I'm amazed at the way you help me sing my song
You right me when I'm wrong
Maybe I'm amazed at the way I really need you

Chorus:
Maybe I'm a man and maybe I'm a lonely man
Who's in the middle of something
That he doesn't really understand
Maybe I'm a man and maybe you're the only woman
who could ever help me
Baby won't you help me understand.

domingo, 11 de febrero de 2007

Ceci Beat!!!


Cecilia, la rubia de la guitarra, es una

de los músicos más talentosos que he conocido en toda mi vida. Y que quede bien claro, he conocido unos cuantos.
Es increíble lo que puede salir de un piano, una guitarra o una armónica cuando cae en las mános mágicas de esta joven "beatle". Además tiene una voz realmente impresionante, con un registro aplísimo que llega a graves y agudos por igual sin la menor dificultad. Cuando se está en presencia de talento semejante, no se puede más que sonreir en silencio con la certeza de que uno está ante la presencia de un ser tocado por Dios. Para los memoriosos, Cecilia es una ex-integrante de las Beladies, la mejor banda beatle que ha tenido este suelo.



Además, Cecilia es también una de mis mejores amigas. Y con esa humildad típica de ella me dice " che dale, bola, unite a la banda que te quiero de tecladista."


Cecilia tiene además otro talento y es el de hacerme reir hasta el dolor de panza, como lo hizo ayer y como lo hace en cada oportunidad que nos vemos. No tengo idea de cómo lo logra, pero las veces que hemos intentado grabar algo ella pone caras o hace gestos o algún chiste y yo empiezo a reir sin parar y lo arruino todo. Y me mira seria y me dice "dale, bola!! Toma dossss..."

Nunca supe por qué me dice "bola" y se me hace que mejor ni preguntar...je. Además Cecilia es la mejor imitadora de "Tino y Gargamuza que he conocido" Y así, en cualquier momento, vamos por la calle o viajando en algún colectivo y de repente irrumpe con un "Che, Tino" o "Y daaaleee" y es muy gracioso porque le sale tal cual...

Conocí a Cecilia en 2002, cuando ella y Mariano tenían un programa "beatle". Fui a la radio porque me había ganado un disco de Ringo y desde aquel día nos hemos hecho muy amigas. Una vez, cuando Mariano se fue de vacaciones al "crucero de la lujuria" (muejeje) Ricky, amigo de Mariano, me llamó para que con el y Ceci hiciéramos el programa. Esa tarde de domigo fue de lo más delirante jejeje.Salió lindo el programa y los tres nos divertimos muchísimo.


En realidad es curioso, porque nosotras nos habíamos visto antes algunas veces, allá por 1998, y será por eso de que las cosas tienen su tiempo y su lugar y que nunca suceden ni antes ni después, que no fuimos amigas sino hasta cuatro años después cuando la magia beatle nos volvió a reunir.


Ceci, ayer me dijiste: "nosotras hacemos buenos armónicos cuando cantamos. En serio bola!!" Y yo te creo porque son los armónicos de la amistad, de dos amigas "zapando" (¿sabían que el término proviene de Zappa?) por la vida sin la menor intención de hacer otra cosa que un poco de música (ruido tratandose de mi...jeje) e inventar un buen momento, a puro piano y guitarra las dos para pintar de colores una tarde de sábado.


Ceci, este post es para vos!!!


¿Vamos de vuelta? Two of Us!!...Toma 28!!! Y un, dos, tres....va...

sábado, 10 de febrero de 2007

Instrucciones (para leer con tiempo)


Instrucciones para abrir el paquete de jabón Sunlight

Alejandro Dolina. El Libro del Fantasma

(Trabajo realizado por Manuel Mandeb por encargo de la agencia de publicidad Vivencia.)

1) Busque la flecha indicadora.
2) Presione con el dedo pulgar hasta que el cartón del envase ceda.
3) Disimule. Soy un joven escritor que no tiene otra ocasión que ésta de conectarse con las muchedumbres. Usted finja que sigue abriendo este estúpido paquete y yo le diré algunas verdades.
4) Los vendedores de elixir nos convidan todos los días a olvidar las penas y mantener jubiloso el ánimo. El Pensamiento Oficial del Mundo ha decidido que una persona alegre es preferible a una triste.
5) La medicina aconseja cosmovisiones optimistas por creerlas más saludables. Al parecer, la verdad perjudica la función hepática.
6) Viene gente. Siga la línea de puntos en la dirección indicada por la flecha.
7) Escuche bien porque tenemos poco tiempo: la tristeza es la única actitud posible que los compradores de este jabón pueden adoptar ante un universo que no se les acomoda. Toda alegría no es más que un olvido momentáneo de la tragedia esencial de la vida. Puede uno reírse del cuento de los supositorios, pero éste es apenas un descanso en el camino. Uno juega, retoza y refiere historias picarescas, solamente para no recordar que ha de morirse. Ese es el sentido original de la palabra diversión: apartar, desviar, llamar la atención hacia una cosa que no es la principal.
8) Conversar acerca de estos asuntos es considerado de la peor educación. Los comerciantes se escandalizan, las personas opti mistas huyen despavoridas, los maximalistas declaran que la angustia ante la muerte es un entretenimiento burgués y los escritores comprometidos gritan que la preocupación metafísica es literatura de evasión. Al respecto, mientras le recomiendo que no deje el paquete de jabón al alcance de los niños, le juro que todo lo que se escribe es de evasión, menos la metafísica: las noticias políticas, los libros de

sociología, los horarios del ferrocarril, los estudios sobre las reservas de petróleo, no hacen más que apartarnos del tema central, que es la muerte.
9) Calcule 100 gr de jabón por cada kilo de ropa sucia.
10) Cuanto más inteligente, profunda y sensible es una persona, más probabilidades tiene de cruzarse con la tristeza. Por eso, las exhortaciones a la alegría suelen proponer la interrupción del pensamiento: "es mejor no pensar..." Casi todos los aparatos y artificios que el hombre ha inventado para producir alegría suspenden toda reflexión: la pirotecnia, la música bailable, las cantinas de la Boca, el metegol, los concursos de la televisión, las kermeses.
11) Separe la ropa blanca de la ropa de color. Y entienda que la tristeza tiene más fuerza que la alegría: un hombre recibe dos noticias, una buena y una mala. Supongamos que ha acertado en la quiniela y que ha muerto su hermana. Si el hombre no es un canalla, prevalecerá la tristeza. El premio no lo consolará de la desgracia. Byron decía que el recuerdo de una dicha pasada es triste, mientras que el recuerdo de un pesar sigue siendo pesaroso.
12) No mezcle este jabón con otros productos y no haga caso de los sofistas risueños. Tarde o temprano alguien le dirá: "Si un problema tiene solución, no vale la pena preocuparse. Y si no la tiene, ¿qué se gana con la preocupación?". Confunde esta gente las arduas cuestiones de la vida con las palabras cruzadas. La soledad, la angustia, el desencuentro y la injusticia no son problemas sino tragedias, y no es que uno se preocupe sino que se desespera.
Lloraba Solón la muerte de su hijo. Un amigo se acerca y le dice:
-¿Por qué lloras, si sabes que es inútil?
—Por eso —contestó Solón— porque sé que es inútil.
13) No está tan mal ser triste, señora. El que se entristece se humilla, se rebaja, abandona el orgullo. Quien está triste se ensi- misma, piensa. La tristeza es hija y madre de la meditación. Par- ticipe del concurso "Vacaciones Sunlight" enviando este cupón por correo.
14) Ahora que se fue el jabonero, aprovecharé para confesarle que suelo elegir a mis amigos entre la gente triste. Y no vaya a creer el ama de casa Sunlight que nuestras reuniones consisten en charlas lacrimógenas. Nada de eso: concurrimos a bailongos atorrantes, amanecemos en lugares desconocidos, cantamos canciones puercas, nos enamoramos de mujeres desvergonzadas que revolean el escote y hacemos sonar los timbres de las casas para luego darnos a la fuga. Los muchachos tristes nos reímos mucho, le aseguro. Pero eso sí: a veces, mientras corremos entre carcajadas, perseguidos por las víctimas de nuestras ingeniosas bromas, necesitamos ver un gesto sombrío y fraternal en el amigo que marcha a nuestro lado. Es el gesto noble que lo salva a uno para siempre. Es el gesto que significa "atención, muchachos, que no me he olvidado de nada".
NOTA: Las instrucciones para abrir el paquete de jabón Sunlight fueron rechazadas.

jueves, 8 de febrero de 2007

Bryan ríe último. Bryan ríe mejor.


Celeste: Hola, ¿Luli?
Luli: Hola, ¡Celeste! ¿¡Cómo estás!?
Celeste: Bien, llamaba para avisarte que hoy nació mi hijo, estoy en el hospital.
Luli: Aaaaahhh…¡No te puedo creer! ¡¡¡Guauuu!!! ¿Cómo se llama? ¿Cuánto pesa? ¡¡Contame todo!!
Celeste: Se llama Bryan. Pesa 3 kg y está durmiendo. Te llamo porque me pediste que te avisara.



Luli soy yo, aclaro. Así me dicen en casa, en el barrio y los amigos de la infancia como Celeste. Después de hablar con ella fui corriendo (sí, salí corriendo, a esa velocidad que sólo alcanzo cuando suena el teléfono) a avisarle a mi mamá, quien con esa sabiduría casi clarividente que la caracteriza me dijo: ¿Te das cuenta Luli, de lo que acaba de hacer esa chica? Dejó por unos momentos a su bebé, para compartir esto con vos.

Sí, me había dado cuenta. Y no podía más de la emoción. Y también me daba cuenta de otra cosa. De lo idiotas que somos los seres humanos. La estupidez alcanza niveles realmente sorprendentes. Es más, tengo la certeza de que si el día tuviera más de 24 horas, seguramente batiríamos el récord en idiotez de este planeta y de cualquier otro. ¿Por qué digo esto?

Llegamos al mundo como Bryan, puros, llenos de vida, de posibilidades…Y ahí se encarga la sociedad (léase nosotros todos) de llenarnos la cabeza de basura, de prejuicios, de mentiras, de falacias.

Toda esa basura se acumula en nosotros desde la más tierna infancia, y nos vamos pudriendo más a medida que pasa el tiempo. Así aprendemos que, en este mundo, debemos parecernos a los europeos, o por lo menos a los estadounidenses (nótese que no digo americanos porque americanos somos todos) porque, sin dudas, ellos siempre han sido más “avanzados” que nuestras culturas aborígenes, de las cuales nos avergonzamos, aun antes de acercarnos a ellas y conocerlas. Porque eso sí que es bueno, tener tal o cual ascendencia o apellido, tener algún lazo o conexión con algún país “desarrollado”. Y si tenés la piel clarita, los ojos también claros y sos alto y delgado, mejor te va a ir todavía. Así, las chicas comenzamos a querer parecernos a esos moldes de belleza neoliberal (no es casual mi elección de la palabra “molde” porque me refiero a algo absolutamente hueco, vacío) que llevan a tantas a acudir al peróxido y a los lentes de contacto, por tan solo nombrar dos cosas. Así, nos consideramos muy iluminados si abrazamos los estereotipos estéticos y culturales que dicta el “mundo desarrollado”. Así, aprendemos a mirar desde arriba al otro porque creemos que nuestra cultura es superior a otras, porque sin dudas, somos más “civilizados” y hemos “evolucionado”. Lo contrario sucede en forma simultánea; nos convencemos de que hay otras culturas que son superiores a la nuestra y aprendemos a mirarlas desde abajo. Queremos imitarlas, queremos ser como ellos.

¿Saben una cosa? En momentos como estos quiero vomitar, porque me da náuseas lo horribles que podemos ser los seres humanos.

LOS HUMANOS SOMOS LOS SUBDESARROLLADOS, NO LOS PAÍSES. A riesgo de sonar cursi yo digo: MUNDO, CUANTO AMOR QUE TE HACE FALTA, POR DIOS!!!! HASTA AHORA NO HAS ENTENDIDO ABSOLUTAMENTE NADA, NADA NADA!!!


Tuve la bendición de cursar mis estudios primarios en un colegio estatal. Allí, la vida puso en mi camino a Celeste, esa amiga que me enseñó en qué consiste la verdadera amistad. Celeste entró en 1991, cuando ambas cursábamos quinto grado. Y nos vimos a diario hasta 1993, cuando nos separamos al final de séptimo. Fue en séptimo cuando Celeste me dijo que me iba a contar un secreto, yo pensaba que se trataría de algún chico que a ella le gustaba o algo así, pero no. Me dijo: “en realidad no soy salteña, soy boliviana, pero por favor, no se lo cuentes a nadie porque me van a cargar”. Nadie quería jugar con Celeste en el recreo, nadie quería invitarla a los cumpleaños o a los bailes, o sentarse con ella en el aula. ¿Por qué? Porque su piel era algo más oscura, porque su apariencia no era atractiva para los sucios ojos que la miraban con desprecio, porque alguien o “alguienes” han determinado no sé en dónde que, al parecer, ser boliviano es una de las peores cosas que le pueden pasar en la vida a una persona. Por lo menos en este país, la misma suerte corre para quien haya nacido en Paraguay o Perú o cualquier país latinoamericano. La misma suerte corremos todos los latinoamericanos, bajo la lupa de esos países que se autodenominan "desarrollados".

Celeste ha sido una gran amiga siempre desde entonces. Esa confesión de ese día me marcó para siempre, me llenó de angustia y de ganas de cambiar el mundo, a patadas o como fuera, por otro que no la lastimara, que la aceptara, que la entendiera. Ella es un año mayor que yo, pero las circunstancias de la vida la llevaron a vivir más rápido, a quemar etapas. Y digo esto, porque a partir de ese adiós a séptimo grado nuestras vidas fueron cada vez más diferentes. Ella abandonó los estudios en primer año del secundario porque tenía que levantarse a las cuatro de la mañana para trabajar. Quería seguir estudiando, pero las circunstancias se lo impedían. Su vida familiar y amorosa se tornó de lo más conflictiva, pero su espíritu aguerrido la llevaba siempre a seguir adelante sin quejarse. Es sin dudas una mujer luchadora y admirable, una madre ejemplar, y una amiga de fierro, que siempre me ha sorprendido en su modo de salir adelante. Y con 19 años, Celeste fue mamá, y no dudó en llamar a su amiga, como lo había hecho siempre desde 1991, para contarle sus cosas.

Celeste no tiene teléfono, por eso es ella quien siempre llama, cada tanto, cuando ella puede. Y a veces, también me visita. La última vez, fue con Bryan que ya caminaba solito y con su curiosidad insaciable, miraba y tocaba todo lo que tenía a su alcance. Y con esos ojos enormes hermosos y brillantes parecían estar haciéndole burla al mundo y a toda su basura prejuiciosa. Su risa constante parecía anular toda idiotez. Y mi esperanza ahora está en Bryan. Porque la sonrisa de Bryan puede más que la estupidez humana.

martes, 6 de febrero de 2007

Don´t let me down...

Nadie sabía que el sueño estaba terminando...
Nadie sabía que ese era el último tema...
Dedicado a los que todavía piensan que la terraza es un lugar para tomar sol y colgar la ropa.

lunes, 5 de febrero de 2007

A mi abuelo


Hoy el sonido de la lluvia me trajo el recuerdo de mi abuelo. En esta tarde agobiante de febrero, las gotas pegan furiosas contra la ventana de mi habitación. Y mientras escribo, puedo escuchar esa sinfonía encantadora y curiosa ejecutada por los neumáticos de los autos, los taxis y los colectivos al deslizarse sobre el asfalto de la avenida mojada. Es casi un sonido respetuoso. Respetuoso, porque percibe que te estoy recordando. Es un sonido que me invita a homenajearte.
¿Cómo no recordar tus ojos azules, abu? Los más azules que haya visto en mi vida. Esos ojos grandes, analíticos y severos a los que nada escapaba, pero que a la vez eran tan tiernos y generosos cuando percibían necesidades en los otros. Esos ojos dejaban ver la belleza y la transparencia de tu alma ¿Cómo olvidar esa mirada cuidadosa y seria? Esos ojos siempre iban más allá y buscaban seguir aprendiendo, seguir creciendo a lo largo de tu vida. Nunca envejeciste abu, porque a diferencia de muchas personas, vos siempre tenías un proyecto entre manos, un libro por leer en tu escritorio, algún disco nuevo para escuchar y algo en mente para aprender.
Abu, te fuiste muy pronto. Querías verme recibida, y partiste un poco antes de mi primer final. Abu, cuánto me comprendías, cuánto me conocías y qué poco me daba yo cuenta de todo esto en ese entonces…
Nunca dudaste en alentar en mí todas aquellas cosas que a mamá le asustaban, como mi gran amor por la música, por ejemplo, y mi creciente inclinación por la literatura. Esas cosas que tal vez no sirven de mucho, pero que a vos y a mí siempre nos salvaron del abismo. ¡Cómo te emocionaste la primera vez que toqué para vos y sólo para vos ese Nocturno en Mi bemol de Chopin que tanto me había costado! Y celebraste mi logro con el acto más solemne, el de un mate amargo, de esos que vos cebabas. También recuerdo ese día en que me pediste que traduzca para vos la letra de la canción Yesterday de los Beatles, porque era la única que verdaderamente te gustaba y te quedaste pensativo y asombrado.
Abu, ¿cómo iba a suponer en ese entonces, que yo también llevaba el tango en la sangre? ¿Cómo iba a saber que el bandoneón comenzaría, un día cualquiera y sin querer, a ser espejo de mi alma, como lo fue de la tuya? Y nunca pude preguntarte si vos eras o no de los que pensaban que Piazzolla no es tango…A mí no me gustaba el tango cuando vos te fuiste, pero me gustaba cuando hacíamos ese intento de baile juntos en la cocina de tu casa.
Abu, ¡qué generoso fuiste! Ayudaste a cuanta persona te necesitó. Iluminaste la vida de cuanto ser te conoció y nunca querías que nadie te reconociera nada; esa humildad hermosa de los seres verdaderamente grandes. Abu, ¡qué parecido sos a la persona que quiero ser!
Y cómo me río abu, geminiano loco como tu única nieta mujer, al recordar lo cabeza dura que eras, luchador empedernido, lo obstinado en tus ideas, lo constante en tus ideales, algo que para bien o para mal, he heredado felizmente. Y qué emoción abu, cuando me dijiste ese día, a mis quince años, que vivías orgullosamente como abuelo, la etapa más feliz de tu vida.
Y ahora la tarde, como por milagro se fue despejando, y extrañamente, el sol vuelve a asomarse ahora, casi al atardecer. La avenida se ha secado a una velocidad casi misteriosa. Se va terminado la extraña sinfonía. Y se instala la imagen de tu sonrisa para quedarse conmigo siempre.

viernes, 2 de febrero de 2007

Esta noche


En esta noche calurosa de Buenos Aires, la luna puede verse con claridad. Grande y misteriosa, allí está brillando, siempre lejana. Siempre distante.
Se ven pocas estrellas que, algo tímidas, se desparraman desordenadas en ese manto negro que ha cubierto la ciudad por completo. Así la tarde se fue desangrando gota a gota hasta morir en la noche oscura, irremediablemente. Y el celeste de la tarde se transformó en un fuego enfurecido al atardecer. Y de entre esas llamas, surgieron los astros.
Y en noches de luna como la de hoy, me asaltan los recuerdos de lugares y tiempos felíces que se fueron para no volver. Invaden mis pesnamientos, esos recuerdos que hoy son distantes como esta luna que veo. Esos recuerdos, hoy marcan la presencia de la ausencia de esos días en los que todo parecía un dulce sueño interminable; tiempos en los que todo era posible, alcanzable, sencillamente felíz. Epocas de escondidas, rodillas raspadas y sucias y juegos en el parque; ¡cómo han quedado atrás esos días en los que la palabra "soledad" era tan solo una palabra sin sentido! Esos años en los que la sonrisa de quienes me dieron la vida parecía alumbrar un sendero que se aparecía así como calmo, seguro, lleno de una luz brillante e inagotable. Y los sueños de la infancia se fueron alejando cada vez más con cada ocaso, con cada tarde que terminó en fuego.Y así, las calesitas, las muñecas y el triciclo quedaron presos en algún lugar que sólo en días como hoy puedo recordar. En el mismo lugar en donde quedaron los chupetínes, los globos de colores, los veraneos en Gessel, las risas que andaban en bicicleta y los cuentos de hadas.
Y la noche de hoy disipó la calma. Y la luna vuelve a abrir las heridas de todo aquello que no sucedió y de lo que sucedió pero ya está lejos.
Y la noche de hoy atormenta mis sentidos con tanto silencio. Ese silencio tan profundo desde donde emanan despiadadas las voces de un recuerdo.

De las cosas que pueden ponerse en duda


"Hace ya un tiempo que he entendido que desde mis primeros años había admitido como verdaderas muchas opiniones falsas, debiendo ser, por lo tanto, muy dudoso e incierto todo lo que he fundado más tarde sobre principios tan inseguros. Por esta razón he pensado que me era forzoso tratar formalmente, una vez en mi vida, de deshacerme de todas las opiniones que antes admitiera, y comenzarlo desde los fundamentos todo otra vez...Hoy pues, que con ventaja para mi intento mi espíritu se encuentra libre de cuidados y dichosamente libre de pasiones, habiéndome conseguido además reposo seguro en tranquila soledad, voy a dedicarme seria y libremente a destruir todas mis antiguas opiniones."

René Descartes (1596-1650) Meditaciones sobre la Filosofía Primera.